Fallece Alfonso Castro, uno de los últimos curas obreros de Jerez

El sacerdote jerezano era profesor de filosofía, lógica, crítica y metafísica, y participó en movilizaciones del tardofranquismo

Alfonso Castro.
Alfonso Castro.

El sacerdote jerezano Alfonso Castro Pérez ha fallecido este jueves tras una larga enfermedad. Quien fuera conocido como el padre de los curas obreros gaditanosera profesor de filosofía, lógica, crítica y metafísica, y a través de estas materias trataba de inculcar a los seminaristas su convicción por volcarse en este tipo de sacedorcio en el trabajo, un sacedorcio que lo mismo le llevaba a participar en movilizaciones que a acabar corriendo delante de la policía del tardofranquismo.

“El cura obrero Alfonso Castro, me comentaba: En esos momentos sentimos que venían desde el pueblo al cura a darnos, no a pedirnos. Esa era la línea que queríamos. Esas eran las cosas que nos iban dando vida”, cuenta el doctor Francisco Javier Torres Barranco, autor del libro Botas, casco y mono de obrero sobre el altar. Los curas obreros y la lucha por la justicia social, 1966-1979, en una entrevista en lavozdelsur.es.

José Antonio Hernández Guerrero, catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Cádiz y miembro de la Academia San Dionisio de Jerez, recuerda a Castro Pérez en redes sociales: "La razón por la que Alfonso era uno de los seres más queridos y más respetados de nuestra Diócesis era la coherencia con la que explicaba, no con palabras sino con su conducta, que él era, simplemente, un creyente, un amigo de Jesús".

"Fundó el Centro Juvenil de Trille y el de Tartessos donde organizó diversas empresas y cooperativas para proporcionar trabajo a los jóvenes en paro. Abrió varios pisos de acogida, programó cursillos y talleres, actividades deportivas y campamentos de verano. Ya enfermo, seguía muy pendiente de las actividades Creó el Nuevo Madrugador, un espacio privilegiado para la reinserción dotado de varios programas reglados de Formación Profesional Obrera como, por ejemplo, carpintería y albañilería o el taller de impermeabilización, y cursos de jardinería o de mantenimiento general. Durante veinte años también ha ejercido su ministerio sacerdotal en la Prisión de Puerto dos", describe Hernández.

"A pesar del debilitamiento de su salud durante los últimos doce años, Alfonso ha seguido gastando su escasa energía vital en el servicio a los más necesitados. Lejos de todo rebosamiento puramente místico, hizo de su sacerdocio una relación ética con el otro y una forma de defensa y de protección de la persona humana y de su libertad", señala Hernández Guerrero.

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