La Hermandad del Prendimiento de Jerez continúa avanzando en la reforma de su paso de misterio, un proyecto destinado a enriquecer y completar distintos aspectos de la obra realizada por Manuel Guzmán Bejarano. La corporación ha anunciado que ya ha concluido el tallado de las piezas que se incorporarán al canasto y los respiraderos, un nuevo paso dentro de una intervención que busca mejorar tanto los elementos ornamentales como las proporciones del conjunto.
El trabajo ha sido realizado por David Medina Soto, responsable de ejecutar diferentes elementos que se sumarán a la configuración del paso. Entre ellos figuran la crestería, varios plafones y las aplicaciones que permiten elevar la altura de los candelabros desde su base, piezas con las que se pretende enriquecer la composición.
De la talla al dorado
Una vez finalizadas, las nuevas piezas pasarán próximamente al taller del dorador Paco Pardo, que se encargará de los trabajos de dorado antes de que sean colocadas en el paso. Esta fase permitirá avanzar en la incorporación de los elementos que contempla el proyecto de reforma de la hermandad.
La intervención se plantea como una actuación progresiva sobre el conjunto diseñado por Guzmán Bejarano. La primera gran fase fue la sustitución de la parihuela, que se estrenó durante la pasada Semana Santa. Ahora, los trabajos se centran en la reposición y ampliación de elementos ornamentales, a los que se sumará la incorporación de imaginería realizada por el escultor Ismael Viciana, además de la restauración del dorado.
Completar la obra de Guzmán Bejarano
El paso de misterio fue entregado a la hermandad en 1984 por el artista sevillano, que dedicó cinco años a su ejecución. Desde entonces, su concepción ha suscitado valoraciones diversas, especialmente por la sobriedad de su canasto y la ausencia de algunos detalles asociados a la exuberancia del barroco.
Mientras algunos consideraban que el conjunto había quedado inconcluso, otros defendían precisamente esa contención ornamental como una muestra de minimalismo singular dentro de la obra de Guzmán Bejarano. La reforma emprendida por la cofradía avanza ahora con la intención de enriquecer distintos aspectos del paso, mediante nuevas piezas talladas, la incorporación de imaginería y la recuperación del dorado.
La Hermandad del Prendimiento de Jerez continúa avanzando en la reforma de su paso de misterio, un proyecto destinado a enriquecer y completar distintos aspectos de la obra realizada por Manuel Guzmán Bejarano. La corporación ha anunciado que ya ha concluido el tallado de las piezas que se incorporarán al canasto y los respiraderos, un nuevo paso dentro de una intervención que busca mejorar tanto los elementos ornamentales como las proporciones del conjunto.
El trabajo ha sido realizado por David Medina Soto, responsable de ejecutar diferentes elementos que se sumarán a la configuración del paso. Entre ellos figuran la crestería, varios plafones y las aplicaciones que permiten elevar la altura de los candelabros desde su base, piezas con las que se pretende enriquecer la composición.
De la talla al dorado
Una vez finalizadas, las nuevas piezas pasarán próximamente al taller del dorador Paco Pardo, que se encargará de los trabajos de dorado antes de que sean colocadas en el paso. Esta fase permitirá avanzar en la incorporación de los elementos que contempla el proyecto de reforma de la hermandad.
La intervención se plantea como una actuación progresiva sobre el conjunto diseñado por Guzmán Bejarano. La primera gran fase fue la sustitución de la parihuela, que se estrenó durante la pasada Semana Santa. Ahora, los trabajos se centran en la reposición y ampliación de elementos ornamentales, a los que se sumará la incorporación de imaginería realizada por el escultor Ismael Viciana, además de la restauración del dorado.
Completar la obra de Guzmán Bejarano
El paso de misterio fue entregado a la hermandad en 1984 por el artista sevillano, que dedicó cinco años a su ejecución. Desde entonces, su concepción ha suscitado valoraciones diversas, especialmente por la sobriedad de su canasto y la ausencia de algunos detalles asociados a la exuberancia del barroco.
Mientras algunos consideraban que el conjunto había quedado inconcluso, otros defendían precisamente esa contención ornamental como una muestra de minimalismo singular dentro de la obra de Guzmán Bejarano. La reforma emprendida por la cofradía avanza ahora con la intención de enriquecer distintos aspectos del paso, mediante nuevas piezas talladas, la incorporación de imaginería y la recuperación del dorado.
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