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Lavozdelsur.es recoge las impresiones de Nacho Rodríguez, orientador con más de veinte años de experiencia y de Sebastián Alcón, secretario provincial del Sindicato de Enseñanza de CCOO de Cádiz, en relación a la actitud del alumnado con respecto a los docentes en los centros de enseñanza de Jerez.

El pasado mes de abril el profesor Abel Martínez fue asesinado por un alumno de 13 años en el instituto Joan Fuster de Barcelona. Esta ha sido la agresión más mediática cometida por un alumno hacia un profesor en España en los últimos tiempos y ha puesto sobre la mesa –una vez más- la cuestionada autoridad y protección de los docentes. Aunque Abel perdió la vida poco se ha hablado de él y de otros colegas de profesión que día a día, por un motivo u otro, deben bregar con situaciones tensas protagonizadas por adolescentes. Sebastián Alcón, secretario provincial del Sindicato de Enseñanza de CCOO de Cádiz, puntualiza que el suceso de Barcelona "ha sido importante y grave pero que no deja de ser algo puntual y atípico porque el chico tiene problemas mentales; podría haber ocurrido en otro lugar y quizás haya sido  más llamativo precisamente por haberse producido en un centro educativo”.

Desde CCOO denuncian la masificación de las aulas, la disminución de los unidades de apoyo y que los equipos de orientación no estén perfectamente dotados, factores que hacen prácticamente imposible prevenir finales tan tristes como el sucedido en el Joan Fuster, y otros hechos de menor envergadura como los insultos, o amenazas proferidas por algunos alumnos a sus profesores. “Estas deficiencias hacen complicado el poder detectar los problemas del alumnado con prontitud, antes de que desemboquen en faltas de respeto y actos violentos. Si las ratios fueran más reducidas se podrían controlar y evitar”, asegura Alcón.

A la masificación de las aulas se suman otros factores. Nacho Rodríguez, orientador del instituto Almunia, de Jerez, con más de veinte años de experiencia en centros de la provincia, afirma que el profesorado tiene que estar muy pendiente de la situación familiar y personal de los jóvenes. “El alumnado viene de casa con la mochila cargada de problemas y con un nivel de tensión alto. Si en un aula de un barrio marginal de Jerez metes a treinta adolescentes cuyos padres no tienen trabajo o que forman parte de familias desestructuradas, el maestro bien poco puede hacer. Con quince probablemente sí podría realizar una atención más personalizada y evitar muchos conflictos”, argumenta el orientador para quien la obligación de asistir a clase hasta los 16 años es uno de los mayores logros de la sociedad actual. “Obviamente causa algunos problemas, pero mejora nuestra sociedad. Cuanta más educación y cultura tengan nuestros ciudadanos, mejor será para el país en el que vivimos”, defiende Rodríguez. En general, cuando el alumnado detecta que el profesor no se hace con el grupo y se une a que se encuentran en una edad complicada, con un nivel de autocontrol bajo, lleva a que pueden soltar un improperio en un momento dado. En cualquier caso el orientador del IES Almunia, aclara que “en los centros de Jerez –desde mi experiencia- las amenazas son muy raras; el alumno no es consciente de lo que está diciendo, no emiten amenazas verbales con la intención de llevarlas a cabo”.

Por otra parte, a los adolescentes de hoy día les supone un gran esfuerzo permanecer seis horas en clase, acostumbrados a recibir información a través de las nuevas tecnologías. En este sentido, los profesores estamos usando cada vez más los medios técnicos. No obstante, afirma Rodríguez, “pese a que los nuevos profesores son más consciente de lo que se van a encontrar y sabe a dónde tienen que acudir y que el problema tenderá a ir a mejor, los centros escolares siempre seremos la válvula de escape de la sociedad; cuando hay problemas de desempleo o de cualquier otra índole se refleja en el centro”.

Cambio de roles

Desde la Secretaría Provincial del Sindicato de Enseñanza de CCOO de Cádiz denuncian la falta de protección de los profesores. Tanto es así que “en muchos casos –advierte Alcón- se producen incluso presiones por parte de la inspección educativa, y nos culpabilizan de alguna manera de esos conflictos, cuando son problemas que ni hemos provocado ni podemos abordar. Nos atacan continuamente y no ponen en valor nuestro trabajo ni facilitan los medios para hacerlo”. En los últimos años se está asistiendo a un cambio en la sociedad y en el sistema educativo. Según Alcón, “antes el niño no tenía derechos y era el culpable, mientras que en la actualidad los padres casi siempre le dan la razón al hijo en lugar de al maestro y, ni una cosa ni otra”.

La labor de los profesionales de la educación habitualmente queda mancillada e infravalorada y de ello Alcón culpa a las administraciones. “Hay una parte de la sociedad que sí nos valora, pero los medios de comunicación y las administraciones realizan declaraciones que restan importancia a lo que hacemos realizando declaraciones con el típico argumento de que nos tenemos que callar porque tenemos muchas vacaciones y ese tipo de comentarios. Cuando se dice eso se está desprestigiando nuestra labor, logrando así que tengamos menos posibilidades de exigir un respeto”.

Por último, Sebastián Alcón, destaca el rendimiento a largo plazo de los docentes y centros educativos. “La educación es el ámbito donde primero se recorta. Dentro de poco tendremos una sociedad más injusta, más violenta, menos democrática, menos formada y sin capacidad de generar riqueza”, advierte el Secretario Provincial del Sindicato de Enseñanza de CCOO de Cádiz.

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María Luisa Parra

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