"A mí no se me parten las uñas por hacer esto"

Inés Guerrero, Carlota Figueroa y Mariola Fernández, tres de las cuatro mujeres que han trabajado en el concurso morfológico de Equisur celebrado en Ifeca, reclaman más mujeres en el mundo ecuestre

Carlota Figueroa limpiando al caballo hispano-árabe Duende Bio, antes del concurso morfológico. FOTO: MANU GARCÍA.
Carlota Figueroa limpiando al caballo hispano-árabe Duende Bio, antes del concurso morfológico. FOTO: MANU GARCÍA.

Paseando por el exterior de Ifeca, donde se encuentra la carpa, la zona de entrenamiento y las caballerizas, solo veo hombres con cera en el pelo, camisa y chalecos. Hace frío, incluso chispea, y en una hora comienza el concurso de morfología de hispano-árabe de tres años. Sombreros, pañoletas y botas para asistir a Equisur. Cruzando ríos de fango, veo a una mujer, con camisa de cuadros, transportando un cubo. No para quieta. Y en pocos minutos, desaparece. Pero al llegar a una de las esquinas, me encuentro con tres mujeres y un hombre, preparando a Duende Bio, un caballo hispano-árabe de la Yeguada Bionest del Rocío (Huelva).

Mientras Mariola Fernández, natural del Rocío y de 23 años de edad, trenza la crin del caballo, dos jerezanas, Inés Guerrero, de 21 años y Carlota Figueroa, de 18, esperan para limpiar los cascos de Duende Bio y ultimar su acicalamiento. Tanto Inés como Carlota se encuentran cursando el Ciclo Superior de Ganadería y Asistencia a la Sanidad Animal y a día de hoy están haciendo las prácticas en la yeguada onubense.

Mariola Fernández acariciando a Duende Bio, un caballo hispano-árabe de la Yeguada Bionest del Rocío. FOTO: MANU GARCÍA.

Desde pequeñitas, ambas se han criado entre caballos y desean ser veterinarias de corceles y ganado bravo. Cuentan que en su ciclo, de los 15 alumnos que hay, diez son mujeres y el resto son hombres. No obstante, afirman que donde hoy ejercen, en el Rocío, no hay veterinarias. "Al parecer se fían más de lo que diga un hombre de lo que pueda decir una mujer", señala Carlota. "Sí, porque conocemos a una muy buena de Doñana que va por toda la provincia, menos a Almonte", continúa Inés.

"La mujer no está representada" en el mundo ecuestre. "Es un mundo súper machista... Tenemos que cambiar esto", reivindica Carlota. "Por ejemplo, a la hora de coger una alpaca o cualquier otra cosa pesada, nos dicen que mejor que no, solo por ser mujeres. Pienso que no está valorada la capacidad que tiene la mujer en este campo. Aunque tampoco pienso que lo hagan a maldad, sino que al ser empresas familiares lo hacen por educación", agrega. Y es que la mujer, además de apartarla de este tipo de actividades en las cuadras, también son invisibilizadas como amazonas, ejerciendo junto al caballo o yegua. "Aquí en Jerez, en el concurso morfológico solo hay una mujer que presente a un caballo hispano-árabe", indica Inés.

Mariola Fernández trenzando las crines de Duende Bio. FOTO: MANU GARCÍA.

"No sé por qué pero dependiendo de la disciplina, hay más o menos mujeres. En morfológico hay pocas, pero en dama y en salto hay muchas más mujeres", comenta Mariola mientras termina el peinado de Duende Bio colocándole cuerdas de cáñamo, subida a una escalera. Esta joven onubense lleva cuatro años enganchando caballos en las cocheras y peinándolos. "He tenido caballos desde que era una cría y siempre me ha gustado tenerlos arregladitos". Dice que le gustaría sacarse el título de monitora de equitación, como su hermana, y que hace de todo: "Soy muy apañá".

Mariola lo deja claro desde el minuto uno: "Yo no soy menos que ellos, yo hago incluso más..., a mí no se me parten las uñas por hacer esto". "Cuando tú te vas a Holanda, la mayoría de las que trabajan junto al caballo son mujeres, pero aquí, en Andalucía, está todo un poco más atrasado, no hay muchas mujeres", concluye.

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