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Los Reyes Católicos los obligaron a convertirse al cristianismo en 1052.

Los mudéjares eran aquellos musulmanes que, tras la conquista cristiana de un territorio, seguían viviendo en su tierra y conservaban su religión. Lentamente acabarán formando una minoría de gran importancia en la península. Su fin llegará en 1502, cuando por decreto de los Reyes Católicos se obligó a todos los mudéjares a convertirse al cristianismo, momento a partir del cual pasarán a ser conocidos como moriscos.

A lo largo de los siglos XI-XIII la Península Ibérica sufrió una profunda transformación, ya que el Islam dejó de ser la religión predominante en el territorio. El origen del mudejarismo andaluz data, por tanto, de la conquista de la Andalucía del Valle del Guadalquivir por parte del Reino de Castilla. Durante estos siglos, hasta la conversión forzosa de los mudéjares, se había producido un paulatino, y a veces forzado, desplazamiento de estas poblaciones desde las zonas urbanas hacia el campo. Por otro lado, se iría realizando lo que se decía una continua labor de evangelización pacífica sobre estos grupos aunque, como podremos observar, sin pleno éxito.

Un hito importante que nos remarca esto fue la rebelión mudéjar de 1264, por la que estos se enfrentaron en los territorios cristianos de la actual Andalucía a sus nuevos gobernantes con la ayuda de los magrebíes y del reino nazarí de Granada. Esta rebelión casi termina con el dominio cristiano de la zona y supuso, por ende, un recrudecimiento de las condiciones de vida de los conquistados, que se vieron privados de buena parte de sus oficios tradicionales y obligados a vivir de las tareas del campo. Aun con esto, algunos de ellos seguirían ligados a las ciudades ya que su conocimiento en oficios muy concretos y útiles, como el de la construcción, resultaban ser necesarios y enriquecedores.

La conquista castellana de Jerez hizo que la ciudad pasara a ser uno de los centros neurálgicos de la defensa de la frontera frente al Reino Nazarí de Granada. Es por esto por lo que no es de extrañar que, cuando se culmina la conquista de este reino y los Reyes Católicos preparan la conversión forzosa de los mudéjares, estos se rebelan y Jerez se convierte en un punto clave a la hora de sofocar las revueltas acaecidas en la región. Esta transición del mudéjar al morisco se inicia en Granada y en sus territorios circundantes pero finalizará en la Corona de Aragón.

Las diferentes rebeliones y el tránsito forzoso del mudéjar al morisco ha sido, tradicionalmente, un tema de poco interés por parte de los historiadores del s. XX, pues estos centraban sus esfuerzos en los grandes hitos del tema morisco: la rebelión de las Alpujarras de 1568 y la expulsión de 1609-1614. A través de este artículo queremos poner de manifiesto que el problema morisco de finales del siglo XVI y de principios del XVII tiene sus orígenes en los conflictos no resueltos de la conversión. Así lo explica el académico Ángel Galán Sánchez, refiriéndose a la etapa que tiene lugar a finales del siglo XVI:

“Fue un momento en el cual todos los territorios de la Monarquía Hispana, pero muy singularmente los reinos de Valencia y Granada, se sentían amenazados por la presencia de una importante masa de población de origen musulmán que constituía una fuente de conflictos y eran sospechosos no sólo de herejía, sino sobre todo de ser unos súbditos desleales de su Católica Majestad. No son infrecuentes en esos años las consultas de los prelados, inquisidores y oficiales regios para establecer el mejor procedimiento de verdadera cristianización de estos moros de corazón”.

Ante la idea de esta cristianización forzosa, en el año 1501 tuvo lugar una sublevación mudéjar en las serranías en torno a Villaluenga y Ronda, y aunque tenemos pocos datos de la participación de Jerez en ella, diferentes autores de la historiografía jerezana aluden al evento como en el caso de Bartolomé Gutiérrez que nos dice:

“A principio de este año 1501 se rebelaron los moros de la Serranía de Ronda, acudió Xerez con su gente y Pendón. Vióse al Rey obligado a asistir a esta guerra, y pudo tanto su presencia que todo lo serenó. (…) No es ocioso advertir que el Rey dejó en España a los moros que se quisieron bautizar y a los que no se les dio permiso para pasar a África”.

Ya a finales del año 1500, desde noviembre y diciembre, la situación estaba muy candente en las serranías, pero con el paso de los meses la situación se precipitó hacia la lucha abierta y a lo largo del mes de febrero se irían realizando los preparativos para que la ciudad acudiera, junto con otras localidades, a acabar con la rebelión. Sobre la sublevación llevada a cabo por los mudéjares en estas serranías tenemos estas emotivas y significativas palabras de Esteban Rallón que, aunque nacido en el siglo XVII, se hace eco de este conflicto y nos muestra la opinión que se tenía en su época:

“Por mandado del rey, don Alonso de Aguilar, el cual convocó la gente de el Andalucía. Que en la mejor que pudo se puso a la resistencia de los insolentes moros, que debajo de pretexto de religión, y en defensa de la suya supersticiosa, se ponían como desesperados a padecer si fuera necesario mil muertes”.

Jerez ayudó a sofocar la rebelión con aproximadamente unos 1250 hombres, 250 caballeros y alrededor de 1000 peones, así como pertrechos y provisiones. Este hecho supuso el fracaso de la conversión pacífica de los mudéjares al cristianismo, siendo  la de los numerosos problemas con los moriscos en la zona. También debemos tener presente que esta sublevación supuso que las propiedades rurales de los vecinos de la localidad se vieran afectadas, otro aliciente de importancia para que la urbe justificara una actuación con firmeza. El conflicto terminó en la Sierra de Bermeja, en el flanco suroeste de la Serranía de Ronda, y aunque no disponemos de muchos datos parece haber sido especialmente cruenta debido a que tenemos la noticia, por diversas cartas, de la muerte de Alonso de Aguilar y de otros hombres ilustres de la localidad que participaron en conflicto.

Bibliografía

Abellán Pérez, Juan (2000). La presencia y aportación de Jerez de la Frontera en la rebelión mudéjar de las serranías de Villaluenga y Ronda (1501). En Anaquel de estudios árabes. Nº 11. 19-36.

Galán Sánchez, Ángel (2006). Herejes consentidos: La justificación de una fiscalidad diferencial en el Reino de Granada. En Historia. Instituciones. Documentos. Nº 33. 173-209.

Galán Sánchez, Ángel (1982). Notas para el estudio del origen de la cuestión morisca: las bases socio-económicas el obispado de Málaga (1500-1515). En Historia. Instituciones. Documentos. Nº 9. 273-326.

González Jiménez, Manuel & Montes Camacho, Isabel (2001-2002). Los mudéjares andaluces (siglos XIII-XV) aproximación al estado de la cuestión y propuesta de un modelo teórico. En Revista d´historia medieval. Nº 12. 47-78.

Rallón, Esteban (1999). Historia de la ciudad de Xerez de la Frontera y de los Reyes que la dominaron desde su primera fundación. Vol. III. Universidad de Cádiz & Ayuntamiento de Jerez. 

Sobre el autor:

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Emilio Ciprés

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