La Gotera de Lazotea, 45 años de historia, 29 de su festival de títeres y una certeza: "La infancia se ha acortado"
El Festival Internacional de Títeres de Jerez, Titerejé, encara este fin de semana su segunda parte tras un prólogo con gran respuesta en las barriadas, mientras la compañía jerezana reflexiona sobre los niños de hoy y el futuro de un arte que no ha dejado de evolucionar
De izquierda a derecha, Diego Sánchez, Juan Manuel Benito y Eva Serna, miembros de La Gotera de Lazotea. -
En la señorial calle Caballeros, en Jerez, hay una casa que alberga 45 años de experiencias y recuerdos relacionados con el teatro de títeres. La sede de la compañía La Gotera de Lazotea tiene detrás un precioso patio ajardinado que bautizaron como El Jardín de Berta, un lugar mágico que este pasado verano volvió a llenarse de familias, música, teatro y, sobre todo, títeres.
Desde ahí, desde esa casa que es también espacio de creación y encuentro, La Gotera ha dado forma a una nueva edición del Festival Internacional del Títeres de Jerez, Titerejé, que en este año 2026 cumple 29 ediciones. Este próximo fin de semana llega la segunda parte de un festival que tuvo, entre los pasados días 2 y el 4 de octubre, su particular prólogo en diferentes barriadas del Jerez urbano y rural.
Mesas de Asta, La Ina, Los Albarizones, La Granja, el Parque Iguazú y Puerta del Sur fueron escenario de seis funciones pensadas para acercar el festival a las barriadas rurales y urbanas. La experiencia, cuentan sus organizadores, ha sido especialmente positiva. En las tres barriadas rurales "prácticamente casi se ha duplicado la gente", mientras que en La Granja hubo, en palabras de la compañía, "una explosión de personas".
La decisión de trasladar estas funciones al fin de semana, en lugar de mantenerlas en los días laborables en los que tradicionalmente se habían desarrollado, ha permitido además que acudieran más familias.
Un festival que ya tiene nombre propio
El Festival Internacional de Títeres cumple 29 ediciones. Casi tres décadas durante las cuales ha vivido diferentes etapas, con años de mayor y menor impulso, y también cambios en la manera de entenderlo.
Juan Manuel Benito habla de "mareas" para explicar esa evolución. Ha habido "años muy buenos", pero también momentos en los que un cambio político o de delegado de Cultura obligaba prácticamente "a empezar de nuevo a explicar qué era el festival y cuál era su dimensión".
De otro lado, La Gotera considera que se ha producido un cambio importante, ya que el festival se denomina desde el año pasado Titerejé y su marca está registrada por la propia compañía. Esta cuestión va más allá de lo administrativo porque, para sus responsables, el festival deja de depender de una denominación que pueda cambiar con las circunstancias o con los diferentes cambios de Gobierno municipales para adquirir una identidad propia. "Tenemos la tranquilidad de que lo que se vaya a hacer, lo vamos a hacer nosotros", explica Juan Manuel.
Eva Serna, junto a Juan Manuel Benito, en un momento de la entrevista.
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MANU GARCÍA
Las miradas están ya puestas incluso en la próxima edición. La de 2027 será la número 30 y si bien desde La Gotera "no somos muy dados a celebrar efemérides" entienden que "es una fecha con un significado especial" porque "cumplir 30 años es un gran reclamo y tampoco es moco de pavo", considera Juan Manuel. Eva Serna señala por su parte que no tienen todavía decidido cómo será esa celebración, pero sí plantean recuperar compañías que participaron en las primeras ediciones y que todavía continúan trabajando.
Más allá de espectáculos
Titerejé es un evento con carácter internacional y esa condición determina también la manera en que La Gotera prepara cada edición.
Portugal aparece como uno de los países a los que miran con especial atención por cercanía y tradición. Sudamérica es otro de sus focos habituales, además de las diferentes comunidades autónomas españolas. Y, junto a la procedencia geográfica, buscan técnicas diferentes y espectáculos que les parecen interesantes, si bien "siempre nos gusta meter algún títere tradicional", explica Eva.
El festival ha ido incorporando además actividades que amplían la experiencia más allá de sentarse frente a un escenario. Hay talleres, exposición de títeres en escaparates y presentaciones de libros vinculadas al mundo de las marionetas.
Titerejé tiene además dos caras que, lejos de ser contradictorias, se complementan. Por un lado, la fiesta que se forma cuando una compañía instala su escenario en una barriada y los vecinos salen de sus casas, que es lo que se vivió el primer fin de semana del festival.
Por otro, la dimensión internacional y artística de un evento que reúne propuestas llegadas de distintos lugares y distintas tradiciones del títere en lugares tan emblemáticos como las plazas del Arenal, de Las Angustias y del Banco, que es lo que se podrá disfrutar entre el 8 y el 12 de octubre.
Juan Manuel Benito, junto a los delegados Nela García y Paco Zurita, desde el escaparate de La Luna Nueva, días atrás, durante la presentación de la exposición de títeres en los comercios de Jerez.
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MANU GARCÍA
La Gotera, además, cuenta desde hace un par de años con teatro propio, lo que les permite llevar también el festival hasta sus instalaciones de la calle Molino de Viento. Un "punto y seguido" en su historia, según Diego Sánchez, que lo compara además con "el máster fin de carrera" y a la postre una realidad que durante años había sido solo un sueño pendiente de cumplirse.
El niño de antes y el de ahora
Cuando se habla de un evento cercano a cumplir tres décadas, surge una pregunta inevitable: ¿Han cambiado los niños con el paso de los años? Eva responde primero con humor: "Ahora hay menos niños. Muchos menos niños". Pero enseguida responde que, "cuando un niño está sentado delante de un títere, sí, es igual".
Lo que ha cambiado, comentan desde La Gotera, es la edad de muchos de ellos. "Antes veías niños pequeños, pero también más mayores". Ahora, piensan, muchos consideran demasiado pronto que los títeres son "para niños chicos".
Juan Manuel lo relaciona con una transformación educativa y social profunda. Cuando él era maestro de la extinta Educación General Básica (EGB), los alumnos de 13 años "eran los mayores del colegio". Hoy, con el cambio de las etapas educativas, "un niño de 11 ya es el mayor, cuando a esa edad aún son muy niños".
Eva añade que "se les está obligando a ser mayores de lo que son". Juan Manuel lo resume con una frase especialmente contundente: "La infancia se ha acortado. Les hemos robado a esos niños y a esas niñas unos años de infancia que les pertenecían, que les sigue perteneciendo, pero que ya no la tienen".
A ello se suma la influencia de las pantallas. La compañía ha visto incluso niños durante las funciones con el móvil en la mano –"aunque no suele ser lo normal", aclaran sus miembros– y advierte de una relación cada vez más absorbente con estos dispositivos.
Juan Manuel utiliza la palabra "abducción" para describir esa relación y reclama que padres y madres controlen tanto el tiempo que pasan sus hijos con los móviles como los contenidos que ven.
Diego Sánchez, durante la entrevista.
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MANU GARCÍA
En este sentido, Eva considera también fundamental el papel de aquellos padres que hoy tienen treinta y tantos o cuarenta años y que conocieron los títeres cuando eran niños, en el colegio, cuando La Gotera recorría los centros educativos con mayor asiduidad, especialmente durante los años 90 del pasado siglo XX. Haber vivido entonces esa experiencia les proporciona ahora una referencia que pueden transmitir a sus propios hijos y acercarlos también a este arte.
El futuro de los títeres
Y mientras los niños cambian, el títere vive también una transformación que La Gotera contempla con optimismo. "Los títeres han evolucionado mucho", dice Eva, y recuerda que el títere tradicional ya no es el único referente. Ahora se mezcla con la dramaturgia, las artes plásticas, la danza o el circo. Hay dramaturgos que escriben para títeres y propuestas escénicas en las que resulta difícil separar un lenguaje de otro.
Juan Manuel considera que, lejos de estar en decadencia, el género "va mejorando muchísimo", y esa evolución es visible precisamente en festivales como Titerejé, donde participan distintas compañías con técnicas diferentes.
El problema surge cuando se mira al futuro y hay dudas de quién podrá seguir el legado de compañías como La Gotera. Juan Manuel, Eva y Diego llevan décadas acumulando conocimientos que van más allá de fabricar un títere. Se trata de construir una producción completa en la que se unen "idea, guion, dramaturgia, música y plástica".
Y ahí está el gran desafío para los integrantes de la compañía jerezana. Encontrar personas que quieran aprender este oficio y puedan darle continuidad. Desde La Gotera ha intentado incluso crear talleres para favorecer ese relevo, pero su propia condición de compañía itinerante dificulta mantener una formación estable.
Y quizá por eso consideran que su teatro puede acabar jugando un papel que les trascienda incluso a ellos. Juan Manuel ve en este espacio "un sitio de confluencia" en el que "traer profesionales de fuera y organizar talleres intensivos, donde el conocimiento pueda circular" y donde quienes quieran acercarse al mundo del títere "tengan un lugar al que acudir".
Titerejé cumple 29 ediciones. Para La Gotera de Lazotea son 45 años de historia como compañía. Y entre ambas cifras, un mismo objetivo: que los títeres sigan haciendo soñar a los niños y les recuerden que todavía tienen derecho a serlo.
En la señorial calle Caballeros, en Jerez, hay una casa que alberga 45 años de experiencias y recuerdos relacionados con el teatro de títeres. La sede de la compañía La Gotera de Lazotea tiene detrás un precioso patio ajardinado que bautizaron como El Jardín de Berta, un lugar mágico que este pasado verano volvió a llenarse de familias, música, teatro y, sobre todo, títeres.
Desde ahí, desde esa casa que es también espacio de creación y encuentro, La Gotera ha dado forma a una nueva edición del Festival Internacional del Títeres de Jerez, Titerejé, que en este año 2026 cumple 29 ediciones. Este próximo fin de semana llega la segunda parte de un festival que tuvo, entre los pasados días 2 y el 4 de octubre, su particular prólogo en diferentes barriadas del Jerez urbano y rural.
Mesas de Asta, La Ina, Los Albarizones, La Granja, el Parque Iguazú y Puerta del Sur fueron escenario de seis funciones pensadas para acercar el festival a las barriadas rurales y urbanas. La experiencia, cuentan sus organizadores, ha sido especialmente positiva. En las tres barriadas rurales "prácticamente casi se ha duplicado la gente", mientras que en La Granja hubo, en palabras de la compañía, "una explosión de personas".
La decisión de trasladar estas funciones al fin de semana, en lugar de mantenerlas en los días laborables en los que tradicionalmente se habían desarrollado, ha permitido además que acudieran más familias.
Un festival que ya tiene nombre propio
El Festival Internacional de Títeres cumple 29 ediciones. Casi tres décadas durante las cuales ha vivido diferentes etapas, con años de mayor y menor impulso, y también cambios en la manera de entenderlo.
Juan Manuel Benito habla de "mareas" para explicar esa evolución. Ha habido "años muy buenos", pero también momentos en los que un cambio político o de delegado de Cultura obligaba prácticamente "a empezar de nuevo a explicar qué era el festival y cuál era su dimensión".
De otro lado, La Gotera considera que se ha producido un cambio importante, ya que el festival se denomina desde el año pasado Titerejé y su marca está registrada por la propia compañía. Esta cuestión va más allá de lo administrativo porque, para sus responsables, el festival deja de depender de una denominación que pueda cambiar con las circunstancias o con los diferentes cambios de Gobierno municipales para adquirir una identidad propia. "Tenemos la tranquilidad de que lo que se vaya a hacer, lo vamos a hacer nosotros", explica Juan Manuel.
Eva Serna, junto a Juan Manuel Benito, en un momento de la entrevista.
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MANU GARCÍA
Las miradas están ya puestas incluso en la próxima edición. La de 2027 será la número 30 y si bien desde La Gotera "no somos muy dados a celebrar efemérides" entienden que "es una fecha con un significado especial" porque "cumplir 30 años es un gran reclamo y tampoco es moco de pavo", considera Juan Manuel. Eva Serna señala por su parte que no tienen todavía decidido cómo será esa celebración, pero sí plantean recuperar compañías que participaron en las primeras ediciones y que todavía continúan trabajando.
Más allá de espectáculos
Titerejé es un evento con carácter internacional y esa condición determina también la manera en que La Gotera prepara cada edición.
Portugal aparece como uno de los países a los que miran con especial atención por cercanía y tradición. Sudamérica es otro de sus focos habituales, además de las diferentes comunidades autónomas españolas. Y, junto a la procedencia geográfica, buscan técnicas diferentes y espectáculos que les parecen interesantes, si bien "siempre nos gusta meter algún títere tradicional", explica Eva.
El festival ha ido incorporando además actividades que amplían la experiencia más allá de sentarse frente a un escenario. Hay talleres, exposición de títeres en escaparates y presentaciones de libros vinculadas al mundo de las marionetas.
Titerejé tiene además dos caras que, lejos de ser contradictorias, se complementan. Por un lado, la fiesta que se forma cuando una compañía instala su escenario en una barriada y los vecinos salen de sus casas, que es lo que se vivió el primer fin de semana del festival.
Por otro, la dimensión internacional y artística de un evento que reúne propuestas llegadas de distintos lugares y distintas tradiciones del títere en lugares tan emblemáticos como las plazas del Arenal, de Las Angustias y del Banco, que es lo que se podrá disfrutar entre el 8 y el 12 de octubre.
Juan Manuel Benito, junto a los delegados Nela García y Paco Zurita, desde el escaparate de La Luna Nueva, días atrás, durante la presentación de la exposición de títeres en los comercios de Jerez.
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MANU GARCÍA
La Gotera, además, cuenta desde hace un par de años con teatro propio, lo que les permite llevar también el festival hasta sus instalaciones de la calle Molino de Viento. Un "punto y seguido" en su historia, según Diego Sánchez, que lo compara además con "el máster fin de carrera" y a la postre una realidad que durante años había sido solo un sueño pendiente de cumplirse.
El niño de antes y el de ahora
Cuando se habla de un evento cercano a cumplir tres décadas, surge una pregunta inevitable: ¿Han cambiado los niños con el paso de los años? Eva responde primero con humor: "Ahora hay menos niños. Muchos menos niños". Pero enseguida responde que, "cuando un niño está sentado delante de un títere, sí, es igual".
Lo que ha cambiado, comentan desde La Gotera, es la edad de muchos de ellos. "Antes veías niños pequeños, pero también más mayores". Ahora, piensan, muchos consideran demasiado pronto que los títeres son "para niños chicos".
Juan Manuel lo relaciona con una transformación educativa y social profunda. Cuando él era maestro de la extinta Educación General Básica (EGB), los alumnos de 13 años "eran los mayores del colegio". Hoy, con el cambio de las etapas educativas, "un niño de 11 ya es el mayor, cuando a esa edad aún son muy niños".
Eva añade que "se les está obligando a ser mayores de lo que son". Juan Manuel lo resume con una frase especialmente contundente: "La infancia se ha acortado. Les hemos robado a esos niños y a esas niñas unos años de infancia que les pertenecían, que les sigue perteneciendo, pero que ya no la tienen".
A ello se suma la influencia de las pantallas. La compañía ha visto incluso niños durante las funciones con el móvil en la mano –"aunque no suele ser lo normal", aclaran sus miembros– y advierte de una relación cada vez más absorbente con estos dispositivos.
Juan Manuel utiliza la palabra "abducción" para describir esa relación y reclama que padres y madres controlen tanto el tiempo que pasan sus hijos con los móviles como los contenidos que ven.
Diego Sánchez, durante la entrevista.
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MANU GARCÍA
En este sentido, Eva considera también fundamental el papel de aquellos padres que hoy tienen treinta y tantos o cuarenta años y que conocieron los títeres cuando eran niños, en el colegio, cuando La Gotera recorría los centros educativos con mayor asiduidad, especialmente durante los años 90 del pasado siglo XX. Haber vivido entonces esa experiencia les proporciona ahora una referencia que pueden transmitir a sus propios hijos y acercarlos también a este arte.
El futuro de los títeres
Y mientras los niños cambian, el títere vive también una transformación que La Gotera contempla con optimismo. "Los títeres han evolucionado mucho", dice Eva, y recuerda que el títere tradicional ya no es el único referente. Ahora se mezcla con la dramaturgia, las artes plásticas, la danza o el circo. Hay dramaturgos que escriben para títeres y propuestas escénicas en las que resulta difícil separar un lenguaje de otro.
Juan Manuel considera que, lejos de estar en decadencia, el género "va mejorando muchísimo", y esa evolución es visible precisamente en festivales como Titerejé, donde participan distintas compañías con técnicas diferentes.
El problema surge cuando se mira al futuro y hay dudas de quién podrá seguir el legado de compañías como La Gotera. Juan Manuel, Eva y Diego llevan décadas acumulando conocimientos que van más allá de fabricar un títere. Se trata de construir una producción completa en la que se unen "idea, guion, dramaturgia, música y plástica".
Y ahí está el gran desafío para los integrantes de la compañía jerezana. Encontrar personas que quieran aprender este oficio y puedan darle continuidad. Desde La Gotera ha intentado incluso crear talleres para favorecer ese relevo, pero su propia condición de compañía itinerante dificulta mantener una formación estable.
Y quizá por eso consideran que su teatro puede acabar jugando un papel que les trascienda incluso a ellos. Juan Manuel ve en este espacio "un sitio de confluencia" en el que "traer profesionales de fuera y organizar talleres intensivos, donde el conocimiento pueda circular" y donde quienes quieran acercarse al mundo del títere "tengan un lugar al que acudir".
Titerejé cumple 29 ediciones. Para La Gotera de Lazotea son 45 años de historia como compañía. Y entre ambas cifras, un mismo objetivo: que los títeres sigan haciendo soñar a los niños y les recuerden que todavía tienen derecho a serlo.
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