La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla acoge en el Teatro de la Maestranza la última propuesta de Manuel Liñán, concebida como un ejercicio de reconocimiento y aceptación de la identidad artística que el bailaor ha ido construyendo a lo largo de los años. Bajo el título de Bailaor@. Recital de baile, el espectáculo parte de una necesidad esencial para el artista: bailar y celebrar aquello que le define sobre el escenario, alejándose de planteamientos como la investigación o la experimentación.
El propio Manuel Liñán explicaba que Bailaor@ es "una pieza que llega después de otras producciones con más personas", al tiempo que confesaba su necesidad de "un espacio para mí donde simplemente bailar, irme a mi pasado, a mis raíces, donde solo bailaba y no contaba una dramaturgia". "Siempre me ha gustado el baile por el baile", afirmaba, subrayando que necesitaba ese espacio "para poder bailar y celebrar la identidad que he ido construyendo con el paso de los años y hacerlo sin miedo".
"Necesitaba un espacio para mí donde simplemente bailar"
El artista ha detallado que la estética de la pieza es "un rinconcito para mí, para celebrar lo que soy y de dónde vengo", motivo por el cual rinde también homenaje a Mario Maya, "que es la escuela donde aprendí".
Bailaor@, por tanto, es un espectáculo que se asienta sobre una fórmula abierta y se singulariza según el espacio y el contexto en el que tiene lugar. En su versión para la Bienal, la propuesta incorporará un repertorio específico y una serie de artistas invitados que pasarán por el escenario, como Tomasito o el bailaor Rafael Campallo, entre otras sorpresas.
Un recital sin relato, construido desde el cuerpo
En esta propuesta, Liñán se presenta ante el público sin necesidad de construir un relato alrededor del baile. Se trata de un recital en el sentido más esencial del término: el artista se sitúa en el centro de la escena acompañado por la guitarra de Francisco Vinuesa y los cantaores Juan de La María, José Manuel Fernández, Miguel Heredia, Manuel de la Nina y Sebastián del Puerto. Una estructura abierta que permite que sea el propio baile el que articule el espectáculo.
El título incorpora el símbolo @ como una forma de nombrar un género que escapa de las categorías binarias, y que el propio Liñán reconoce hoy como parte de su manera de entenderse y expresarse como artista. No se trata, sin embargo, de una declaración teórica, sino de una celebración desde el cuerpo y desde el flamenco. "No pretendo sino celebrar lo que soy", afirma el bailaor, que encuentra en el escenario el espacio para reunir distintas formas de bailar y hacer visible una estética construida durante años.
Entre los momentos que conforman este recital se encuentra además una cantiña concebida como homenaje a Mario Maya, uno de los maestros fundamentales en la formación de Liñán. El recuerdo del maestro cordobés conecta así la propuesta con una tradición que forma parte de su propia trayectoria y que el bailaor continúa reinterpretando desde una mirada personal.
El director de la Bienal, Luis Ybarra, resaltaba que Liñán consigue "algo verdaderamente difícil en el mundo artístico: que sus intereses sean también los de la mayoría" y celebraba que el éxito de su espectáculo en la pasada edición "haya despertado tantas expectativas para este", así como que su presencia en la Bienal se traduzca en "una noche única e irrepetible para Sevilla".
La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla acoge en el Teatro de la Maestranza la última propuesta de Manuel Liñán, concebida como un ejercicio de reconocimiento y aceptación de la identidad artística que el bailaor ha ido construyendo a lo largo de los años. Bajo el título de Bailaor@. Recital de baile, el espectáculo parte de una necesidad esencial para el artista: bailar y celebrar aquello que le define sobre el escenario, alejándose de planteamientos como la investigación o la experimentación.
El propio Manuel Liñán explicaba que Bailaor@ es "una pieza que llega después de otras producciones con más personas", al tiempo que confesaba su necesidad de "un espacio para mí donde simplemente bailar, irme a mi pasado, a mis raíces, donde solo bailaba y no contaba una dramaturgia". "Siempre me ha gustado el baile por el baile", afirmaba, subrayando que necesitaba ese espacio "para poder bailar y celebrar la identidad que he ido construyendo con el paso de los años y hacerlo sin miedo".
"Necesitaba un espacio para mí donde simplemente bailar"
El artista ha detallado que la estética de la pieza es "un rinconcito para mí, para celebrar lo que soy y de dónde vengo", motivo por el cual rinde también homenaje a Mario Maya, "que es la escuela donde aprendí".
Bailaor@, por tanto, es un espectáculo que se asienta sobre una fórmula abierta y se singulariza según el espacio y el contexto en el que tiene lugar. En su versión para la Bienal, la propuesta incorporará un repertorio específico y una serie de artistas invitados que pasarán por el escenario, como Tomasito o el bailaor Rafael Campallo, entre otras sorpresas.
Un recital sin relato, construido desde el cuerpo
En esta propuesta, Liñán se presenta ante el público sin necesidad de construir un relato alrededor del baile. Se trata de un recital en el sentido más esencial del término: el artista se sitúa en el centro de la escena acompañado por la guitarra de Francisco Vinuesa y los cantaores Juan de La María, José Manuel Fernández, Miguel Heredia, Manuel de la Nina y Sebastián del Puerto. Una estructura abierta que permite que sea el propio baile el que articule el espectáculo.
El título incorpora el símbolo @ como una forma de nombrar un género que escapa de las categorías binarias, y que el propio Liñán reconoce hoy como parte de su manera de entenderse y expresarse como artista. No se trata, sin embargo, de una declaración teórica, sino de una celebración desde el cuerpo y desde el flamenco. "No pretendo sino celebrar lo que soy", afirma el bailaor, que encuentra en el escenario el espacio para reunir distintas formas de bailar y hacer visible una estética construida durante años.
Entre los momentos que conforman este recital se encuentra además una cantiña concebida como homenaje a Mario Maya, uno de los maestros fundamentales en la formación de Liñán. El recuerdo del maestro cordobés conecta así la propuesta con una tradición que forma parte de su propia trayectoria y que el bailaor continúa reinterpretando desde una mirada personal.
El director de la Bienal, Luis Ybarra, resaltaba que Liñán consigue "algo verdaderamente difícil en el mundo artístico: que sus intereses sean también los de la mayoría" y celebraba que el éxito de su espectáculo en la pasada edición "haya despertado tantas expectativas para este", así como que su presencia en la Bienal se traduzca en "una noche única e irrepetible para Sevilla".
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