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La yeguada del monasterio de la Cartuja fue la más importante de la ciudad.

El caballo cartujano es una línea de cría del caballo andaluz originario del monasterio de la Cartuja de la Defensión, que es criado con preferencia en las riberas del río Guadalete. Fuentes históricas de autores como Estesicoro o Estrabón ya cuentan que la tradición de la cría caballar en el valle de este río se puede remontar a tiempos ancestrales. Estos animales empezarían a ser criados por los habitantes de la zona si bien autores como Sanz Parejo creen que la influencia ejercida por los celtas y sus monturas, de menor envergadura pero de suma resistencia, resultó crucial para el desarrollo de la crianza caballar en la región.

Será con la llegada de los cartagineses y, posteriormente, de los romanos cuando se constate por completo la importancia de este animal debido a su gran necesidad militar en las diferentes contiendas que tuvieron lugar por el dominio de la península y del Mediterráneo en el marco de las Guerras Púnicas. La victoria romana en este conflicto hizo que estos animales se propagaran por todos los puntos del Imperio, tanto en su vertiente occidental como oriental. Los caballos andaluces llegaron a estar muy bien valorados por los reyes, emperadores, cónsules y generales de su tiempo; no en vano encontramos elogios hacia ellos en las Geórgicas, de Virgilio o en la Historia Natural, de Plinio. En el Bajo Imperio el caballo hispano sería muy apreciado por sus capacidades en las carreras de carros de los juegos circenses y, de entre estos, eran bien estimados los originarios de la Bética.

Por su parte, los visigodos mantuvieron la tradición caballar de la región y las monturas de origen germano, de mayor envergadura y corpulencia, apenas influenciaron en el entorno. El siguiente gran cambio para la historia del caballo en la península vendrá de la mano de la conquista musulmana. Esta dio un especial valor a los equinos y, como muestra de ello, establecieron enormes yeguadas con el fin de criar y mejorar los caracteres de la raza. Almanzor, por citar un ejemplo, dio origen cerca de Córdoba, en la dehesa de Alamiria, a una yeguada que exportó animales a las cortes del norte de África y de Arabia. Junto con esto, los árabes organizaron un ejército formado en su práctica totalidad por caballería ligera de origen andaluz, una caballería que jugó un papel esencial en los conflictos entre los diferentes reinos peninsulares.

Tras la conquista de Jerez por la Corona de Castilla en tiempos de Alfonso X El Sabio la crianza del caballo proseguirá manteniendo su importancia en la región debido a la necesidad de importantes yeguadas para formar contingentes de jinetes que guardarán la nueva frontera con el Reino de Granada. Como punto de partida para ver cómo surge nuestro actual caballo cartujano vemos esencial citar la creación del monasterio de la Cartuja.

Dicho monasterio se forma gracias a las donaciones de Don Álvaro Obertos de Valeto, que fue un destacado miembro de la oligarquía municipal de la ciudad durante el siglo XV. La Cartuja de Sevilla solicitará licencia de fundación, tras estas donaciones, al arzobispo hispalense y se pasará así a su construcción. Entre 1467 y 1537 la Cartuja logrará reunir un importante patrimonio a través de donaciones, ventas y cambios que permitirá, con el paso del tiempo, la formación de su famosa yeguada.

A esto debemos sumar la temprana preocupación del cabildo jerezano al proteger sus caballos, conscientes del gran valor que estos tenían, ante la disminución de los efectivos debido a las continuas ventas realizadas al exterior. Se publicó por lo tanto, en 1460, una orden que impedía la venta de caballos fuera de la zona sin el permiso del corregidor. Este hecho fue fundamental para que se incrementara y protegiera la cría en la zona y, debido a ello, no es de extrañar que estas disposiciones se fueran dando a lo largo de los siglos XV y XVI por las sucesivas autoridades. Sobre la importancia de la cría caballar de estos tiempos queremos citar a Gonzalo de Padilla, autor de esa época y al que ya dedicamos un artículo en Crónicas con Solera:

Sobretodo tiene Xerez la primacía en criar cavallos por el cuidado grande que pone en examinar los que se han de hechar a las yeguas que sin eceptuar persona va siempre por sus cavales al examen de ellos e graves penas a los quebrantadores de las ordenanzas que ay, y su magestad también las tiene en mandar por sus cédulas que se tenga gran cuenta en ello, assí los cavallos de Xerez son nombrados e tenidos en mucho en todas partes.

Como el propio autor dice, durante este período se consideraba que la principal fuente de riqueza de la ciudad residía en la cría de estos animales, aunque hoy pueda sorprendernos. La importancia de la yeguada jerezana será tal que será exportada a muchos puntos del globo; por ejemplo, cuando el hermano de Carlos I, Fernando, herede el Imperio Alemán, y las posesiones de los Habsburgo en esta zona, fundará también una yeguada en 1562 en Klabrud, en la Bohemia, con ganaderías de origen andaluz y, en buena medida, jerezanas. La famosa yeguada austríaca de Lipizza también fue formada, por orden del Archiduque Carlos, comprando caballos de nuestra región. No solo estas sino, por citar otro ejemplo, la yeguada rusa de la raza de Orloff también encuentra su origen en una yegua de sangre española.

Esta dispersión de los caballos andaluces y cartujanos a lo largo de Europa es también complementada con otro elemento a considerar, que es que durante el reinado de Felipe III, en el siglo XVI, se introducirán caballos de sangre extranjera para darle al andaluz mayor corpulencia como animal de tiro, mediante el cruce con caballos daneses, napolitanos y germánicos.

Podemos decir, por lo tanto, que la yeguada del monasterio de la Cartuja se convertirá en la más importante de la ciudad. A este respecto, será muy bien valorada hasta la llegada de los franceses -en la Guerra de Independencia- que obliga a los cartujos a abandonar su monasterio. Esto pudo suponer el fin de la yeguada pero no lo será debido a que fue escondida y trasladada de lugar. De este hecho surgirá la Yeguada Cartujana del Hierro del Bocado, cuya importancia radicará en ser, hasta el día de hoy, la principal yeguada del caballo jerezano.

Bibliografía:

De Padilla, Gonzalo. (2009). Historia de Xerez de la Frontera. (Del XIII al siglo XVI). Agrija.
Sanz Parejo, José. (1992). El caballo Español de Estipe Cartujana. Madrid: Marbán Artesanías.

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