cultura

Abraham López y el documental que rescata la memoria atunera de Huelva gracias a su abuelo: "Ahora entiendo mejor de dónde vengo"

El cineasta ayamontino proyecta 'Todos los días Domingo' en el festival Alcances, de Cádiz, después de convertir unas grabaciones familiares en un documental sobre cinco generaciones ligadas al atún

  • El director del documental 'Todos los días Domingo', Abraham López Feria, antes de su proyección en Alcances. -

Después de que su abuelo pasara por un ingreso hospitalario, el cinesta onubense Abraham López Feria empezó a grabar a Domingo Feria, que es como se llama, para conservar su testimonio, sus vivencias, y tener un bonito recuerdo familiar.

Pero pronto se dio cuenta de que lo que tenía entre manos era mucho más que eso. Al revisar aquellas conversaciones empezó a comprender que detrás de la historia de su abuelo había algo mucho mayor. Su familia acumulaba más de cinco generaciones de ronqueadores de atún y maestros mojameros, una transmisión de conocimientos que llegaba hasta sus días y que estaba a punto de romperse.

Aquellas grabaciones acabaron convirtiéndose en ocho años de filmación intermitente, investigación en archivos, recuperación de fotografías y búsqueda de imágenes históricas. A las vivencias de Domingo se fueron sumando la historia de Ayamonte, las desaparecidas almadrabas onubenses y la decadencia de una industria que durante generaciones había definido buena parte de la identidad de la costa de Huelva.

Domingo hablaba a su nieto de las almadrabas de Huelva, de Ayamonte, de Isla Cristina y de un mundo que Abraham López Feria no había conocido. Las almadrabas habían desaparecido de la provincia décadas antes y aquella realidad solo sobrevivía en los recuerdos de quienes habían trabajado en ellas.

El cineasta, realizador y productor independiente, nació en Ayamonte en 1978, y ha trabajado en producciones muy diversas, desarrollando funciones de producción y dirección en largometrajes y cortometrajes nacionales e internacionales, pero Todos los días Domingo es su ópera prima documental.

  • El público de Alcances, visionando el documental 'Todos los días Domingo'.
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López se había criado, además, junto a un mosaico que reproducía Ayamonte y la pesca del atún, el cuadro que Joaquín Sorolla pintó en 1919 y que actualmente se conserva en Nueva York. Muchos años después acabaría viajando hasta allí para filmar la obra e incorporarla al documental que protagoniza su familia. Además de su abuelo, Domingo Feria, también recoge los testimonios de su tío Pepe y su primo Franci, que apunta a ser la última generación familiar en el oficio.

"Entiendo mejor ahora de dónde vengo y cuáles son mis raíces", asegura Abraham López Feria cuando atiende a lavozdelsur.es, poco después de proyectar el documental en el Festival de Cine Documental Alcances. Con "resaca emocional", confiesa, porque recibió mucho cariño y buenas palabras sobre el trabajo.

 "Yo vinculaba el mundo del atún a mi familia, pero ignoraba realmente todo el trasfondo que había", reconoce el director del documental Todos los días Domingo, rodado en distintos lugares relacionados con la ruta del atún, desde Ayamonte a Sancti Petri, en Chiclana, por la estrecha relación histórica entre los trabajadores onubenses y las almadrabas gaditanas.

El cineasta admite que el proceso le ha permitido comprender elementos de su historia que hasta entonces desconocía. Primero tuvo el privilegio de compartir durante años aquellas conversaciones con sus abuelos. Después llegó el descubrimiento de archivos, oficios, técnicas y lugares que explicaban de dónde procedía su familia. El proceso tampoco fue rápido. Durante ocho años acumuló imágenes y testimonios hasta que un compañero le sugirió que aquella historia podía tener recorrido más allá de su archivo personal.

A partir de todo lo grabado por López Feria y del abundante material cinematográfico y fotográfico recuperado en archivos se terminó construyendo el documental, un proyecto que contó también con apoyos de Canal Sur Televisión, la Diputación de Huelva, los ayuntamientos de Ayamonte e Isla Cristina y la empresa conservera Usisa.

  • Abraham López Feria, en Cádiz, antes de proyectar su documental.
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Una familia muy 'pegada' al mar

El bisabuelo de Abraham López Feria fue encargado de la fábrica del Consorcio Nacional Almadrabero en Ayamonte. Tras el cierre de aquella actividad en Huelva, numerosos trabajadores comenzaron a desplazarse temporalmente hasta Cádiz para participar en las campañas del atún. López Feria recuerda que esa conexión no ha desaparecido por completo y que todavía existen personas de Isla Cristina y otras localidades onubenses vinculadas a las almadrabas gaditanas.

En la historia familiar aparece una circunstancia que atraviesa todo el documental: la ruptura del relevo generacional. Durante más de cinco generaciones los conocimientos relacionados con el atún habían pasado de padres a hijos. Se aprendía a ronquear, a preparar la mojama y a desenvolverse dentro de un oficio en el que la transmisión oral ocupaba un lugar fundamental.

La cadena llega prácticamente hasta el presente. Su primo Franci representa uno de esos últimos eslabones, aunque su vida ha seguido otros caminos y ya no mantiene una relación profesional directa con el mundo atunero. López Feria tampoco aprendió a ronquear ni a elaborar mojama. En su generación, reconoce, esa continuidad familiar desaparece. El documental se convierte precisamente en eso, en una pieza destinada a que las próximas generaciones uedan conocer la historia de una familia que durante décadas vivió ligada al atún.

  • López Feria dialoga con varios espectadores, antes de la proyección. 
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El director comprende las razones de este cambio de paragidma. La pesca y buena parte de estos trabajos tradicionales son actividades físicamente muy exigentes y las nuevas generaciones disponen de posibilidades que sus antepasados ni siquiera pudieron plantearse.

López Feria lo observa también en su propia biografía. Ha podido estudiar y elegir a qué dedicarse. En generaciones anteriores de su familia aquella capacidad de elección simplemente no existía. "Yo quizás si hubiese nacido en otro momento de la historia estaría ahora mismo ronqueando y haciendo mojama", reflexiona en la charla con este periódico.

Las mujeres que sostuvieron las fábricas

Todos los días Domingo reserva también un espacio destacado para una parte de aquella historia que durante mucho tiempo quedó en segundo plano: las mujeres de las fábricas conserveras. López Feria cifra en alrededor del 90% la presencia femenina histórica entre las plantillas de estas industrias y subraya que siguen siendo mayoritariamente mujeres las que mantienen buena parte de la actividad que aún permanece.

"La mano de obra, el trabajo femenino, las industrias conserveras han sido fundamentales", sostiene el director del documental. Los recuerdos de su infancia siguen asociados al sonido de las sirenas de las fábricas. Cuando llegaba el pescado podían activarse a cualquier hora y entonces numerosas mujeres recorrían el pueblo camino del trabajo.

La memoria que recupera el cineasta tiene también una cara más amarga. Muchas de aquellas trabajadoras cargaban con un estigma vinculado al olor del pescado y de las propias fábricas, especialmente en una época en la que las condiciones y posibilidades de higiene eran muy distintas a las actuales. Era un olor difícil de eliminar y que terminaba identificándolas socialmente como trabajadoras de las conserveras.

La historia toca a su propia familia. Su abuela, sus tías y su madre estuvieron relacionadas con aquel entorno, como una parte muy importante de las mujeres de Ayamonte. Incorporarlas al documental fue, por ello, una manera de reconocer un trabajo imprescindible que permitió sostener durante décadas la economía vinculada a las conservas.

  • Presentación del documental, en el festival Alcances de Cádiz.
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¿Puede volver una almadraba a Huelva?

El documental pretende preservar el legado de lo que existió, pero Abraham López Feria admite que le gustaría que tuviera también alguna consecuencia hacia el futuro. Su aspiración es que sirva como documento para que las siguientes generaciones comprendan qué significó la actividad atunera en la costa onubense. 

Y también le gustaría que esa recuperación de la memoria contribuyera a reabrir el debate sobre la posibilidad de que Huelva vuelva algún día a disponer de una almadraba y de una cuota de pesca de atún. "Ojalá algún día se reactivara alguna de esas almadrabas", señala.

Mientras, Todos los días Domingo sigue haciendo kilómetros. La película ha pasado ya por alrededor de una decena de festivales y continúa su recorrido por citas nacionales e internacionales antes de su futura emisión en Canal Sur. La respuesta del público, asegura López Feria, está siendo especialmente emotiva. "Todo lo que no han viajado mis abuelos en vida lo están viajando ahora con la película", dice entre risas, aunque no le falta razón.

Después de que su abuelo pasara por un ingreso hospitalario, el cinesta onubense Abraham López Feria empezó a grabar a Domingo Feria, que es como se llama, para conservar su testimonio, sus vivencias, y tener un bonito recuerdo familiar.

Pero pronto se dio cuenta de que lo que tenía entre manos era mucho más que eso. Al revisar aquellas conversaciones empezó a comprender que detrás de la historia de su abuelo había algo mucho mayor. Su familia acumulaba más de cinco generaciones de ronqueadores de atún y maestros mojameros, una transmisión de conocimientos que llegaba hasta sus días y que estaba a punto de romperse.

Aquellas grabaciones acabaron convirtiéndose en ocho años de filmación intermitente, investigación en archivos, recuperación de fotografías y búsqueda de imágenes históricas. A las vivencias de Domingo se fueron sumando la historia de Ayamonte, las desaparecidas almadrabas onubenses y la decadencia de una industria que durante generaciones había definido buena parte de la identidad de la costa de Huelva.

Domingo hablaba a su nieto de las almadrabas de Huelva, de Ayamonte, de Isla Cristina y de un mundo que Abraham López Feria no había conocido. Las almadrabas habían desaparecido de la provincia décadas antes y aquella realidad solo sobrevivía en los recuerdos de quienes habían trabajado en ellas.

El cineasta, realizador y productor independiente, nació en Ayamonte en 1978, y ha trabajado en producciones muy diversas, desarrollando funciones de producción y dirección en largometrajes y cortometrajes nacionales e internacionales, pero Todos los días Domingo es su ópera prima documental.

  • El público de Alcances, visionando el documental 'Todos los días Domingo'.
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López se había criado, además, junto a un mosaico que reproducía Ayamonte y la pesca del atún, el cuadro que Joaquín Sorolla pintó en 1919 y que actualmente se conserva en Nueva York. Muchos años después acabaría viajando hasta allí para filmar la obra e incorporarla al documental que protagoniza su familia. Además de su abuelo, Domingo Feria, también recoge los testimonios de su tío Pepe y su primo Franci, que apunta a ser la última generación familiar en el oficio.

"Entiendo mejor ahora de dónde vengo y cuáles son mis raíces", asegura Abraham López Feria cuando atiende a lavozdelsur.es, poco después de proyectar el documental en el Festival de Cine Documental Alcances. Con "resaca emocional", confiesa, porque recibió mucho cariño y buenas palabras sobre el trabajo.

 "Yo vinculaba el mundo del atún a mi familia, pero ignoraba realmente todo el trasfondo que había", reconoce el director del documental Todos los días Domingo, rodado en distintos lugares relacionados con la ruta del atún, desde Ayamonte a Sancti Petri, en Chiclana, por la estrecha relación histórica entre los trabajadores onubenses y las almadrabas gaditanas.

El cineasta admite que el proceso le ha permitido comprender elementos de su historia que hasta entonces desconocía. Primero tuvo el privilegio de compartir durante años aquellas conversaciones con sus abuelos. Después llegó el descubrimiento de archivos, oficios, técnicas y lugares que explicaban de dónde procedía su familia. El proceso tampoco fue rápido. Durante ocho años acumuló imágenes y testimonios hasta que un compañero le sugirió que aquella historia podía tener recorrido más allá de su archivo personal.

A partir de todo lo grabado por López Feria y del abundante material cinematográfico y fotográfico recuperado en archivos se terminó construyendo el documental, un proyecto que contó también con apoyos de Canal Sur Televisión, la Diputación de Huelva, los ayuntamientos de Ayamonte e Isla Cristina y la empresa conservera Usisa.

  • Abraham López Feria, en Cádiz, antes de proyectar su documental.
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Una familia muy 'pegada' al mar

El bisabuelo de Abraham López Feria fue encargado de la fábrica del Consorcio Nacional Almadrabero en Ayamonte. Tras el cierre de aquella actividad en Huelva, numerosos trabajadores comenzaron a desplazarse temporalmente hasta Cádiz para participar en las campañas del atún. López Feria recuerda que esa conexión no ha desaparecido por completo y que todavía existen personas de Isla Cristina y otras localidades onubenses vinculadas a las almadrabas gaditanas.

En la historia familiar aparece una circunstancia que atraviesa todo el documental: la ruptura del relevo generacional. Durante más de cinco generaciones los conocimientos relacionados con el atún habían pasado de padres a hijos. Se aprendía a ronquear, a preparar la mojama y a desenvolverse dentro de un oficio en el que la transmisión oral ocupaba un lugar fundamental.

La cadena llega prácticamente hasta el presente. Su primo Franci representa uno de esos últimos eslabones, aunque su vida ha seguido otros caminos y ya no mantiene una relación profesional directa con el mundo atunero. López Feria tampoco aprendió a ronquear ni a elaborar mojama. En su generación, reconoce, esa continuidad familiar desaparece. El documental se convierte precisamente en eso, en una pieza destinada a que las próximas generaciones uedan conocer la historia de una familia que durante décadas vivió ligada al atún.

  • López Feria dialoga con varios espectadores, antes de la proyección. 
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El director comprende las razones de este cambio de paragidma. La pesca y buena parte de estos trabajos tradicionales son actividades físicamente muy exigentes y las nuevas generaciones disponen de posibilidades que sus antepasados ni siquiera pudieron plantearse.

López Feria lo observa también en su propia biografía. Ha podido estudiar y elegir a qué dedicarse. En generaciones anteriores de su familia aquella capacidad de elección simplemente no existía. "Yo quizás si hubiese nacido en otro momento de la historia estaría ahora mismo ronqueando y haciendo mojama", reflexiona en la charla con este periódico.

Las mujeres que sostuvieron las fábricas

Todos los días Domingo reserva también un espacio destacado para una parte de aquella historia que durante mucho tiempo quedó en segundo plano: las mujeres de las fábricas conserveras. López Feria cifra en alrededor del 90% la presencia femenina histórica entre las plantillas de estas industrias y subraya que siguen siendo mayoritariamente mujeres las que mantienen buena parte de la actividad que aún permanece.

"La mano de obra, el trabajo femenino, las industrias conserveras han sido fundamentales", sostiene el director del documental. Los recuerdos de su infancia siguen asociados al sonido de las sirenas de las fábricas. Cuando llegaba el pescado podían activarse a cualquier hora y entonces numerosas mujeres recorrían el pueblo camino del trabajo.

La memoria que recupera el cineasta tiene también una cara más amarga. Muchas de aquellas trabajadoras cargaban con un estigma vinculado al olor del pescado y de las propias fábricas, especialmente en una época en la que las condiciones y posibilidades de higiene eran muy distintas a las actuales. Era un olor difícil de eliminar y que terminaba identificándolas socialmente como trabajadoras de las conserveras.

La historia toca a su propia familia. Su abuela, sus tías y su madre estuvieron relacionadas con aquel entorno, como una parte muy importante de las mujeres de Ayamonte. Incorporarlas al documental fue, por ello, una manera de reconocer un trabajo imprescindible que permitió sostener durante décadas la economía vinculada a las conservas.

  • Presentación del documental, en el festival Alcances de Cádiz.
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¿Puede volver una almadraba a Huelva?

El documental pretende preservar el legado de lo que existió, pero Abraham López Feria admite que le gustaría que tuviera también alguna consecuencia hacia el futuro. Su aspiración es que sirva como documento para que las siguientes generaciones comprendan qué significó la actividad atunera en la costa onubense. 

Y también le gustaría que esa recuperación de la memoria contribuyera a reabrir el debate sobre la posibilidad de que Huelva vuelva algún día a disponer de una almadraba y de una cuota de pesca de atún. "Ojalá algún día se reactivara alguna de esas almadrabas", señala.

Mientras, Todos los días Domingo sigue haciendo kilómetros. La película ha pasado ya por alrededor de una decena de festivales y continúa su recorrido por citas nacionales e internacionales antes de su futura emisión en Canal Sur. La respuesta del público, asegura López Feria, está siendo especialmente emotiva. "Todo lo que no han viajado mis abuelos en vida lo están viajando ahora con la película", dice entre risas, aunque no le falta razón.

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