Condenada a 630 euros de multa por insultar en un grupo de WhatsApp a la profesora de su hijo

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Una juez considera "objetivamente ofensivas y suficientemente graves" las acusaciones que vertió la condenada contra la maestra de zarandear, burlarse de su hijo y comerse su bocadillo.  

No todo vale en los cada vez más comunes grupos de Whatsapp creados por los padres y madres de hijos en colegios. La Audiencia de Pontevedra ha desestimado el recurso de una madre que había sido condenada a una multa de 630 euros por calumniar a una profesora de su hijo a través de uno de estos grupos.

En la sentencia, la sección quinta de la Audiencia no aprecia la indefensión alegada por la representación de la madre condenada, ni un error en la valoración de la prueba. Tampoco acepta un informe pericial sobre el ánimo con que ésta colgó su mensaje en la citada red social. Respecto a lo último, indica que la defensa no aportó "ningún argumento" para avalar esta afirmación y desvirtuar lo expuesto en la sentencia original, dictada por el Juzgado de lo Penal 3 de Vigo.

En su sentencia, la juez considera "objetivamente ofensivas y suficientemente graves" las acusaciones de la madre contra la profesora, a quien acusó en el mensaje que colgó en el grupo de padres de Whatsapp de zarandear, burlarse e incluso comerse el bocadillo de su hijo. Además, en el mismo mensaje, esta madre anima al resto de miembros del grupo a que controlen y pregunten a sus hijos "por esta individua" para, si se repite este comportamiento con más alumnos, hacer "fuerza entre todos y plantarle cara". Unas afirmaciones que, sostiene la juez, "menoscaban claramente" la honra y el crédito de la profesora y "ponen en duda el correcto desempeño de su cargo", sin que se puedan ver amparadas por el derecho a la crítica. Además, aprecia un "temerario desprecio hacia la verdad" por parte de la madre condenada al "no mostrar el mínimo interés" en comprobar si los hechos que denunció eran ciertos.

Fue la directora del centro, ubicado en Vigo, quien la llamó al día siguiente, tras ser alertada por otros miembros del grupo de Whatsapp, para reunirse con ella y con la profesora en cuestión. La juez tampoco aprecia arrepentimiento por parte de la madre, quien semanas después envió otro mensaje en el que se disculpaba por un comentario que "no tiene nada que ver con este grupo". Incide en que en el acto de conciliación previo a la querella, no sólo no se disculpó sino que además presentó un escrito en el que decía que en ningún momento iba a reconocer el carácter falsario e injurioso de su primer mensaje, "y mucho menos pedir disculpas".

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