La Semana Santa de Jerez en 2022, memorable pero no para enmarcar

La lluvia y el incidente de Las Cinco Llagas ensombrecen lo que dio de sí una semana en la que Jerez se desbordó de gente; las ansias por recuperarlo todo se impuso en algunos casos sobre la sensatez

La Borriquita, el pasado Domingo de Ramos, a su paso por San Marcos en Jerez.
La Borriquita, el pasado Domingo de Ramos, a su paso por San Marcos en Jerez. ESTEBAN

Evaluar una Semana Santa de forma objetiva es harto complicado; superar la subjetividad y los pareceres personales son un reto que, en el caso de todo lo que rodea a las salidas procesionales, está sometido a emociones, devociones, gustos dispares y conceptos que se miden muy de cerca con lo artístico; y lo artístico es subjetivo per se. Lo que sí es analizable son los hechos, lo extraordinario y lo accidental. Desde el ambiente en las calles hasta la participación de los cofrades en la manifestación religiosa que más gente moviliza.

La Semana Santa que quedó atrás en Jerez no ha sido completa por los dos días de lluvia que dejaron a tres cofradías en casa —Cena, Viga y Defensión— a causa del mal tiempo. Acertaron. Lo de la lluvia es una lotería que te toca o no. Pese a que todos los pronósticos daban agua, las hermandades del lunes y martes se echaron a las calles excepto las tres mencionadas. La mojada para Candelaria, La Paz, Amor y Sacrificio, fue de época. Un gran chaparrón las empapó.

El martes, con menos intensidad, la lluvia volvió y desbarató el día a última hora de la noche. Sabiendo que la lluvia llegaría, ¿no se pensó en las consecuencias que tendría no para el patrimonio y sí en el lamentable espectáculo que se dio en la calle con nazarenos —niños y mayores— calados, corriendo, huyendo… pasos cada uno por su lado y ‘salvase quien pueda’? No vale creerse los muchos aplausos que regaló el público como reconocimiento a un acto de supuesto ‘heroísmo’. Las procesiones y la lluvia, por si alguno no lo sabe todavía, son incompatibles.

Cruz de guía de La Paz saliendo de Fátima con paraguas abiertos.   MANU GARCÍA
Cruz de guía de La Paz saliendo de Fátima con paraguas abiertos.   MANU GARCÍA

Desde el miércoles, las calles, las hermandades y la ciudad en sí recobró su Semana Santa; jornadas de esplendor y de lleno absoluto. Por cierro, lo de llevar las mascarillas se aparcó mayoritariamente. Desde ese día, excepto el Domingo de Ramos que se afeó por el vierto y el frío, el tiempo se comportó e hizo compatible la vida cofrade en unas calles a rebosar, del mismo modo que los bares, terrazas; todo el gremio hostelero en general, no pudo más que poner una enorme sonrisa por los resultados que han registrado, muy superiores a las previsiones.

En lo estrictamente cofrade, las hermandades reeditaron una Semana Santa tras dos años de ausencia. Esas ganas se les vio en todo momento, pero el efecto rebote tras el tiempo en blanco no se produjo. Más bien han bajado, de forma general, los nazarenos, incluso en aquellas que por tradición se mantienen en máximos o mínimos. Algo ha fallado en este punto y toca revisar el trabajo hecho y plantear acciones para subir unos números que en otras ciudades sí se ha producido aunque tampoco de forma desmesurada, como pensaban algunos. Una evidencia fue volver a ver a demasiadas personas portando medallas de su hermandad en procesión, sin vestir la túnica y proclamando su pertenencia no sabemos si a la cofradía, donde deberían estar participando, o luciendo medalleo, pin, pisacorbata y algún que otro complemento.

Nazarenos del Loreto con la cera alzada.  MANU GARCÍA
Nazarenos del Loreto con la cera alzada el Viernes Santo pasado.    MANU GARCÍA 

La economía de las hermandades ha influido en el capítulo de estrenos; dos años sin recibir un duro del reparto duele en las tesorerías y repercute en las iniciativas patrimoniales. Sin embargo sí se vieron estrenos importantes como el nuevo paso del Loreto, también el de Humildad y Paciencia, el nuevo misterio del Perdón, la intervención en los bordados del palio del Desamparo, el reestreno del manto de La Soledad, la restauración de la urna del Santo Entierro además de numerosos avances en tallas, iconografías y dorados de pasos así como las novedades que hasta este año no se lucieron en las calles.

La nueva iconografía del paso estrenado ayer en El Perdón.    MANU GARCÍA
La nueva iconografía del paso estrenado en El Perdón.   MANU GARCÍA

La de 2022 pasará a la historia por haber sido la que más hermandades han pasado por el palquillo. Tres nuevas: Misión, Salvación y Bondad; otro dato para el registro cofrade de la ciudad ha sido ver al Santo entierro pasar la primera del Viernes Santo. El experimento debe haber sido positivo para los hermanos del Calvario que están dispuestos a repetir; fue muy corta la representación de otras hermandades —unas quince—; sí asistió el obispo, cabildo Catedral, corporación municipal… Añadir a lo extraordinario el reto que asumió La Entrega de echarse a las espaldas 13 kilómetros para llegar al centro y volver a Guadalcacín; el éxito de la aventura, ¿llevará a esta cofradía a pedir día en la Semana Santa -Jueves Santo- y olvidar que se creó solo para salir por la pedanía? En ello están. En la Carrera Oficial se vendió todo. En 2023 el eje Arroyo-José Luis Díez estará de estreno por lo que subirá el número de palcos y posiblemente una revisión de cómo transitarán las cofradía por esos espacios.

Momento para la historia: diputado de Bondad firmando la primera entrada en palquillo.    MANU GARCÍA
Momento para la historia: diputado de Bondad firmando la primera entrada en palquillo.   MANU GARCÍA

El epílogo lo puso el Resucitado saliendo por la tarde, iniciativa que no consiguió su propósito de atraer más público. Cierto es que las cuatro cofradía que regresaban a sus templos ensombreció a la corporación de la Catedral, que, no obstante, debe plantearse su futuro posiblemente fuera de la Seo e iniciar un camino diferente. Corta de nazarenos y la hermandad en su conjunto con muchas carencias.

Los regresos de las refugiadas es tema aparte. El Consejo piensa tomar cartas en el asunto. Solo la mala suerte o decisiones equivocadas les llevaron a suspender sus procesiones y buscar acomodo en otro lugar hasta volver, pero es incomprensible reeditar una Semana Santa en Domingo de Resurrección. Su momento terminó para todas ellas. Todo concluyó cuando decidieron recogerse en otro templo. ¿Deberían los traslados de vuelta hacerse en silencio, a primera hora de la mañana, sin estorbar a otra hermandad y sin caer en el sinsentido del ‘bis’ fuera de todo contexto por muchas ganas que se tenga de revancha o de agradar a los ‘jartibles’?

La Clemencia saliendo de regreso desde la escuela de San José. MANU GARCÍA
La Clemencia saliendo de regreso desde la escuela de San José.   MANU GARCÍA

El capítulo de la ‘gente de abajo’, los costaleros, ha sido bueno en general excepto la singular situación de la hermandad de las Cinco Llagas. Suspendió su llegada a la Catedral porque la cuadrilla del palio no podía. Decidieron recogerse. Este hecho es inaudito en la historia cofrade local; uno no tiene memoria para recordar una situación similar que hubiera tenido esta consecuencia final. Sí constan pasos que han llegado de puro milagro. De cuadrillas y capataces con escaso talento que se meten en camisa de once varas y cuando lega el ‘toro’ tiran la muleta.

Esos son los desaprensivos, los atrevidos que juegan a capataces y también los que juegan a costaleros sin vocación de sacrificio: todos los pasos pesan, es la máxima que un hombre de abajo debe tener siempre presente; muy por encima de modas en las vestimentas: costales de todos los colores, molías tuneanas, canillas al aire, calcetines graciosos…

Al final, lo que tiene valor es el oficio y el compromiso. También vale para ir delante de los pasos: el traje negro no hace a un capataz. En la semana que ha quedado atrás se ha visto que el mando en algunos pasos ha estado más que disperso; el conocimiento para manejar las situaciones ha sido más que cortito: ‘Manolote, si no sabes torear para qué te metes’. Demasiados ‘llevapasos’.

Relevo de costaleros en el paso de Pasión la pasada Semana Santa.    ESTEBAN
Relevo de costaleros en el paso de Pasión la pasada Semana Santa.    ESTEBAN

Con lo de las Cinco Llagas, ¿llegamos a un momento crucial en el que determinadas hermandades deben plantearse volver a las cuadrillas asalariadas? En la hermandad de San Francisco lo sucedido se veía venir desde hace años. Por ese palio han pasado muchos capataces que después de una o dos madrugadas han dicho adiós. Que el bueno de Álvaro Barba asuma toda la responsabilidad le honra.

¿Todo es culpa es del capataz?¿La hermandad dónde estaba en la Cuaresma supervisando? Cuentan algunos hermanos que en los ensayos se veía venir la tragedia. Que no podían con el paso y la junta se confiaba en que al final, como solía suceder, todo salía medio bien. Pues en 2022 no. La cofradía no pudo llegar a la Catedral para cumplir con una de las encomiendas fundamentales de toda corporación penitencial. Es un hecho grave. Debe ser la propia hermandad la que ponga soluciones. No vale que desde afuera todos opinen, hagan de inquisodores de la verdad absoluta y jueguen a ser entrenador de un equipo, usando el símil futbolístico, pero desde el sofá de su casa y con la tele puesta.

Lo de los pasos renqueando o caminando a empujones es otra cuestión que merece ser analizada. Más de uno ha llegado a su casa con los estertores de la muerte. Coger el mando de varios pasos implica saber cuáles son tus activos y fortalezas. Decepcionante fue La Piedad; una maravilla de Dolorosa. Palio que merecía más de los que vimos: una cuadrilla machacada y sin fuerzas que se limitó a llevarla al Calvario. Y así unas pocas más. Al final, como conclusión, se cae en la tentación de preguntarse si el ímpetu costalero está a la baja y es el momento de plantearse un futuro diferente o un cambio. Dicen que no, que son accidentes muy puntuales. Esperemos que sea así.

El palio de la dolorosa de Las Cinco Llagas, obligado a volver a su templo.

La musica en general ha sido entre buena y mediocre. Las bandas de ‘marca’ y con solvencia han estado a su nivel acostumbrado; sorpresa en positivo la banda de Salvación, Amparo y Remedios de Jodar; de sombrerazo la Puebla del Rio en el palio del Teansporte; más flojas que de costumbre las habituales y alguna de las novedades llegadas de lejos. Hay que reconocer que el  esfuerzo de las hermandades por cuidar este aspecto es encomiable pese a que las arcas no estaban como para tirar cohetes. Lo que sí ha sido denominador común es la entrega de los músicos por tocar y mucho. San Juan estuvo de nivel, como Sentencia y Caridad, en lo poco que tocó esta última en la ciudad, una pena. Por cierto, la marcha Requiem, de Bienvenido Puelles, fue la elegida, como homenaje sonoro, por las victimas de la pandemia y de la guerra en Ucrania. Se oyó en todas las cofradías que llevaron cornetas y tambores.

La versión flamenca de la Pasión, la que da identidad a Jerez, la saeta, ha sido muy protagonista en un año que se ha puesto más en valor que nunca, retomando tiempos pretéritos. En cierta forma se ha institucionalizado con los programas de saetas en la calle gracias a la Federación de Peñas Flamencas y la actividad despegada por La Buena Gente. Esto no quita que la seta espontánea, la que surge porque sí, la de la inspiración a pie de paso haya sido una afortunada realidad. Es el gran reclamo de Jerez; es su esencia más auténtica, la de entender la Semana Santa de aquí: su versión más honda.

Un momento de la saeta que Coral de los Reyes cantó, este pasado Miércoles Santo, al Señor de Las Tres Caídas, ante una abarrotada plaza de San Lucas en Jerez.
Un momento de la saeta que Coral de los Reyes cantó, este pasado Miércoles Santo, al Señor de Las Tres Caídas, ante una abarrotada plaza de San Lucas en Jerez. JUAN CARLOS TORO

En la decoración floral, algunos arreglos imposibles a modo de decoración floral símil bodas y celebraciones diversas. Dudosa conjunción en el palio de La Clemencia y el monte de La Sed. El clavel volvió a reinar junto con la rosa ya fuera blanca o roja junto al clásico lírio morado. En el cumplimiento horario reseñar las recogidas en las que a más de una se les fue el reloj. Fue un año excepcional y se pasó por alto desde el Consejo, pero lo de la manga ancha vale pero con límites. Todavía persisten las que cansan a sus hermanos y al público con una lentitud incomprensible cuando cuentan con cortejos más bien cortos. No es lógico que se miren tanto el ombligo cuando de lucir pasos y costalería se trata.

La salida de La Sed, desde Puerta del Sur, con el singular monte multicolor.   ESTEBAN
La salida de La Sed, desde Puerta del Sur, con el singular monte multicolor.   ESTEBAN

Fue mucho más lo que sucedió en las calles entorno a las cofradías. Los momentazos, las chicotás de ensueño, elegancia en cortejos de nazarenos, la marcha, la imagen, el paso, el rincón que se retuvo en la retina y que posiblemente no se repita, la saeta, dedicatorias -algunos siguieron fieles al 'pregoncillo'-. Sería aconsejable que los fiscales y los que mandan ante el paso moderaran los ímpetus videográficos y fotográficos de no pocos que, con palo alzado, han tapado hasta las caras de las dolorosas o de los misterios sin tener en consideración que hay público que quiere ver; que a veces molestan, abusan y todo para su consumo personal o para lo que sea. El profesional sabe cuál es su sitio, su momento. El aficionado, en gran medida, no tiene en cuenta más allá que lo bien que se lo pasará tras la Semana Santa con lo grabado o fotografiado.

Un palo con cámara de fotos frente al palio de Salud y Esperanza.   MANU GARCÍA
Un palo con cámara de fotos frente al palio de Salud y Esperanza.   MANU GARCÍA

Ha sido una Semana Santa buena, espectacular por aquello del regreso, del reencuentro; no para enmarcar. Los planes de seguridad y limpieza han funcionado correctamente. El entorno de la Catedral sigue como siempre: un despropósito. En lo cofradiero, volvemos con casi las mismas carencias y por mucho que se dore la píldora a los cofrades sobre lo importante que es la semana de procesiones en lo social, económico y demás efectos positivos, pero colaterales, la verdad de todo esto sigue residiendo en pocos lugares. Nos ven porque salimos; no salimos para que nos vean, como sentencia un gran cofrade sevillano.

Sobre el autor:

KIKO ABUINA 1

Kiko Abuín

Periodista.

… saber más sobre el autor

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído