Una consejera de sonrisa feminista para las universidades andaluzas

Lina Gálvez, nueva consejera de Universidad de la Junta de Andalucía, es una de esas figuras heterodoxas que en sí solas son un acuerdo de izquierdas

Lina Gálvez, en una imagen de archivo. FOTO: Canal Sur.
Lina Gálvez, en una imagen de archivo. FOTO: Canal Sur.

Lina Gálvez (Sevilla, 1969) llevaba mucho tiempo en todas las quinielas. Finalmente será consejera de Universidad de la Junta de Andalucía, pero ha podido ser ministra de Pedro Sánchez o incluso alcaldesa de Sevilla en una candidatura avalada por Podemos o ministra de Igualdad de Pablo Iglesias. Lina Gálvez es un verso suelto, mucho más a la izquierda que el PSOE andaluz y una mujer brillante de sonrisa luminosa a la que nacer en una familia de militares, en el barrio castrense sevillano de Tabladas, la obligó a aliarse con el feminismo para salir a flote en un mundo tan patriarcal y misógino.

Catedrática de Historia e Instituciones Económicas en la Universidad Pablo de Olavide (UPO), tertuliana de Canal Sur y columnista en diferentes diarios, Gálvez es de esas figuras heterodoxas que en sí solas son un acuerdo de izquierdas. Podríamos decir de ella que es una Manuela Carmena andaluza, mucho más joven y sin pasado militante, pero de reconocido prestigio y afectos en todos los ámbitos progresistas andaluces.

El anuncio a la prensa de su futura responsabilidad la ha pillado dando un curso en la localidad sevillana de Osuna sobre economía social, área a la que le aporta su entusiasmo feminista en defensa de una política económica que ponga a las personas en el centro y de un feminismo que tenga también clase y no se olvide de las mujeres pobres.

Afable en el trato, se ha quejado en sus muchos artículos escritos que el machismo militante le ha llegado a acusar de haber obtenido su cátedra universitaria por la relación sentimental que mantuvo con el catedrático de Economía de la Universidad de Sevilla Juan Torres, con quien tiene una hija de siete años, a la que ha educado tan bien en el feminismo que se negó a ir a un campamento porque en el vídeo promocional del mismo sólo aparecían niños.

Una Manuela Carmena andaluza, mucho más joven y sin pasado militante, pero de reconocido prestigio y afectos en todos los ámbitos progresistas andaluces

Con el nombramiento de Lina Gálvez, una mujer de izquierdas y feminista radical —de ir a la raíz—, Susana Díaz refuerza el perfil del que cojea su liderazgo, muy desgastado y situado muy a la derecha tras su pacto con las élites para desbancar a Pedro Sánchez de la secretaría general del PSOE, evitando hace dos años el mismo acuerdo con las fuerzas progresistas que ahora ha desbancado al PP de la Presidencia del Gobierno.

También tiene experiencia Gálvez al frente de la gestión universitaria, fruto de los cinco años que fue vicerrectora de Postgrado y Formación Permanente en la Universidad Pablo de Olavide, además de haber pasado como profesora por universidades extranjeras, por las de Sevilla y por la Carlos III de Madrid. Defendió su tesis doctoral, sobre las cigarreras en la Fábrica de Tabacos de Sevilla, en el prestigioso Instituto Universitario Europeo de Florencia con la calificación de sobresaliente Cum Laude.

Gálvez es una mujer intelectualmente brillante, de sonrisa feminista y cálida en el trato, cualidades no habituales en los liderazgos políticos y con las que seguro intentará feminizar los espacios que ocupe y las decisiones que tome como consejera andaluza de Universidad, sustituyendo a Antonio Ramírez de Arellano, ex rector de la Universidad de Sevilla desde 2012 hasta 2015, que pasará a Hacienda para cubrir la vacante dejada por María Jesús Montero, la futura ministra de las cuentas públicas de Pedro Sánchez.

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