Fachada de una de las tiendas de Bomboneka en una imagen de archivo. FOTO: BOMBONEKA.
Fachada de una de las tiendas de Bomboneka en una imagen de archivo. FOTO: BOMBONEKA.

"En teoría, yo tenía un contrato de formación. Pero realmente jamás llegué a tener un contrato", manifiesta Verónica —nombre ficticio para salvaguardar la identidad de la fuente—, ex dependienta de la tienda Bomboneka, negocio especializado en frutos secos, chocolate y café, entre otros productos, que nace en Rota en 2011 de la mano de las andaluzas Denia Pineda y Pilar Álvarez. "Me di cuenta tiempo después de dejar la tienda, cuando al ir a trabajar a otro sitio me pidieron la vida laboral y tenía tan solo 20 días cotizados", relata la damnificada a lavozdelsur.es. Verónica trabajaba un día a la semana y en cada jornada se llevaba tan solo 12 euros en efectivo a casa. "En teoría tenía un contrato de formación de cuatro horas. Y lo que vi es que se aprovecharon de mi", lamenta.

Su historia coincide con la de Cintia y Lola, —nombres también inventados—, dos ex trabajadoras que llegaron a denunciar a las propietarias de Bomboneka por despido improcedente y cuantías que jamás llegaron a cobrar y que les pertenecían por contrato. Pero en este caso, a Lola sí le hicieron un contrato de formación. Eso sí, sin recibir nunca ningún tipo de formación. "Yo cobraba 4 euros la hora y 5 euros las horas extras. Pero según el convenio de artesanos yo debía cobrar unos 7 euros por hora. Yo cobraba 610 euros al mes, cuando me tenían que pagar 900", asegura Lola, quien sostiene que fue despedida un mes después de acudir a los sindicatos para pelear que la empresa le pagase el dinero que le correspondía por convenio.

"Hubo una serie de contratos raros. Al principio era un contrato por obra y servicio. Y después me hicieron indefinida a los dos meses", comparte Cintia, quien cobraba 700 euros al mes por 45 horas a la semana. "Ellas me decían que por las horas que iba a estar en la empresa, que no era lo normal, pero que si ellas mejoraban… yo iba a mejorar. Y acepté porque no encontraba ninguna otra salida laboral", manifiesta la ex dependienta de Bomboneka, quien estuvo dos años trabajando sin que su sueldo incrementara ni un céntimo. Cintia recuerda cómo, al ver que el negocio podía llegar a facturar unos 3.500 euros al mes, e incluso 1.000 euros al día en Navidades, les reclamó una subida de sueldo. Pero esta fue la respuesta que obtuvo: "Hay tropecientas niñas detrás tuya que quieren este puesto de trabajo""Así que me callé y seguí", dice.

La tienda Bomboneka de Jerez, en calle Larga. FOTO: MANU GARCÍA.

La denuncia de ex trabajadoras de Bomboneka llega a lavozdelsur.es después de que este pasado miércoles se produjera un incendio en la tienda ubicada en la calle Larga de Jerez. No obstante, el humo que salía del interior del establecimiento quedó por suerte solo en daños materiales. Hasta el lugar se personaron Bomberos y la Policía Local de Jerez. Las causas que originaron el incendio no están claras, aunque fuentes presenciales apuntan a que pudo deberse a un cortocircuito en el hornillo que se utiliza para derretir el chocolate. Accidente que no le sorprende a Lola, quien comparte que a ella, mientras trabajaba, le pasó algo parecido. "De estar en la tienda y que huela a aceite quemado. ¿Por qué? Porque puede que no sea consciente de los métodos para trabajar en la tienda", presupone.

Las tres coinciden en que las dueñas de Bomboneka se aprovecharon de la crisis económica y de la falta de ofertas laborales del momento para sacar tajada de mujeres jóvenes con ganas de currar y de que les dieran su primera oportunidad de trabajo. Si bien Verónica decidió dejar su puesto cuando se enteró del engaño y Lola fue despedida al intentar pelear para que su contrato se ajustara al convenio que le correspondía; Cintia fue despedida porque, según redactó la empresa, "no trabaja en condiciones". No obstante, días antes le llegó una carta de Hacienda notificándole que le iban a multar con 600 euros —casi un mes de sueldo— porque estaba defraudando al fisco. Y es que de los 1.200 euros que supuestamente ganaba según sus nóminas, solo recibía 700 euros.  "Qué menos que me déis lo que Hacienda me reclama", les dijo. Pero se negaron en rotundo. Fue entonces cuando las amenazó con ir a la gestoría. "Ahí empezaron a tratarme mal".

El interior de una tienda del negocio gaditano, en una imagen de archivo. FOTO: BOMBONEKA.

En concreto, Cintia cuenta un episodio de intimidación que sufrió durante su jornada laboral que le provocó un ataque de ansiedad. "En la tienda se presentaron las propietarias con sus respectivos maridos. Ellas salieron fuera, pero los hombres se quedaron dentro insultándome. Hay que ver lo que nos estás haciendo, eres una hija de puta... Todo, delante de los clientes. Y yo, llorando. Así estuvieron todo el día. Asi que llamé al abogado y me dijo que no me preocupara, que me fuera al médico. Allí me dijeron que estaba sufriendo un ataque de ansiedad", relata. Poco después, Cintia denunció a la empresa. Y antes de que se celebrara el juicio, llegaron a un acuerdo económico de 7.000 euros. "Me dieron cerca de la mitad de lo que me debían entre finiquito y cuantías".

Lola también iba a ir a juicio tras denunciar a Bomboneka. Pero tampoco llegó a producirse, ya que llegaron a un acuerdo parecido. "Yo les pedía casi 4.000 euros y me pagaron 3.500", indica. Ella denuncia ante este medio que, trabajando con un contrato de formación, no solo no llegó a recibir una tutorización, sino que además tuvo que "formar" a las dependientas que la iban a sustituir los fines de semana. "Desde que yo me fui en 2017, han pasado unas siete chicas. Todas son mujeres, decían que no querían hombres, que no aceptaban meter hombres en la empresa", asegura.

Cintia dice sentirse decepcionada con el negocio gaditano. "Me parece de vergüenza. Yo los llevé a juicio porque dije que no quise que le volviera a ocurrir a nadie más. Las niñas allí no aguantan, y si aguantan es por necesidad", sentencia, al tiempo en que destaca que el negocio no es rentable: "No sé cómo siguen manteniendo esa tienda. Por eso su intención ahora es franquiciar y quitársela de en medio, como hicieron en Sanlúcar —en 2015—. Pero no fue bien y tuvieron que cerrar". Denia Pineda y Pilar Álvarez, de Rota y Sevilla respectivamente, se hicieron con las riendas de Ahumada, un tostadero de frutos secos erigido en Rota en 1990, a partir de 2011, que es lo que hoy se conoce como Bomboneka. lavozdelsur.es se ha puesto en contacto con ambas propietarias, pero ninguna ha querido hacer declaraciones ante las acusaciones de algunas de sus extrabajadoras.

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