El hombre que trajo los granados a Cuartillos

Miguel Ángel Sierra capitanea una plantación con 10.000 frutales cerca de la pedanía de Jerez, un cultivo nada habitual por esta zona. En unos años, además, pretende abrir una fábrica de zumo y mermelada

Miguel Ángel Sierra, en la plantación de granados que tiene cerca de su Cuartillos natal.
Miguel Ángel Sierra, en la plantación de granados que tiene cerca de su Cuartillos natal. MANU GARCÍA

Desde la finca Las Majadillas, pasando la depuradora de Cuartillos, se ven varias Entidades Locales Autónomas de Jerez y gran parte de la Sierra de Cádiz. En esta zona agrícola, es habitual encontrar sembrados de remolacha, maíz, trigo o algodón, aunque aquí hace unos años que reina otra fruta, la granada, más habitual en provincias orientales, como Almería o Murcia.

Unos 10.000 granados hay sembrados en la finca que, cada mañana, Miguel Ángel Sierra visita y supervisa personalmente. Este empresario, hijo de agricultor, parte de una familia natural de Cuartillos con nueve hermanos, se ha dedicado a sectores tan dispares como el inmobiliario, el asegurador o el juguetero, pero ha vuelto a los orígenes, al terruño.

Los granados de Sierra son jóvenes, apenas unos tres años de vida, y la temporada anterior ya produjeron 110.000 kilos de esta fruta, muy apreciada en el centro y el norte de Europa. Este año, cuando los recoja, espera superar los 170.000 kilos. En dos años estima que podrán llegar a los 400.000. “Y porque los aclaramos, les quitamos mucha fruta para aumentar la calidad”, explica.

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Miguel Ángel Sierra, mostrando una de las granadas que cultiva en Cuartillos. MANU GARCÍA

Este último ha sido un año “atípico”, cuenta. La primavera ha sido “floja de agua”, aunque él cultiva los granados con pocos litros. “Estoy en semisecano, no tengo regadío, por eso me tenía que aclimatar y plantar algo que necesitara poca agua”. Él, con la que acumula en una alberca durante los meses de invierno, riega los granados cuando llega el calor.

En el cultivo, que cuenta con certificado ecológico, no se utilizan herbicidas ni pesticidas. “Los cuidamos con intercepas, con una cuchilla que va limpiando de árbol en árbol, como siempre se ha hecho en las viñas, para no usar venenos, es algo que tenemos que ir eliminando”, sostiene. “Así es como me he criado, si me comía una sandía tenía que saber a sandía, pues esto igual”, agrega.

El granado, un frutal muy arraigado en la zona occidental de la Península, ha experimentado una gran expansión en la última década. En 2009 había unas 2.300 hectáreas en todo el país, donde se producían poco más de 22.300 toneladas de granadas. En 2018, último año del que se tienen datos, recopilados en el informe Superficie y producciones de cultivo que elabora el Ministerio de Agricultura, ya había más de 5.700 hectáreas sembradas, aumentando así la producción por encima de las 75.000 toneladas. La cifra es previsible que haya aumentado considerablemente.

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Sierra, con algunos de sus granados al fondo. MANU GARCÍA

En las provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla están plantándose granados, aunque el cultivo de mayor extensión es el que Miguel Ángel Sierra tiene en Cuartillos, quien dice que está ayudando a otros agricultores que se han interesado por este frutal. Él tiene de dos variedades, Acco, procedente de Israel, y Wonderful, de EEUU, que se recogen entre finales de agosto y principios de octubre, respectivamente. “Son las que más se consumen en el norte de Europa”, cuenta.

Las granadas de Miguel Ángel acabaron el año pasado en Francia, Dinamarca, Holanda o Inglaterra. En estos países, la fruta es muy preciada. “Los americanos llevan 20 años metiendo esta fruta en el norte de Europa”, relata, por eso los países escandinavos son grandes clientes. Y cuenta una anécdota: “Un año había un estudiante de intercambio en casa de mi hermano, en Cuartillos, y cuando acabó el verano dejó aquí toda su ropa para tener la maleta vacía y llevársela cargada de granadas”. Hasta ese punto gustan por el norte.

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Granadas, en la finca Las Majadillas de Cuartillos. MANU GARCÍA

“Esto hay que mimarlo como a un niño”, cuenta Sierra, quien es partidario de sembrar en ecológico. “Hay que dejar que la naturaleza siga su curso”. En Las Majadillas combate las plagas con vegetación que nace de forma natural, que se encarga de depredadores como el pulgón, y alimenta el suelo con bacterias naturales que lo ayudan a absorber los alimentos. “Movemos la tierra para cubrir grietas, todo lo hacemos respetando el medio ambiente”, relata. “En este terreno, que casi es de secano, se produce la mejor fruta que te puedes encontrar en el mercado”, dice. “Una granada wonderful sembrada en Elche es ácida y aquí es dulce”.

El proyecto de Granados Andalucía, que es como se llama la empresa, también pasa por impulsar una fábrica de zumo y mermelada de granada. Para ello, ya tiene la nave levantada en la finca, aunque en estos momentos trabaja para ponerla en funcionamiento cuanto antes. Con la fábrica pretende darle salida al excedente de granada que suele tener, en torno a un 30%, que se convertirá en zumo y mermelada.

“Esta fruta tiene un coste de unos 4.000 euros por hectárea”, cuenta Miguel Ángel Sierra. “Es una pena que se tire el producto, porque comercialmente no tiene salida una fruta que está oscuro, por ejemplo”, cuenta el empresario. “En ese 30% está el beneficio del agricultor, y no podemos desaprovecharlo”. Él, desde luego, no lo hace.

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Comentarios (1)

Francisco Hace 14 días
Buen artículo y muchos decíamos, ¿qué es esa plantación? Gracias
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