Comienza el curso del coronavirus: "Se ha pensado mucho en discotecas y bares y poco en los colegios"

Representantes de la Flampa, Marea Verde y profesoras de Primaria y Secundaria analizan un inicio de curso inédito y con muchas incertidumbres

Agustín García Lázaro (Marea Verde), Lola Sarazá (docente de Secundaria), Verónica Guerrero (Flampa) y Teresa Chamizo (Primaria), posando para lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA
Agustín García Lázaro (Marea Verde), Lola Sarazá (docente de Secundaria), Verónica Guerrero (Flampa) y Teresa Chamizo (Primaria), posando para lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA

Es el inicio de curso más incierto que se recuerda. Incertidumbre y miedo son las dos palabras que más repiten los miembros de una comunidad educativa que está ilusionada y aterrorizada al mismo tiempo. Unos 800.000 alumnos y alumnas de Infantil, Primaria y Educación empieza este jueves 10 de septiembre las clases en Andalucía, a los que se sumarán otro millón de ESO, FP e Idiomas, Artes y Educación Permanente el próximo día 15. En la comunidad andaluza, la Junta recalca la contratación de 6.400 docentes —para los 7.099 centros de toda la región, 5.568 de los cuales son públicos— y anuncia la distribución de tres millones de mascarillas —hay 1,8 millones de alumnos de todas las especialidades— y de 300.000 litros de gel hidroalcohólico, además de la realización de unos 90.000 test serológicos, que detectan a la población que ha superado la enfermedad —pero no el virus como tal—.

Pero, ¿será segura la vuelta a las clases presenciales? Representantes de la Marea Verde, la Federación Local de Asociaciones de Madres y Padres (Flampa) de Jerez, y profesorado de Primaria y Secundaria responden a esta pregunta en lavozdelsur.es. Las instrucciones acordadas por el Gobierno central con las comunidades autónomas establece una serie de medidas, que en el caso de Andalucía se traducen en el refuerzo en profesores para los centros que tengan cinco o más aulas con más de 20 alumnos, con la ampliación de las unidades de Educación Especial en 130, un aumento en el número de PTIS (Personal Técnico de Integración Social), con 33 nuevos centros autorizados para contar con comedor escolar y 30 para aula matinal —sumando 2.480 en total entre ambos—, aunque organizaciones como la Confederación andaluza de Ampa (Codapa) denuncian que muchos centros empezarán el curso sin este servicio.

“No hay nada bien hecho”, apunta Verónica Guerrero, presidenta de la Federación Local de Asociaciones de Madres y Padres (Flampa) de Jerez, que es muy crítica con la gestión realizada por Educación. “Pedimos una bajada de la ratio, que es un problema que venimos arrastrando de hace mucho tiempo, porque en muchos centros hay clases muy pequeñas y mucho alumnado, pero este año era evidente. Han tenido seis meses y dicen que han estado trabajando, pero eso no lo cree nadie”, se queja. Guerrero es de las que piensa que la vuelta a las aulas no será segura. “Que haya más o menos seguridad depende de nosotras”, dice, en referencia a una comunidad educativa formada por las direcciones de los centros, el profesorado, madres y padres y los alumnos. “Muchas familias tienen miedo, los hijos e hijas deben ir al colegio porque necesitan ir al trabajo y tienen que conciliar, pero los primeros días habrá muchas que no los lleven”, agrega.

La presidenta de la Flampa cree que “las soluciones cuestan dinero y queremos tener lo máximo sin inversión. Eso no puede ser”. Guerrero apunta que no se han habilitado más aulas en Jerez y en Andalucía “porque no se ha querido” y es de las que incide en la bajada de las ratios y el aumento en la contratación de profesorado como algunas de las claves para aumentar la seguridad en los centros. “¿Y han pensado en los alumnos con necesidades educativas especiales?”, se pregunta. El alumnado NEAE (Necesidades Específicas de Apoyo Educativo) debe ser atendido como merece”, agrega. La presidenta de la Flampa asegura que el “riesgo cero no existe”, pero que “no se comprenden muchas de las medidas anunciadas, como que los padres y madres tengan que esperar en la calle. Habrá aglomeraciones”, vaticina.

Verónica Guerrero, presidenta de la Flampa. FOTO: MANU GARCÍA

La Flampa, además, ha sido muy crítica con la falta de limpieza prevista en los centros escolares de Jerez, por lo que ha tenido que luchar para que las empleadas de este servicio trabajen durante el horario lectivo para que la desinfección sea continua. “Es algo que nos preocupaba mucho, porque las limpiadoras normalmente van en horario de tarde y cubrían dos horas por la mañana antes de abrir, pero las instrucciones —de la Junta— dicen que durante las clases hay que estar desinfectando y no había personal para cubrir ese horario”. Al menos, parcialmente, el problema se ha resuelto.

“Desde la Flampa defendemos la educación presencial ante todo, porque online deja a mucho alumnado atrás, como vimos durante la pandemia, pero que se haga con garantías”, reclama Guerrero. La bajada de las ratios, el aumento del profesorado y el acondicionamiento de los centros, con mayores inversiones, son las principales reivindicaciones de un colectivo que pide “la colaboración de todos” para que el regreso a los centros educativos sea lo más seguro posible. “Es imposible comprender el esfuerzo y el trabajo que están llevando a cabo los equipos directivos, que lo están pasando muy mal, porque se les está cargando con mucha responsabilidad”, recalca.

Teresa Chamizo es profesora de Primaria, concretamente de un cuarto del CEIP Arana Beato de Jerez. “Hemos tenido que montar el colegio entero”, cuenta al inicio de la conversación con lavozdelsur.es. Desde agosto, dirección y profesorado han acondicionado las aulas, retirando muebles para ganar espacio y estableciendo un sistema de entradas y salidas al centro, durante los recreos y entre clases, “siempre dentro de nuestras posibilidades”, matiza. Las clases de este colegio tienen entre 23 y 26 alumnos, superando mínimamente la ratio máxima permitida. Además, han pegado cartelería con instrucciones, elaborada por el propio centro con sus escasos recursos —“nos estamos volviendo grafiteros”, dice con sorna—.

Teresa Chamizo, profesora de Primaria. FOTO: MANU GARCÍA

“Hay mucho miedo”, señala Chamizo. “Las familias están preocupadas. Los niños necesitan el contacto social y estamos poniendo todo de nuestra parte que la vuelta sea segura, pero segura 100% no es”. “Los grupos de convivencia —alumnos que solo se relacionan entre sí— deben estar concienciados de que no pueden tocarse, interactuar lo menos posible, sin levantarse, ni saludar a compañeros, tener la mascarilla puesta…”, enumera la docente. “Los profesores estamos dando clases para vocalizar en voz alta”, agrega, para poder hacerlo sin quitarse la mascarilla.

“Desde abril, cualquier curso, estamos siempre organizando el siguiente para tener una previsión de plazas”, dice Chamizo, quien no entiende que se haya planificado el inicio de este curso tan tarde. “Desde mayo se podía haber previsto que íbamos a volver en una situación inestable, el virus no se va a ir tan fácil. Hay que contar con más profesorado, desdoblar clases con aulas prefabricadas o en espacios cercanos como centros cívicos, tener turnos de tarde…”, expresa la docente. “No se ha hecho nada, se ha dejado pasar el tiempo. Ha habido una mala previsión”, se queja. Las primera semanas de clase, vaticina, “va a faltar alumnado y va a ser ensayo-error”. “Esperamos que no salga ningún caso”, apunta, ya que con el inicio del curso “se abre la puerta al múltiple contacto”.

Teresa Chamizo asegura que no tiene miedo —“soy optimista, confío en que va a ir bien”— pero sí un “pellizquito” por el virus y la posibilidad de tener contagiados entre sus alumnos o de contraer el covid ella misma. “Hay 25 familias que dependen de ti, que puedas dar positivo es una responsabilidad”, cuenta, “pero hay que seguir luchando. Ahora tenemos el corazón dividido, porque hay ganas de volver, se echa de menso al alumnado, pero también incertidumbre. Espero no equivocarme en nada y que a ningún niño le pase nada”.

Lola Sarazá es docente de Secundaria. Desde hace muchos años imparte Filosofía en el IES Seritium de Jerez. “Los equipos directivos son los que lo están haciendo mejor, porque llevan trabajando desde marzo, pero las instrucciones llegan tarde y son confusas y ambiguas”, señala. “No podemos hablar del comienzo del curso el 3 de septiembre”. Sarazá señala que se enfrentan a este inicio de curso tan complicado “con mascarillas y geles, poco más”. “Nos piden resignación y eso es muy duro, no queremos ser ni héroes ni mártires. Queremos la educación presencial, porque aprende mucho más, pero una presencial segura. Lo contrario es indignante e inmoral”, dice.

Lola Sarazá, profesora de Secundaria. FOTO: MANU GARCÍA

“Entre riesgo cero y no tomar ninguna medida hay un montón de matices”, señala la docente de Secundaria, quien agrega: “No se nos puede decir que nos pongamos las mascarillas y gel y nos encomendemos a nuestros antepasados. Eso está muy cerca del sálvese quien pueda”. Para ella, la bajada de ratios es esencial. “Se ha reducido aforo en teatros, en tiendas o en hoteles y nosotros lógicamente pedimos que se reduzcan las ratios en las clases, pero el consejero dice que no se puede, que supondría una inversión tremenda. Dile eso al que ha acondicionado su tienda o un hotel. Se le pide a los ciudadanos de a pie que hagan inversiones y la Consejería de Educación dice que es mucho dinero. Sin inversión es imposible avanzar”, argumenta.

Lola Sarazá considera que “se ha volcado mucha responsabilidad en los equipos directivos de los centros, con decisiones que no deberían tomar. No puede estar esa responsabilidad en la espalda de la gente que trabaja en un centro escolar y que no tiene un título sanitario. No sé si es por maldad o por torpeza, pero cualquiera de los dos motivos me parece inaceptable”. “Hablamos de cosas muy serias. Nos jugamos la salud y la educación de nuestros hijos”, reseña Sarazá. “Hay que invertir”, dice sin tapujos. “No quiero ser alarmista, ni quiero asustar, pero no se puede decir que no se puede hacer nada, improvisando, sin consultar a la comunidad educativa”.

La Marea Verde de Jerez, un colectivo que defiende la Educación pública, ha emitido comunicados en las jornadas previas al inicio del curso para reivindicar una bajada de ratios, más profesorado y medidas de prevención suficientes para alumnado y docentes, recalcando su llamamiento a la comunidad docente para que “no permanezca impasible ante la situación de incertidumbre e inseguridad que, de no producirse ningún cambio, caracterizará la vuelta a las aulas”. Agustín García Lázaro, miembro de la plataforma, es claro al ser preguntado por el asunto: “Nos estamos autoengañando”. Él considera que se va “muy tarde” con la implantación de medidas para la vuelta a las aulas. “Nos hemos pegado todo el verano hablando de bares de copas y ocio nocturno sin pensar que la actividad en los centros educativos afecta a millones de familias”.

Agustín García Lázaro, representante de la Marea Verde de Jerez. FOTO: MANU GARCÍA

García Lázaro critica la “improvisación” de Junta y Gobierno. “En las escuelas no se ha pensado, y por ellas pasan nuestros hijos e hijas, que es el material más sensible del país”. Las instrucciones aportadas y adaptadas por los centros educativos no son realistas, sostiene. “Cualquiera que haya estado en centro sabe que hay momentos críticos, como las entradas, salidas, los cambios de clase, los recreos, desplazamientos al gimnasio o al aula de música… Es inevitable que esos grupos burbuja —los grupos de convivencia— se rompan”.

El portavoz de la Marea Verde asegura que “se sigue adelante con una venda en los ojos y olvidando cosas importantes, como que Andalucía está a la cola de España en inversión educativa, ya que no llega 5.000 euros por alumno y año. De entrada vamos mal, con ratios aumentadas y menor inversión por alumno y eso se nota”. Agustín García Lázaro considera que “planificar es adelantarse a los problemas, pero nadie ha pensado de esa manera”. “Los que hemos estado en un instituto sabemos cómo afecta la incidencia de la gripe, raro es el día que no hay varios niños esperando a que los recojan sus padres. Ahora cualquier tos o fiebre va a provocar una alarma”. Y remata: “No se ha pensado las alternativas y no se ha dotado a los centros para abordarlas. La sensación es que se ha pensado mucho en discotecas y terrazas de bares y poco en los colegios”.

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