Sánchez negociará con la oposición prorrogar la alarma hasta el día 26 y estudia suavizar restricciones

El Presidente indica que el país logrará volver a la normalidad "mucho antes" de lo que piensa la ciudadanía, y Simón dice que estudian si mantener el mismo aislamiento o "ir relajando algunos puntos"

Pedro Sánchez, la primera vez que salió en público con mascarilla.
Pedro Sánchez, la primera vez que salió en público con mascarilla.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pretendido lanzar un mensaje de optimismo este viernes expresando su confianza en que España logrará recuperar la cotidianidad "mucho antes" de lo que sus propios ciudadanos esperan. Así lo ha manifestado en una breve alocución ante directivos y trabajadores de la fábrica de material sanitario Hersill, que ha firmado un contrato para suministrar el Gobierno 5.000 respiradores en las próximas semanas y cuyas instalaciones en Móstoles ha visitado Sánchez este mediodía.

Este fin de semana, según informan diversos medios nacionales, Pedro Sánchez contactará con la oposición. Lo hará para pedir el apoyo a una nueva prórroga del estado de alarma. Sólo Vox se ha desmarcado públicamente de esta. Los demás, se espera, den el sí o una abstención facilitatoria toda vez que las cifras rondan las mil muertes diarias por coronavirus. A diferencia de la declaración del estado de alarma hace tres semanas, las prórrogas requieren el apoyo del Congreso, y basta con que el PP o los partidos que apoyaron la investidura den su apoyo. El debate surgirá si el Gobierno propusiera la próxima semana, probablemente entre lunes y miércoles, un confinamiento algo menos estricto. Ya lo dijo el jueves el Ministro de Sanidad, Salvador Illa, y este viernes Fernando Simón ha vuelto a lanzar la idea.

"Tenemos que, probablemente, no mantener el mismo aislamiento que tenemos hasta ahora, es uno de los detalles que hay que valorar o si se puede ir relajando en algunos puntos", ha indicado Simón en su rueda de prensa diaria como responsable sanitario de la crisis del coronavirus en España. "Existe un riesgo de que si no continuamos con las medidas necesarias durante el tiempo necesario todo ese avance que hemos tenido vaya marcha atrás". Illa indicó que las cifras de estos próximos días darán una idea sobre si es posible o no permitir que los niños salgan a la calle a dar breves paseos o si se permitirá el deporte individual.

En cualquier caso, en el Gobierno rondan varias cuestiones, como señala Público. La primera es que la prórroga del estado de alarma puede ser de dos semanas, pero también de una. El ritmo de contagios ha bajado enormemente, porque aunque aumenten las cifras, cada contagiado ya contagia mucho menos, hasta llegar a situaciones de control que son, en palabras usadas estos días, el aplanamiento de la curva. Igual que, aunque parezca complicado de entender, el hecho de que se estabilice el número de muertes en una misma cifra diaria, significa que habiendo nuevos contagios, el porcentaje de letalidad está bajando.

Por otra parte, la relajación de las medidas de confinamiento puede significar alargar éstas. En el Gobierno preocupa que al acabar la pandemia España afronte el puente del Día del Trabajo, el 1 de mayo. El final del confinamiento total significará un aumento ostensible de contactos, de personas que vuelven a sus hogares, de muchos reencuentros... Y de un riesgo real de nacimiento de nuevos focos que, como dicen las autoridades sanitarias, haya que volver a empezar en este proceso.

De priorizarse esto, el Gobierno tendría que afrontar un estado de alarma light hasta bien entrado mayo, cuando se produzcan altas seguras masivamente y las personas con mayor exposición sepan, a través de test rápidos y confiramaciones por PCR, que tienen el virus o deben quedarse en casa.

Asimismo, el fin del estado de alarma podría no significar una vuelta a la normalidad. "Tenemos que aprender a reducir los contactos de riesgo y, si se considera necesario que se tiene que evitar cualquier tipo de contacto porque los mecanismos para reducir el riesgo en esos contactos no son suficientes, pues entendemos que habrá que continuar con algunas de estas medidas durante algunas semanas más", ha señalado Fernando Simón. El ejemplo es el de sociedades como la japonesa, donde el Gobierno recomienda mascarillas durante los brotes de gripe común.

Otro de los frentes del Gobierno es relajar las medidas restrictivas para finalizar con el parón total decretado el pasado lunes. Éste se dirigía especialmente a la construcción, pero ahora podría abrirse a la obra pública, negocios no esenciales para sobrevivir en una cuarentena pero sí con capacidad para abrir sin excesivos riesgos habiendo medidas de control -una zapatería, una mercería, un servicio sanitario no esencial como fisioterapia, podología, etc.-... Estas medidas dependerán también de la capacidad de aprovisionamiento de material de protección de uso diario, que serían geles, guantes y mascarillas quirúrgicas, éstas últimas enfocadas a que quienes pueden transmitir pero no lo saben restrinjan al máximo sus contagios.

En una crisis sanitaria sin precedentes en el Occidente contemporáneo, no hay manuales de instrucciones. El Gobierno previsiblemente tomará el pulso de la ciudadanía, pues sin la colaboración y concienciación de ésta, no será posible controlar un virus que ha trastocado el modo de vida de millones de ciudadanos en el mundo y que empieza ya a golpear con fuerza a la primera economía del mundo, Estados Unidos, que va parando gradualmente. Las consecuencias económicas y de logística que ello tenga también preocupa al Gobierno, mientras Trump trata de hacerse en los últimos días con una gran parte de la producción mundial de productos sanitarios. Todos esos factores son sólo algunos a los que se enfrenta el Gobierno para tomar una decisión sobre hasta cuándo y cómo se alargará el estado de alarma en España.

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