Más de 1.000 profesores andaluces intentan impedir que el francés deje de ser obligatorio en bachillerato

Los docentes se organizan para entregar alegaciones en la Consejería de Educación tras la publicación de un borrador de modificación del decreto que regula las enseñanzas medias en la comunidad

El Supremo obliga a la Junta a pagar al profesorado de adultos el complemento salarial de Secundaria.
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El francés dejará de ser obligatorio en bachillerato. Eso al menos es lo que pretende la Consejería de Educación y Deporte que dirige Javier Imbroda (Cs), como se puede deducir leyendo el borrador del decreto que regula las enseñanzas medias en la comunidad autónoma, algo que ha puesto en pie de guerra a los profesores de este idioma. Con esta decisión, que aun no es definitiva, la lengua gala pasaría a ser optativa, lo que perjudicaría al alumnado de la educación pública, denuncian los docentes.

“Me preocupa sobre todo el alumnado de la educación pública, porque he trabajado en centros privados y el alumnado que puede financiarse sus estudios desde los tres años hasta segundo de bachillerato tiene acceso a una segunda lengua extranjera, pero ahora el de la pública no”, comenta Miguel González, uno de los afectados, que es doctor en Lenguas Modernas, Arte y Literatura y actual profesor de enseñanza secundaria.

El borrador publicado el pasado 25 de octubre pretende cambiar el Decreto 110/2016, de 14 de junio, por el que se establece la ordenación y el currículo del bachillerato en la comunidad autónoma de Andalucía. Para intentar evitarlo, más de 1.000 docentes de toda Andalucía presentarán en la Consejería de Educación un conjunto de alegaciones acompañadas de 16.282 firmas de la ciudadanía para que las segundas lenguas extranjeras —inglés, francés y hasta alemán, dependiendo del centro educativo— sigan siendo materia obligatoria de estudio en bachillerato.

El 47,7% de los alumnos españoles que aprenden francés son andaluces y Andalucía, de hecho, es la segunda comunidad en número de candidatos que se presentan a las pruebas de certificación DELF (Diploma de Estudios en Lengua Francesa), con unos resultados de aprobados superiores al 90%. “Andalucía tiene mucho contacto con el extranjero, a nivel turístico o comercial, por eso el alumnado de la pública sale bastante perjudicado con esta medida y sale en desigualdad al mercado laboral”, explica González.

Las localidades pequeñas, sobre todo, pueden ser las más afectadas, ya que aunque haya alumnos que elijan francés como asignatura optativa, si no llegan a un mínimo, no se impartirá. “Habrá quien quiera estudiar una segunda lengua extranjera y no tenga acceso a ella”, añade el profesor. “Esta propuesta nos ha sorprendido bastante”, comenta Miguel González, uno de los profesores movilizados tras la publicación del borrador, “no nos imaginábamos que lo iban a hacer en bachillerato, que es cuando el alumnado es más maduro y está más cerca del mercado laboral”. Los docentes afectados se reunirán próximamente con otros grupos con representación en el Parlamento de Andalucía.

Los docentes se hacen eco de varios documentos que resaltan la importancia de aprender una segunda lengua extranjera para el alumnado en su inminente acceso al mercado laboral. La resolución del Consejo Europeo de 21 de noviembre de 2008, relativa a una estrategia europea en favor del multilingüismo, recoge la necesidad de “proporcionar a los jóvenes, desde su más temprana edad y continuando más allá de la educación general, durante la formación profesional y la educación superior, una oferta variada, y de calidad, de enseñanzas de lenguas y de culturas, de forma que les permita adquirir el dominio de, al menos, dos lenguas extranjeras”.

El borrador del decreto publicado por la Junta también contradice al Plan Estratégico de las Lenguas 2020 de Andalucía, que asumió el compromiso político de la enseñanza de, al menos, dos lenguas extranjeras desde edades tempranas. La eliminación del francés como lengua obligatoria en bachillerato puede mermar las capacidades del alumnado, ya que “dominar un solo idioma extranjero como el inglés no es suficiente en la actualidad”, destacan los docentes. La participación en intercambios escolares, que permiten la familiarización del alumnado con otras culturas, o la posibilidad de acceder a programas Erasmus +, son otras de las ventajas que se pueden perder con esta medida.

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