El Cuervo, año 0 tras el peaje

Camareros al paro, el cuponero que se marcha, y muchas percepciones sobre en qué medida ha bajado el tráfico por la Nacional en la localidad que separa las provincias de Cádiz y Sevilla. Sin aspavientos, porque hay negocios que lo notan, pero resisten

Cristóbal Díaz, churrero junto a la N-IV en El Cuervo. FOTO: MANU GARCÍA
Cristóbal Díaz, churrero junto a la N-IV en El Cuervo. FOTO: MANU GARCÍA

Un hombre octogenario mantiene su mirada reposada en la carretera, sentado frente a la parroquia de San José. Mira hacia la travesía de la Nacional IV que cruza el pueblo. "Buenas, somos periodistas, ¿qué tal?". No responde, desconfiado. "Estamos haciendo un reportaje sobre cómo está El Cuervo desde que quitaron el peaje". No responde. "Usted pasa tiempo aquí sentado, ¿no?". "Sí, bueno", responde al fin. "¿Ve usted menos camiones pasar?". Piensa menos de un segundo. "Un 40% menos", dice seguro.

El Cuervo es un municipio frontera entre provincias, toda vez que una barriada pertenece a la de Cádiz, al término municipal de Jerez, hasta que se legalice la incorporación a Sevilla y, por ende, a El Cuervo como tal. Además, es un pueblo partido por la mitad por una travesía, la avenida de Jerez, la de la Nacional IV, que se corta con un semáforo en cada una de las entradas. El Cuervo de Sevilla tiene unos 8.000 habitantes que viven a entre 15 y 20 minutos de Lebrija, Jerez, Trebujena y Espera. Y desde que eliminaron el peaje, este lugar de paso para turistas y transportistas está sufriendo la alternativa cómoda a la Nacional.

Francisco Doña es el propietario de un negocio que ya sufre las consecuencias. El Bar Andalucía fue venta y ahora sirve desayunos, pero también es hostal. Toca reinventarse. "Aquí abrimos a las cinco de la mañana. Antes tenía dos camareros por la mañana, ya no. Ya estoy yo y cocina". Hace 60 años, la venta nació para surtir a los viajeros. "Se ha notado mucho que hay menos gente". Se hizo con el bar tras trabajar un año ahí en un traspaso, y es propietario del negocio desde hace sólo dos. La esperanza está en el verano. "Por la autopista, para el carnaval, vino gente a Cádiz por aquí". Por delante tiene una feria del pan en El Cuervo que espera rentabilizar. A hospedarse siguen llegando franceses, catalanes... "Ahora para eventos pues he puesto castillos hinchables".

Por El Cuervo pasaban antes unos 2.000 camiones diarios, además de otros 18.000 vehículos de paso. Hoy no parecen necesarias las videocámaras que controlaban el tráfico en el pueblo, toda vez que se pusieron para controlar el enorme tráfico que el pueblo soportaba. Sí se mantienen los radares, sólo que ya no llegarán a recaudar medio millón de euros, como hacían antaño.

Hay negocios que resisten en este municipio con casi un 24% de paro, los que no tienen nada que ver con el viajero. Zapaterías junto a la Nacional, e incluso la pequeña gasolinera. Quizás, comenta el encargado, de vez en cuando paraba alguno, pero por lo general, su clientela es de El Cuervo. Lo es un hombre con un pequeño camión que reposta. "Yo trabajo la chatarra, voy y vengo por esta carretera y ahora no me encuentro coches, voy más tranquilo".

El kiosko de churros de Cristóbal Díaz sí se resiente. Ha bajado un 70%, calcula, pero no ha ido tan mal como los primeros días posteriores al cierre del peaje. Muchos, volvieron por sus rutas. "Antes pasaban más cuadrillas de pintores y eso, que venían de pueblos de alrededor, pero también hay gente que viene de la zona de Lebrija y van a Jerez, por ejemplo, y siguen cogiendo por aquí. Por lo menos se ha perdido el 90% de camiones que pasaban". La esperanza está en el verano, cuando los visitantes a la playa paseen más por El Cuervo en vista de un aumento de tráfico en la autopista. "El verano es mi época buena, veremos qué pasa".

Un camión, al paso por la avenida de Jerez de El Cuervo. FOTO: MANU GARCÍA

Un camionero marroquí de bigote y gesto amable arregla una rueda en un taller junto a la travesía que cruza el pueblo. Apenas habla castellano. El mecánico cuenta que tampoco ha notado excesivamente una bajada en la faena. Cuenta que el camionero viene para los caracoles, ahora que ha empezado la temporada. Preguntamos al camionero. "Cinco treinta", dice refiriéndose a la otra carretera. Aún desconoce el fin del peaje.

Si hay un producto que el viajero demanda durante el camino, es la lotería y el cupón. Carmelo Fernández es cuponero y tiene cola de clientes. Gente del lugar. Sale a la calle a vender desde las seis de la mañana. Las ventas han bajado definitivamente para este empleado de la ONCE y lo tiene claro. "Voy a esperar a que mi hija termine en el colegio el curso y nos vamos. A mi pueblo, Mairena del Alcor". Sólo han hecho falta dos meses para verlo claro. Antes daba algunos premios. Ahora, con eso de que vende menos, poco.

El establecimiento de Lotería de El Cuervo junto a la travesía de la Nacional es uno de los más agraciados de la zona. En 2014 repartió 36 millones de euros. En 2018, 600.000 euros. El año pasado, un solo boleto, 79.000. "Ahora vendemos menos. Se vende, pero menos. Se nota que faltan camiones". Ahora queda por ver si los proyectos de desdoble de la Nacional IV trasladarán el tráfico o si el centro de El Cuervo seguirá siendo paso para quienes aún toman esta carretera. Sea como sea, toca reinventarse. Y que siga repartiéndose la suerte.

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