La 'Doñana' de Trebujena, el agua que el tiempo secó

Una obra faraónica con cargo a los fondos ITI recuperará los antiguos humedales de Trebujena, hábitat natural de decenas de especies y de la cerceta pardilla, en peligro de extinción

Jorge David Rodríguez Pérez, alcalde de Trebujena, durante la presentación del proyecto en las marismas de Trebujena este martes, junto a Ana Mestre, delegada de la Junta de Andalucía en Cádiz.
Jorge David Rodríguez Pérez, alcalde de Trebujena, durante la presentación del proyecto en las marismas de Trebujena este martes, junto a Ana Mestre, delegada de la Junta de Andalucía en Cádiz. ESTEBAN

En el término municipal de Trebujena y cerca del punto de encuentro de las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, el Bajo Guadalquivir albergó hace un siglo dos grandes lucios. Estas lagunas de agua dulce o lucios —lagunajos, tal y como lo define la RAE—, desaparecieron a mediados de los años 50, cuando a la zona se le buscó un uso agrícola a través de un sistema de drenaje. La iniciativa no solo no cuajó, sino que alteró su funcionamiento hidrológico para siempre. Estos humedales pese a estar desecados siguen manteniendo un gran valor ecológico. 

Encontrar este paraíso escondido en el noroeste de la provincia de Cádiz no es difícil. Desde Trebujena, vía calle Ronda de Palomares y paralelo al IES Alventus, podemos iniciar la ruta hacia el cortijo homónimo. Tan solo cinco kilómetros separa la localidad del Embarcadero del Práctico, ya a orillas del río Guadalquivir. El entorno allí es inigualable. A un lado, perdemos la vista en el Guadalquivir, con la vista puesta hacia Huelva y Sevilla. Al otro, Trebujena, que dejamos atrás. Se dice que a toda la zona de más allá, Avieno le llamó en su Ora maritima del siglo IV a.C., el Lacus Ligustinus. La colmatación de aquellas aguas dio como resultado lo que hoy vemos en el horizonte. 

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Jorge David Rodríguez Pérez, alcalde de Trebujena, explicando una de las partes del proyecto este martes.   ESTEBAN

A la llegada a la zona varios carteles nos recuerdan iniciativas pasadas para recuperar algunas partes de las marismas desecadas de Trebujena. Sin embargo, ninguna tiene tal envergadura como el Proyecto para la puesta en valor, la recuperación de humedales y del paisaje agrario del Bajo Guadalquivir. La iniciativa, en la que lleva trabajando desde hace dos años la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía con el Ayuntamiento de Trebujena, será una realidad a partir de octubre cuando, si las condiciones ambientales y meteorológicas lo permiten, de comienzo una obra faraónica con objeto de recuperar sus antiguos humedales. 

Conocida como la Doñana gaditana, la zona comprendida entre La Algaida y Lebrija, ya en la provincia de Sevilla, alberga una rica biodiversidad, entre la que destaca la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), una especie catalogada en peligro de extinción cuya población ha disminuido en los últimos años hasta tal punto de ser considerada en situación crítica por el Ministerio de Transición Ecológica. El proyecto permitirá que vuelvan los lucios y que esta especie, junto a otras del rico patrimonio natural de este entorno, sea una de las principales áreas de nidificación y desarrollo ecológico. 

Doñana, a tan solo 500 metros

Las lagunas desecadas de Trebujena están a apenas 500 metros del Espacio Natural de Doñana y de la Zona de Especial Conservación (ZEC) Bajo Guadalquivir. El proyecto, que tiene un presupuesto de de 1.634.818 euros con cargo a los fondos europeos de la ITI (Iniciativa Territorial Integrada) de Cádiz moverá 700.000 metros cúbicos de tierra e inundará 230 hectáreas para revitalizar estas zonas deprimidas y devolverlas a un estado parecido al que tenían hace 100 años. Para esa intervención, las administraciones han tenido que llegar a un acuerdo con los propietarios de los terrenos de las marismas, de uso agrícola y ganadero.

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Uno de los carteles de una iniciativa en las marismas de Trebujena.   ESTEBAN

La intervención posibilitaría la creación de un nuevo espacio natural con dos zonas bien diferenciadas, que se nutrirán tanto de agua dulce como de agua salobre. Por una parte el humedal, regulado por compuertas, se enriquecería de agua dulce de las precipitaciones invernales de la Campiña de Jerez y del entorno a través de unas canalizaciones ya existentes. Por otra, se alimentaría del agua salobre del río Guadalquivir, que baña el camino de la carretera del Práctico, con una riqueza paisajística añadida.

En esa línea, el proyecto prevé reforzar la zona como punto de interés ornitológico, dada la biodiversidad del área y la presencia habitual de decenas de aves. Ello la potenciaría como destino y referente en el turismo de la naturaleza, con un valor añadido a nivel cultural y económico.

El alcalde Jorge David Rodríguez Pérez, que participó este martes en la presentación del proyecto junto a la delegada de la Junta en Cádiz, Ana Mestre, ha catalogado la inversión como "hito histórico" y ha hecho referencia a la "ilusión" de los trebujeneros más mayores, que recuerdan las aguas que hoy no están. A la espera de los últimos retoques, la intervención y los primeros trabajos de Tragsa están previstos para el próximo mes octubre. Mientras tanto, la Doñana de Trebujena espera el agua que el tiempo secó.

 

 

Sobre el autor:

Sebastián Chilla.

Sebastián Chilla

Jerez, 1992. Graduado en Historia por la Universidad de Sevilla. Máster de Profesorado en la Universidad de Granada. Periodista. Cuento historias y junto letras en lavozdelsur.es desde 2015. 

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