El Papa Francisco, dirigiéndose a sus fieles.
El Papa Francisco, dirigiéndose a sus fieles.

Leía un artículo de Rosa Montero en El País Semanal donde decía: "Todas las grandes y bellas palabras son susceptibles de ser convertidas en un arma de exterminio. Menos una: compasión, la más hermosa palabra que hay en el mundo". Aunque decía también: "Tal vez prefieras denominarla empatía". Y añadía: "Es el único de los grandes valores que no puede ser retorcido y utilizado como herramienta de destrucción del prójimo, porque te obliga a ponerte en el lugar del otro".

Todo ello comentaba en un mundo de tribulación y de mentiras, en donde todo parece falso, este concepto simple y obvio es una nuez de certeza irrebatible, un rincón de luz en el que atrincherarnos para intentar desde ahí mejorar las cosas.

Y es que la compasión y la tolerancia no son un signo de debilidad, sino un signo de fortaleza. La compasión (la compasión es la habilidad que tenemos de comprender el sufrimiento del otro y que responde al deseo de aliviarlo y reducirlo) abre el corazón y nos hace más felices. La compasión, literalmente "sufrir juntos", "tratar con emociones...", simpatía) es un sentimiento humano que se manifiesta a partir y comprendiendo el sufrimiento de otro ser. Más intensa que la empatía, la compasión es la percepción y comprensión del sufrimiento del otro, y el deseo de aliviar, reducir o eliminar por completo tal sufrimiento. La compasión es un proceso que se desenvuelve en respuesta al sufrimiento y comienza con el reconocimiento del sufrimiento, el cual da pie a pensamientos y sentimientos de empatía y preocupación por el bienestar de quien sufre. A su vez, esto motiva a la acción que alivia el sufrimiento.

Y el Papa Francisco propone 15 sencillos actos de caridad:

1. Saludar (siempre y en todo lugar).

2. Dar las gracias (aunque no "debas" hacerlo).

3. Recordarle a los demás cuanto los amas.

4. Saludar con alegría* a esas personas que ves a diario.

5. Escuchar la historia del otro, sin prejuicios, con amor.

6. Detenerte para ayudar. Estar atento a quien te necesita.

7. Levantarle los ánimos a alguien.

8. Celebrar las cualidades o éxitos de otro.

9. Seleccionar lo que no usas y regalarlo a quien lo necesita.

10. Ayudar cuando se necesita para que otro descanse.

11. Corregir con amor, no callar por miedo.

12. Tener buenos detalles con los que están cerca de ti.

13. Limpiar lo que uso en casa.

14. Ayudar a los demás a superar obstáculos.

15. Llamar por teléfono a tus padres, si tienes la fortuna de tenerlos.

Y añadía: "Ayuna de egoísmo y llénate de compasión por los demás. Un proverbio chino dice: No hay un camino hacia la compasión, la compasión es el camino. Adoptar la compasión en cualquier interacción que tengas entre pacientes y profesionales y preguntarse cómo puede beneficiar a los demás es el camino hacia la compasión".

Y es que entre los diez consejos para practicar la bondad está la compasión:

1. Planteárselo como meta cada día, te hace ser bondadoso con otra persona. Pensar cada mañana en un cumplido que podamos hacer a alguien.

2. Ser amable. Sonreír. Ser considerado/a.

3. Ayudar a los demás. Ser generoso/a.

4. Practicar la empatía.

5. Tratar de imaginar cómo quieren ser tratados, y hacerlo así.

6. Escuchar a los demás.

7. No juzgar. Ser honesto/a y justo/a.

8. No criticar.

9. Practicar la compasión.

10. Ser el cambio. Sembrar, sembrar y sembrar, sin esperar a la cosecha.

La bondad, la amabilidad y la compasión son habilidades que no solo se deben cumplir con la palabra, sino con hechos. Y es que la bondad es el punto más alto de la inteligencia. La bondad liga con la afabilidad, con la ternura, con el cuidado, con la atención, con la conectividad, con la empatía, con la fraternidad, con la amabilidad y también con la compasión,….todos ellos sentimientos y conductas predispuestas a incorporar a la otra persona tanto en las deliberaciones como en las acciones personales. Y es evidente que la base de un cerebro sano es la bondad.

Y la realidad es que estamos en organizaciones dónde muchos profesionales piensan que la compasión, la empatía o la generosidad, aquello que nos hace verdaderamente humanos, son aspectos que deben ocultar por que les puede hacer parecer menos profesionales. El mejor ejercicio, si no el único, que permite mantener un cerebro sano es hacer cosas diferentes cada día, cosas incomodas y mejor, cosas que nos asustan.

Y también es necesario recordar que se ha demostrado que los médicos que promueven la confianza en la relación terapéutica, que tienen una comunicación eficaz y un "trato al lado de la cama" y que expresan compasión por sus pacientes logran fomentar la cooperación y la adherencia del paciente con una variedad de recomendaciones preventivas y de tratamiento.

Sin duda es fundamental incrementar nuestra capacidad de comprensión, compasión, empatía, y rigor reflexivo. Y la forma en la que una persona transmite la información a un paciente puede influir de forma positiva o negativa en el proceso de concienciación y aceptación de una enfermedad, donde la empatía es la estrella. La empatía se entiende como una habilidad que tiene una dimensión cognitiva y otra afectiva y también se puede definir como unas habilidades específicas de comprensión y de comunicación. Para desarrollar empatía hay que combinar compasión, comunicación y entendimiento en el trato con las personas enfermas.

Por tanto, si nos abrimos a la gente, tenemos más posibilidades de encontrar comprensión, compasión y amistad. Y nuestro propio método para la amistad implica practicar el lenguaje de la compasión, de la amabilidad, del reconocimento, del agradecimiento, del perdón, de la franqueza, de la generosidad... Y sentirlo.

La compasión, entendida como la capacidad de acompañar el sufrimiento de nosotros mismos y de los demás, es fundamental para producir cambios en la salud y la calidad de vida.

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