La empresa gaditana que surgió frente a un volcán y ya forma a 3.000 pilotos de drones: "Son nuestros ojos desde el aire"
El guardia civil José Orozco vio las grandes posibilidades de las aeronaves no tripuladas durante un operativo en La Palma, tras la erupción volcánica. Ahora es CEO de BlueDrone, con sede en Chiclana
José Orozco, CEO de BlueDrone, con un drone en la sede de la empresa, en Chiclana. -
Hay imágenes que terminan transformándose en una idea. José Orozco se quedó con una de ellas durante un operativo en la isla de La Palma, en el marco de la crisis de la erupción del volcán, en 2021: un drone seguía desde el aire a los equipos que trabajaban en una zona a la que resultaba complicado acceder. "Vi las capacidades de la Unidad Militar de Emergencias (UME), cómo accedían al volcán y cómo el drone les seguía en todo momento. Vi la versatilidad, la seguridad... No dejaba de ser sus ojos desde el aire".
Orozco, nacido en San Fernando en 1977, llevaba ya una larga trayectoria vinculada a la seguridad. Había pasado dos décadas en las Fuerzas Armadas antes de ingresar en la Guardia Civil. Pero aquella experiencia en La Palma le hizo ver de otra manera una tecnología que hasta entonces conocía desde fuera. "Me di cuenta de que tenía un futuro potencial no solo para este caso, sino para seguridad, emergencias, inspecciones... Vi algo diferente y dije: Esto viene fuerte".
No se equivocó. Primero obtuvo su licencia de piloto, después se formó como instructor y comenzó a explorar las posibilidades profesionales de un sector que, a su juicio, todavía necesitaba mucho conocimiento.
Actualmente, Orozco es CEO de GrupoBlueDrone. La empresa, con sede en Chiclana, nació en 2024 especializada en la formación de pilotos de drones, la consultoría aeronáutica y la integración de estas aeronaves en unidades operativas. En el lenguaje profesional se habla de UAS, siglas de Unmanned Aircraft System, es decir, sistemas de aeronaves no tripuladas. Actualmente, es una de las más importantes del sector no solo en España, también en Europa.
José Orozco, en la sede de BlueDrone en Chiclana.
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JUAN CARLOS TORO
"Damos un servicio 360: tanto la formación –está reconocida, facultada y designada para poblaciones de más de 5.000 habitantes por kilómetro cuadrado ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA)– como la asesoría, la implementación y la venta de drones", explica Orozco.
Del rescate a los incendios
La mejor manera de entender qué busca Orozco con BlueDrone es escuchar las historias que cuenta. Durante una formación a Policía Local y bomberos en Málaga, por ejemplo, apareció en el horizonte un humo negro. Un drone permitió localizar un coche eléctrico que estaba ardiendo en una gasolinera.
"El zoom de ese drone en concreto es espectacular. Aparte lleva inteligencia artificial y conteo de personas, barcos, coches... Antes de que llegaran los bomberos se dieron cuenta del potencial de poder dar en tiempo real información sobre lo que estaba ocurriendo".
La tecnología también se ha utilizado en situaciones de búsqueda y rescate. Orozco recuerda un caso que le contó uno de los responsables del Servicio de Emergencias de Canarias: un helicóptero buscaba a una niña de siete años sin conseguir localizarla. "Sacaron el drone y en menos de diez minutos la encontraron".
Él mismo ha participado con drones en el operativo de la DANA de Valencia, apoyando al Ejército en las batidas y utilizando cámaras térmicas para detectar posibles positivos. También trabajó durante los incendios de León para observar la dirección de avance del fuego hacia las viviendas. "Hoy día es una herramienta fundamental. Tenemos que tenerla sí o sí. Son nuestros ojos desde el aire".
Una empresa que crece desde Cádiz
BlueDrone ha ido ampliando su actividad y ya trabaja con administraciones, Cruz Roja, policías locales y otros organismos. Orozco quiere además que el crecimiento tenga una vertiente social. Durante un curso conoció a un alumno en silla de ruedas que era ingeniero informático. Aquella experiencia le llevó a pensar que el sector podía abrir oportunidades laborales para personas con discapacidad y contactó con la Fundación ONCE para estudiar proyectos en esa dirección. "Hay que darles oportunidades a todos", señala al respecto.
Orozco, junto a algunos drones.
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JUAN CARLOS TORO
En la provincia de Cádiz ve también posibilidades en sectores como las energías renovables y la agricultura. BlueDrone prepara formación en termografía para inspeccionar plantas fotovoltaicas. Y en el campo, añade, los drones pueden convertirse también en una salida laboral para los jóvenes vinculados a la agricultura.
La empresa ha abierto además una oficina en Tenerife y mantiene actividad formativa en distintos puntos de España. En su sede de Chiclana, inaugurada recientemente, quiere seguir creciendo desde la provincia, pero con vocación nacional. La propia compañía sitúa ya en cerca de 3.000 los alumnos formados, mientras que sus instalaciones y oficinas sirven como punto de coordinación de proyectos de aeronaves no tripuladas.
En ese crecimiento hay también una cuestión que Orozco repite constantemente: la seguridad. "Un drone no es un juguete. Hay que hacer las cosas bien. No es ‘levanto el drone’, sino ‘¿lo puedes hacer?’. Se puede hacer, pero con una serie de condiciones".
Un cielo cada vez más lleno de drones
Cuando Orozco habla del futuro del sector, la conversación se aproxima más a una película de ciencia ficción. Habla de corredores aéreos para drones en las que estos surcarán los cielos para llevar a cabo reparto de mercancías, transporte de medicamentos y órganos, inspecciones industriales o incluso otros capaces de llevar piezas y herramientas hasta barcos que se encuentren en alta mar.
"Lo que más nos va a llamar la atención es la paquetería y la entrega de medicamentos", aventura. También ve posibilidades en la limpieza de edificios –evitando trabajos verticales– y en las inspecciones industriales.
La inteligencia artificial será, en su opinión, otro salto cualitativo. De hecho, ya existen sistemas capaces de realizar vuelos automatizados, detectar determinados elementos y regresar a su estación de carga. "Si hay un incendio, el drone sale, hace una ruta, reconoce y vuelve a cargarse", explica.
El CEO de BlueDrone, en la sede de la empresa en Chiclana.
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JUAN CARLOS TORO
José Orozco sigue siendo Guardia Civil, pero desde Chiclana quiere que BlueDrone participe en esa transformación hacia el futuro. También ha ofrecido poner los drones de la empresa a disposición del municipio ante posibles emergencias de inundaciones, incendios o rescates.
"Estamos para ayudar", repite. Es la misma filosofía con la que, según explica, entiende su trabajo en la Benemérita y la que ahora quiere trasladar a una tecnología que, para él, apenas acaba de empezar a despegar.
Hay imágenes que terminan transformándose en una idea. José Orozco se quedó con una de ellas durante un operativo en la isla de La Palma, en el marco de la crisis de la erupción del volcán, en 2021: un drone seguía desde el aire a los equipos que trabajaban en una zona a la que resultaba complicado acceder. "Vi las capacidades de la Unidad Militar de Emergencias (UME), cómo accedían al volcán y cómo el drone les seguía en todo momento. Vi la versatilidad, la seguridad... No dejaba de ser sus ojos desde el aire".
Orozco, nacido en San Fernando en 1977, llevaba ya una larga trayectoria vinculada a la seguridad. Había pasado dos décadas en las Fuerzas Armadas antes de ingresar en la Guardia Civil. Pero aquella experiencia en La Palma le hizo ver de otra manera una tecnología que hasta entonces conocía desde fuera. "Me di cuenta de que tenía un futuro potencial no solo para este caso, sino para seguridad, emergencias, inspecciones... Vi algo diferente y dije: Esto viene fuerte".
No se equivocó. Primero obtuvo su licencia de piloto, después se formó como instructor y comenzó a explorar las posibilidades profesionales de un sector que, a su juicio, todavía necesitaba mucho conocimiento.
Actualmente, Orozco es CEO de GrupoBlueDrone. La empresa, con sede en Chiclana, nació en 2024 especializada en la formación de pilotos de drones, la consultoría aeronáutica y la integración de estas aeronaves en unidades operativas. En el lenguaje profesional se habla de UAS, siglas de Unmanned Aircraft System, es decir, sistemas de aeronaves no tripuladas. Actualmente, es una de las más importantes del sector no solo en España, también en Europa.
José Orozco, en la sede de BlueDrone en Chiclana.
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JUAN CARLOS TORO
"Damos un servicio 360: tanto la formación –está reconocida, facultada y designada para poblaciones de más de 5.000 habitantes por kilómetro cuadrado ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA)– como la asesoría, la implementación y la venta de drones", explica Orozco.
Del rescate a los incendios
La mejor manera de entender qué busca Orozco con BlueDrone es escuchar las historias que cuenta. Durante una formación a Policía Local y bomberos en Málaga, por ejemplo, apareció en el horizonte un humo negro. Un drone permitió localizar un coche eléctrico que estaba ardiendo en una gasolinera.
"El zoom de ese drone en concreto es espectacular. Aparte lleva inteligencia artificial y conteo de personas, barcos, coches... Antes de que llegaran los bomberos se dieron cuenta del potencial de poder dar en tiempo real información sobre lo que estaba ocurriendo".
La tecnología también se ha utilizado en situaciones de búsqueda y rescate. Orozco recuerda un caso que le contó uno de los responsables del Servicio de Emergencias de Canarias: un helicóptero buscaba a una niña de siete años sin conseguir localizarla. "Sacaron el drone y en menos de diez minutos la encontraron".
Él mismo ha participado con drones en el operativo de la DANA de Valencia, apoyando al Ejército en las batidas y utilizando cámaras térmicas para detectar posibles positivos. También trabajó durante los incendios de León para observar la dirección de avance del fuego hacia las viviendas. "Hoy día es una herramienta fundamental. Tenemos que tenerla sí o sí. Son nuestros ojos desde el aire".
Una empresa que crece desde Cádiz
BlueDrone ha ido ampliando su actividad y ya trabaja con administraciones, Cruz Roja, policías locales y otros organismos. Orozco quiere además que el crecimiento tenga una vertiente social. Durante un curso conoció a un alumno en silla de ruedas que era ingeniero informático. Aquella experiencia le llevó a pensar que el sector podía abrir oportunidades laborales para personas con discapacidad y contactó con la Fundación ONCE para estudiar proyectos en esa dirección. "Hay que darles oportunidades a todos", señala al respecto.
Orozco, junto a algunos drones.
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JUAN CARLOS TORO
En la provincia de Cádiz ve también posibilidades en sectores como las energías renovables y la agricultura. BlueDrone prepara formación en termografía para inspeccionar plantas fotovoltaicas. Y en el campo, añade, los drones pueden convertirse también en una salida laboral para los jóvenes vinculados a la agricultura.
La empresa ha abierto además una oficina en Tenerife y mantiene actividad formativa en distintos puntos de España. En su sede de Chiclana, inaugurada recientemente, quiere seguir creciendo desde la provincia, pero con vocación nacional. La propia compañía sitúa ya en cerca de 3.000 los alumnos formados, mientras que sus instalaciones y oficinas sirven como punto de coordinación de proyectos de aeronaves no tripuladas.
En ese crecimiento hay también una cuestión que Orozco repite constantemente: la seguridad. "Un drone no es un juguete. Hay que hacer las cosas bien. No es ‘levanto el drone’, sino ‘¿lo puedes hacer?’. Se puede hacer, pero con una serie de condiciones".
Un cielo cada vez más lleno de drones
Cuando Orozco habla del futuro del sector, la conversación se aproxima más a una película de ciencia ficción. Habla de corredores aéreos para drones en las que estos surcarán los cielos para llevar a cabo reparto de mercancías, transporte de medicamentos y órganos, inspecciones industriales o incluso otros capaces de llevar piezas y herramientas hasta barcos que se encuentren en alta mar.
"Lo que más nos va a llamar la atención es la paquetería y la entrega de medicamentos", aventura. También ve posibilidades en la limpieza de edificios –evitando trabajos verticales– y en las inspecciones industriales.
La inteligencia artificial será, en su opinión, otro salto cualitativo. De hecho, ya existen sistemas capaces de realizar vuelos automatizados, detectar determinados elementos y regresar a su estación de carga. "Si hay un incendio, el drone sale, hace una ruta, reconoce y vuelve a cargarse", explica.
El CEO de BlueDrone, en la sede de la empresa en Chiclana.
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JUAN CARLOS TORO
José Orozco sigue siendo Guardia Civil, pero desde Chiclana quiere que BlueDrone participe en esa transformación hacia el futuro. También ha ofrecido poner los drones de la empresa a disposición del municipio ante posibles emergencias de inundaciones, incendios o rescates.
"Estamos para ayudar", repite. Es la misma filosofía con la que, según explica, entiende su trabajo en la Benemérita y la que ahora quiere trasladar a una tecnología que, para él, apenas acaba de empezar a despegar.
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