El bingo. Un juego de los más clásicos que han existido en España y de los más sencillos de jugar que acabó convertido en negocio. Un negocio más que rentable hace tres o cuatro décadas, cuando todavía la tecnología estaba por entrar en el mercado y cuando este juego gozaba de una tremenda popularidad. Pero como toda industria, ha tenido que adaptarse a los nuevos tiempos y a la revolución que se está llevando acabo en la red y en el sector del juego. Una adaptación que no ha sido tan amable como se podía prever y a la que las altas esferas no han ayudado. Ahora está reviviendo cuando entramos en plena nueva década.

 

Ese podría ser el resumen de lo que ha tenido que pasar el bingo en España y en concreto en una comunidad como Andalucía. Y eso que esta no ha sido de las que más ha destacado por el juego, a pesar de ser de las más extensas. La afición por los cartones, las bolas y los bombos se reservaba para los juegos que pertenecían al estado o a la lotería nacional. En lo que respecta a locales dedicados a este juego había que mirar más hacia el norte peninsular para encontrar una mayor afición, aunque eso no excluía a los andaluces de realizar sus pequeñas partidas.

 

El bingo ha sido en esta provincia un reclamo más que necesario para muchas parejas, grupos o individuos solitarios que no tenían su plan fijo de fin de semana. Salir, tomar una buena cena y después disfrutar de una partida de bingo con posibilidad de ganar algo de dinero y recuperar lo invertido era un buen plan para muchos. Por ello es que los salones se adaptaron y ofrecieron espectáculos a la misma vez que se ofrecían servicios de restauración y se daba la posibilidad de jugar al bingo. Todo el pack completo en un mismo local para poder captar a más clientes potenciales.

 

Las personas de mayor edad se han sentido muy atraídas por este juego, que en algunos casos supone una salida y una manera de ayudar a asociaciones solidarias hoy en día. Por los años 90 suponía una buena estrategia de interacción entre jugadores y manera de conocer personas. Incluso ayudaba a ejercitar la mente y tenía beneficios que todavía se pueden adquirir. El paso al nuevo siglo se hacía con esperanza y con la mente puesta en mejorar las primas y cada vez dar una mejor cobertura al usuario, hasta que la crisis económica acabó con cualquier opción de expansión y desarrollo.

 

Una sala de juegos, en una imagen de archivo.

 

Según datos de la Consejería de Hacienda, Industria y Energía de Andalucía, en 2009 había un total de 58 locales en toda la comunidad. En cuestión de diez años el número se ha reducido a 36, que además han perdido en ventas y en beneficios. En la industria de los juegos de azar ahora son las máquinas tragaperras las que facturan más de tres cuartos de los millones recaudados, a estas les siguen los casinos, mientras que los bingos se quedan con un 12% aproximado traducido en algo más de 242 millones de euros. Y en esto, internet y la red tienen una gran parte de la responsabilidad.

 

Los sitios de juego en línea han modificado los hábitos de juego y los que mejor se han conseguido adaptar son los que se han llevado un mejor rédito. La dinámica es complicado revertirla, aunque no es imposible, ya que los bingos también han ido buscando fórmulas para sobreponerse a las leyes antitabaco y la recesión en el sector de apuestas. Los gobiernos territoriales tampoco les han puesto las cosas fáciles y han preferido dejar en el olvido unas leyes reguladoras que pedían a gritos renovación. Ahora están reaccionando y eso está ayudando a que de nuevo se produzca una expansión y se pueda ver la luz al final del túnel para muchos negocios, muchos puestos de trabajo y muchos millones en juego.

 

Los bingos se han reformado. Han entendido que pueden seguir ofreciendo lo de antes, pero con novedades. Los locales ahora son multijuego, multifunción. Puedes ir a tratar de tachar todos los números de tu cartón, pero también puedes manejar el juego a través de un monitor, mientras que al lado hay otras personas en otras máquinas de juegos diferentes. Por ello es que la Junta de Andalucía ha vuelto a registrar en este 2019 hasta 86 locales de juego en una provincia como la de Almería, por ejemplo.

 

Aun así, en cuanto a salones que se dediquen específicamente al bingo solo existen cuatro en tierras almerienses. En otros puntos de referencia como la capital de la comunidad, Sevilla, las salas que incluyen bingo como juego especializado se recuden a cinco. La mejor situada y la que mejor afluencia de público tiene es el enracha Andalucía, en plena Ronda de Capuchinos. Esto es porque el sector ha entendido que la mejor forma de atraer es estar a la vista de mucha gente. Así ocurre en Málaga en bingos como el de Torremolinos o el de Marbella, destinos muy turísticos. En Huelva, donde más gasto por habitante se registra, goza de buena salud la Sala Círculo, y en Cádiz también hay una gran proliferación de establecimientos.

 

Recuperación inminente a través de la innovación y el desarrollo de las nuevas tecnologías. Ahora falta esperar la dirección y el rumbo que toma el bingo en Andalucía para los próximos años.

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