Las obras de la línea 3 del Metro de Sevilla han sacado a la luz una necrópolis andalusí con 214 individuos documentados en la Macarena. Los enterramientos, fechados entre los siglos XI y XIII, aportan indicios de una posible alquería: un pequeño núcleo rural dedicado a la agricultura y la ganadería.
El hallazgo va más allá de las tumbas. La intervención desarrollada entre enero y septiembre abre una vía para conocer cómo se habitaba el territorio inmediatamente exterior a la Sevilla islámica.
Los restos aparecieron a la altura del Parque Infantil El Cerezo, antes de llegar al Hospital Virgen Macarena. El descubrimiento inicial de unas 40 fosas obligó a reorganizar las obras, dejando temporalmente al margen 50 metros del tercer subtramo para avanzar en otros puntos.
Un cementerio que apunta a una comunidad estable
La hipótesis relaciona el espacio funerario con una alquería andalusí. Su utilización prolongada, desde época taifa hasta fechas próximas a la conquista cristiana de 1248, apunta a una población estable que habría enterrado allí a sus muertos durante generaciones.
Queda por localizar el asentamiento. El cementerio ofrece pistas sobre aquella comunidad, pero todavía se desconoce dónde vivían sus habitantes y cómo organizaban sus viviendas y espacios productivos.
Una segunda fase podría localizar más enterramientos
Está prevista una segunda fase de excavación en los próximos meses. Los arqueólogos consideran que la necrópolis podría extenderse fuera de la superficie estudiada, limitada a la franja afectada por el trazado del Metro.
Las futuras intervenciones podrían encontrar nuevas tumbas o estructuras relacionadas con la comunidad. Mientras se excavaba, las obras continuaron en otros sectores. El codirector de la intervención, Jacobo Vázquez, mantiene abierta la incógnita sobre sus dimensiones: "El cementerio continuará, no sabemos si en mucha extensión o poca. En el resto del trazado seguiremos con las revisiones oportunas".
Las obras de la línea 3 del Metro de Sevilla han sacado a la luz una necrópolis andalusí con 214 individuos documentados en la Macarena. Los enterramientos, fechados entre los siglos XI y XIII, aportan indicios de una posible alquería: un pequeño núcleo rural dedicado a la agricultura y la ganadería.
El hallazgo va más allá de las tumbas. La intervención desarrollada entre enero y septiembre abre una vía para conocer cómo se habitaba el territorio inmediatamente exterior a la Sevilla islámica.
Los restos aparecieron a la altura del Parque Infantil El Cerezo, antes de llegar al Hospital Virgen Macarena. El descubrimiento inicial de unas 40 fosas obligó a reorganizar las obras, dejando temporalmente al margen 50 metros del tercer subtramo para avanzar en otros puntos.
Un cementerio que apunta a una comunidad estable
La hipótesis relaciona el espacio funerario con una alquería andalusí. Su utilización prolongada, desde época taifa hasta fechas próximas a la conquista cristiana de 1248, apunta a una población estable que habría enterrado allí a sus muertos durante generaciones.
Queda por localizar el asentamiento. El cementerio ofrece pistas sobre aquella comunidad, pero todavía se desconoce dónde vivían sus habitantes y cómo organizaban sus viviendas y espacios productivos.
Una segunda fase podría localizar más enterramientos
Está prevista una segunda fase de excavación en los próximos meses. Los arqueólogos consideran que la necrópolis podría extenderse fuera de la superficie estudiada, limitada a la franja afectada por el trazado del Metro.
Las futuras intervenciones podrían encontrar nuevas tumbas o estructuras relacionadas con la comunidad. Mientras se excavaba, las obras continuaron en otros sectores. El codirector de la intervención, Jacobo Vázquez, mantiene abierta la incógnita sobre sus dimensiones: "El cementerio continuará, no sabemos si en mucha extensión o poca. En el resto del trazado seguiremos con las revisiones oportunas".
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