Los trabajos de intervención y exhumación de las fosas del cementerio de Benaocaz han concluido con la recuperación de los restos de 19 cuerpos, que ahora serán sometidos a diferentes estudios con el propósito de determinar su identidad. Las actuaciones comenzaron el 18 de agosto y han permitido avanzar en la investigación de unas fosas vinculadas a posibles víctimas de la represión de 1936. La siguiente fase será especialmente importante para las familias, ya que se plantea una recogida masiva de muestras de ADN que permita realizar los cotejos genéticos.
Dos fosas y hasta 30 posibles víctimas
La intervención se ha desarrollado en dos fosas, una de ellas con unas dimensiones superiores a cuatro metros de longitud por 1,50 metros de anchura. En esta zona se han localizado los restos de 19 personas, aunque la investigación histórica maneja una relación de hasta 30 posibles víctimas que pudieron ser enterradas en las fosas comunes del camposanto. La segunda fosa presenta un mayor grado de alteración debido a la existencia de enterramientos posteriores, mientras que todavía quedan otras zonas del cementerio pendientes de investigación.
De acuerdo con los datos publicados por los historiadores Fernando Sígler y Antonio Morales, parte de los restos podrían corresponder a personas relacionadas con la saca documentada en Ubrique el 15 de agosto de 1936. Entre los nombres incluidos en esa relación figuran Manuel Arenas Guerrero, conocido como El Americano y último alcalde republicano de Ubrique, además de Pedro Flores Pérez, Pedro García Fernández, Antonio Jaén Coronil, Diego Camacho Bazán y José Aragón Holgado. También figuran en la investigación posibles víctimas de otros episodios registrados en agosto, septiembre y octubre de 1936.
El estudio antropológico y el ADN serán claves para las identificaciones
Los restos recuperados han sido exhumados e individualizados antes de iniciar el estudio antropológico forense. Los especialistas analizarán aspectos como la edad, el sexo, posibles alteraciones físicas que puedan ayudar a establecer identidades y la existencia de indicios compatibles con una muerte violenta. Estos resultados se combinarán con las muestras genéticas que puedan aportar familiares y descendientes para tratar de establecer correspondencias.
La investigación contará con la participación de la Universidad de Granada y el equipo interdisciplinar Universidad y Memoria, encargado en Andalucía de trabajos arqueológicos, antropológicos y genéticos relacionados con la localización, exhumación e identificación de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista. Para avanzar en este proceso, los responsables de la intervención han pedido la colaboración de familiares, vecinos y cualquier persona que pueda aportar documentación, fotografías, testimonios o información que ayude a reconstruir la historia de las personas que pudieron ser enterradas en las fosas.
Jesús María Román, responsable de la intervención desarrollada en el cementerio de Benaocaz, ha advertido de la complejidad que entraña el proceso de identificación debido al tiempo transcurrido desde los hechos. En declaraciones a Radio Ubrique, ha explicado: "De la gente más directa ya no queda nadie, serían entonces adolescentes y ahora tendrían más de cien años". Por este motivo, ha reclamado la colaboración de los descendientes para facilitar muestras de ADN: "Para que los familiares, sobre todo ya nietos, que pudieran tener constancia, colaboren entregando una muestra de ADN". El propósito, ha señalado, es cruzar las muestras para tratar de establecer la identidad de los restos: "Para poder saber quién es quién".
Los trabajos de intervención y exhumación de las fosas del cementerio de Benaocaz han concluido con la recuperación de los restos de 19 cuerpos, que ahora serán sometidos a diferentes estudios con el propósito de determinar su identidad. Las actuaciones comenzaron el 18 de agosto y han permitido avanzar en la investigación de unas fosas vinculadas a posibles víctimas de la represión de 1936. La siguiente fase será especialmente importante para las familias, ya que se plantea una recogida masiva de muestras de ADN que permita realizar los cotejos genéticos.
Dos fosas y hasta 30 posibles víctimas
La intervención se ha desarrollado en dos fosas, una de ellas con unas dimensiones superiores a cuatro metros de longitud por 1,50 metros de anchura. En esta zona se han localizado los restos de 19 personas, aunque la investigación histórica maneja una relación de hasta 30 posibles víctimas que pudieron ser enterradas en las fosas comunes del camposanto. La segunda fosa presenta un mayor grado de alteración debido a la existencia de enterramientos posteriores, mientras que todavía quedan otras zonas del cementerio pendientes de investigación.
De acuerdo con los datos publicados por los historiadores Fernando Sígler y Antonio Morales, parte de los restos podrían corresponder a personas relacionadas con la saca documentada en Ubrique el 15 de agosto de 1936. Entre los nombres incluidos en esa relación figuran Manuel Arenas Guerrero, conocido como El Americano y último alcalde republicano de Ubrique, además de Pedro Flores Pérez, Pedro García Fernández, Antonio Jaén Coronil, Diego Camacho Bazán y José Aragón Holgado. También figuran en la investigación posibles víctimas de otros episodios registrados en agosto, septiembre y octubre de 1936.
El estudio antropológico y el ADN serán claves para las identificaciones
Los restos recuperados han sido exhumados e individualizados antes de iniciar el estudio antropológico forense. Los especialistas analizarán aspectos como la edad, el sexo, posibles alteraciones físicas que puedan ayudar a establecer identidades y la existencia de indicios compatibles con una muerte violenta. Estos resultados se combinarán con las muestras genéticas que puedan aportar familiares y descendientes para tratar de establecer correspondencias.
La investigación contará con la participación de la Universidad de Granada y el equipo interdisciplinar Universidad y Memoria, encargado en Andalucía de trabajos arqueológicos, antropológicos y genéticos relacionados con la localización, exhumación e identificación de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista. Para avanzar en este proceso, los responsables de la intervención han pedido la colaboración de familiares, vecinos y cualquier persona que pueda aportar documentación, fotografías, testimonios o información que ayude a reconstruir la historia de las personas que pudieron ser enterradas en las fosas.
Jesús María Román, responsable de la intervención desarrollada en el cementerio de Benaocaz, ha advertido de la complejidad que entraña el proceso de identificación debido al tiempo transcurrido desde los hechos. En declaraciones a Radio Ubrique, ha explicado: "De la gente más directa ya no queda nadie, serían entonces adolescentes y ahora tendrían más de cien años". Por este motivo, ha reclamado la colaboración de los descendientes para facilitar muestras de ADN: "Para que los familiares, sobre todo ya nietos, que pudieran tener constancia, colaboren entregando una muestra de ADN". El propósito, ha señalado, es cruzar las muestras para tratar de establecer la identidad de los restos: "Para poder saber quién es quién".
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