Sanlúcar, una ciudad entre avances y asuntos pendientes con un gobierno en minoría: "El día a día no es fácil"
La localidad más poblada de la Costa Noroeste arrastra años de "déficit" según su alcaldesa, Carmen Álvarez. Vecinos, comercio y hostelería apuntan mejoras en los últimos años, pero también demandan soluciones en temas como vivienda, burocracia, comunicaciones y limpieza.
La calle Ancha, punto neurálgico del comercio del centro sanluqueño. -
Sanlúcar de Barrameda, la ‘capital’ de la Costa Noroeste con casi 70.000 habitantes, vive una legislatura marcada por una singularidad política. El Gobierno municipal de Izquierda Unida gobierna en minoría, con siete concejales en una Corporación en la que el PP cuenta con nueve ediles, el PSOE con otros siete y Vox con dos. La aritmética obliga al equipo de Carmen Álvarez a buscar acuerdos para sacar adelante buena parte de sus iniciativas. "El día a día no es fácil", reconoce la alcaldesa, que añade otra dificultad: un Ayuntamiento con "un personal muy mermado".
Álvarez sostiene que Sanlúcar arrastra años de "déficit" y que buena parte del esfuerzo de su Gobierno se ha centrado en "recuperar servicios" deteriorados. La vivienda, con unos 2.000 demandantes, es para la alcaldesa una de las principales asignaturas pendientes. Pero no la única. Limpieza, seguridad, mantenimiento de los barrios, comunicaciones, comercio y capacidad para atraer inversiones dibujan una ciudad en la que las distintas voces no siempre coinciden.
Ciudadanos, tomando el autobús urbano en Sanlúcar.
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JUAN CARLOS TORO
La limpieza es uno de los ejemplos más claros de esa distancia entre el diagnóstico municipal y la percepción vecinal. El Gobierno asegura haber reforzado el servicio con un contrato de recogida selectiva de 2,8 millones de euros, 800 nuevos contenedores, tres camiones de basura y tres barredoras eléctricas. Emulisan supera ahora los 6,5 millones de presupuesto anual y la plantilla ha pasado de unos 70 trabajadores a más de 100. "Estamos muy involucrados con el tema de la limpieza", sostiene Álvarez.
La Federación de Asociaciones de Vecinos Ciudad de Sanlúcar ofrece, sin embargo, una fotografía distinta. Su secretario, Diego Campos La Orden, denuncia problemas de limpieza y mantenimiento en distintos barrios. Y no todos los vecinos comparten tampoco esa visión negativa. Alberto Vidal, presidente de la asociación de vecinos Los Llanos de Bonanza, reconoce que existen acumulaciones puntuales de basura, pero asegura que el servicio responde cuando se producen. "Hemos tenido un cambio en los últimos años a mejor", afirma.
El caso de Bonanza refleja una de las realidades más repetidas durante este recorrido por Sanlúcar: la experiencia depende en buena medida del barrio. Vidal sostiene que en los últimos tres años se ha invertido "más que durante los quince anteriores" y recuerda que durante mucho tiempo "la periferia de Sanlúcar siempre ha estado abandonada". "Nos hemos sentido sanluqueños de segunda", afirma. Ahora, dice, se han arreglado seis caminos rurales, una mejora especialmente relevante para la actividad agrícola, aunque siguen pendientes cuestiones como el alumbrado, la limpieza y un parque infantil reclamado desde hace años.
Diego Campos: secretario de la Federación de vecinos Ciudad de Sanlúcar.
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JUAN CARLOS TORO
La seguridad constituye otro de los puntos de fricción. "La Policía Local de Sanlúcar está bajo mínimos", afirma Campos. "No se la ve por ninguna zona de la ciudad", añade, relacionando la falta de agentes con una creciente "sensación de inseguridad". La alcaldesa admite el problema de plantilla, pero lo vincula a una situación estructural y a las dificultades de contratación de los últimos años. El Ayuntamiento prevé ahora convocar siete plazas.
Donde sí existe prácticamente unanimidad es en la vivienda. El Ayuntamiento proyecta ocho viviendas municipales en la calle Pedro Campaña, con una inversión superior al millón de euros y destinadas al alquiler social. "Eso es nada para la necesidad que tenemos de una lista de demandantes de unas 2.000 viviendas", admite la alcaldesa. Álvarez reclama una mayor implicación de otras administraciones y señala que, según su diagnóstico, Sanlúcar no cuenta con nuevas promociones de vivienda social de la Junta desde 2007.
Clientes, en una terraza de un bar de Sanlúcar.
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JUAN CARLOS TORO
Para la Federación de Vecinos, la situación está "bastante tensionada". "Aquí los jóvenes, tal y como está el mercado, dudo que puedan acceder a una vivienda", señala Campos, que además alerta de un aumento de inversores que compran viviendas para destinarlas al alquiler turístico. El Ayuntamiento estudia la posibilidad de declarar zonas tensionadas y actuar sobre las viviendas turísticas, aunque parte de la regulación debe encajar con un PGOU que data de 1997.
La economía ofrece un panorama más contradictorio. La hostelería mantiene un buen tono y gana actividad fuera de los meses centrales del verano. Miguel Ángel Pérez, presidente de la Unión de Hosteleros y vicepresidente de Apysan, asegura que "Sanlúcar siempre ha sido muy importante en el sector" y destaca que "cada vez ganamos más peso los fines de semana". El perfil del visitante, sin embargo, está cambiando. "Ha venido más gente, pero con la cartera más vacía", explica. El cliente, añade, "antes era más de raciones y medias, ahora es mucho más de tapeo", mientras las estancias turísticas se acortan.
Miguel Ángel Pérez, presidente de los hosteleros sanlúqueños y vicepresidente de Apysan.
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JUAN CARLOS TORO
El comercio tradicional afronta un escenario más complicado. Pérez reconoce que le preocupa haber visto cerrar "cinco negocios que estaban funcionando" y apunta al impacto de las plataformas digitales. "Antes llegaba el turista o el vecino a la tienda y hoy hay que competir con las plataformas online", resume. También reclama ayudas para la digitalización y advierte de empresas interesadas en invertir en Sanlúcar que, según asegura, "han terminado marchándose" tras encontrarse con "dificultades técnicas y administrativas".
Pese a todo, el dirigente empresarial considera que Sanlúcar dispone de activos suficientes para crecer. "Está asentada sobre un cofre de oro", afirma, en referencia a su cultura, patrimonio, gastronomía y su universal manzanilla. El problema, sostiene, es convertirlos en una estrategia común. Reconoce que existe diálogo con el Ayuntamiento, aunque reclama mayor rapidez: "Nos gustaría que en algunas actuaciones se fuera más rápido".
Puesto de pescado y marisco en el mercado de abastos sanluqueño.
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JUAN CARLOS TORO
Las comunicaciones aparecen como otro de los grandes retos. La alcaldesa reclama mejoras en las conexiones con Jerez, la Bahía y Sevilla, además de actuaciones en las carreteras A-471 y A-480 y la recuperación del ferrocarril como reivindicación a medio y largo plazo. Para Pérez, mejorar la conexión con Jerez y la Bahía tiene además una dimensión económica, en una ciudad donde el aparcamiento se ha convertido en otro problema.
La movilidad resume, en cierto modo, las dificultades de Sanlúcar. La ciudad dispone de un Plan de Movilidad Urbana Sostenible con horizonte 2030 y el Gobierno municipal impulsó la peatonalización de la Plaza de la Paz, pero su proyecto de Zona de Bajas Emisiones no salió adelante. El Ejecutivo atribuye parte de las dificultades para ejecutar sus planes a la falta de presupuesto y a su situación de minoría.
Dos mujeres, curioseando en una tienda de ropa de Sanlúcar.
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JUAN CARLOS TORO
Mientras tanto, en los barrios las prioridades son más inmediatas: limpieza, seguridad, asfaltado, iluminación, jardines y parques. Sanlúcar presenta avances que vecinos y sectores económicos reconocen, pero también problemas que persisten. El desempleo ha bajado, el turismo mantiene su capacidad de atracción y la hostelería atraviesa un momento favorable. A la vez, la vivienda se ha convertido en una dificultad creciente, el comercio afronta un cambio de modelo, el empresariado reclama menos trabas y las comunicaciones siguen pendientes.
La ciudad que gobierna Carmen Álvarez en minoría avanza, por tanto, a distintas velocidades. El desafío no parece ser únicamente ejecutar proyectos, sino conseguir que sus efectos se perciban de manera más homogénea en los barrios y que el crecimiento económico se traduzca también en vivienda, servicios y oportunidades para quienes viven en Sanlúcar.
Sanlúcar de Barrameda, la ‘capital’ de la Costa Noroeste con casi 70.000 habitantes, vive una legislatura marcada por una singularidad política. El Gobierno municipal de Izquierda Unida gobierna en minoría, con siete concejales en una Corporación en la que el PP cuenta con nueve ediles, el PSOE con otros siete y Vox con dos. La aritmética obliga al equipo de Carmen Álvarez a buscar acuerdos para sacar adelante buena parte de sus iniciativas. "El día a día no es fácil", reconoce la alcaldesa, que añade otra dificultad: un Ayuntamiento con "un personal muy mermado".
Álvarez sostiene que Sanlúcar arrastra años de "déficit" y que buena parte del esfuerzo de su Gobierno se ha centrado en "recuperar servicios" deteriorados. La vivienda, con unos 2.000 demandantes, es para la alcaldesa una de las principales asignaturas pendientes. Pero no la única. Limpieza, seguridad, mantenimiento de los barrios, comunicaciones, comercio y capacidad para atraer inversiones dibujan una ciudad en la que las distintas voces no siempre coinciden.
Ciudadanos, tomando el autobús urbano en Sanlúcar.
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JUAN CARLOS TORO
La limpieza es uno de los ejemplos más claros de esa distancia entre el diagnóstico municipal y la percepción vecinal. El Gobierno asegura haber reforzado el servicio con un contrato de recogida selectiva de 2,8 millones de euros, 800 nuevos contenedores, tres camiones de basura y tres barredoras eléctricas. Emulisan supera ahora los 6,5 millones de presupuesto anual y la plantilla ha pasado de unos 70 trabajadores a más de 100. "Estamos muy involucrados con el tema de la limpieza", sostiene Álvarez.
La Federación de Asociaciones de Vecinos Ciudad de Sanlúcar ofrece, sin embargo, una fotografía distinta. Su secretario, Diego Campos La Orden, denuncia problemas de limpieza y mantenimiento en distintos barrios. Y no todos los vecinos comparten tampoco esa visión negativa. Alberto Vidal, presidente de la asociación de vecinos Los Llanos de Bonanza, reconoce que existen acumulaciones puntuales de basura, pero asegura que el servicio responde cuando se producen. "Hemos tenido un cambio en los últimos años a mejor", afirma.
El caso de Bonanza refleja una de las realidades más repetidas durante este recorrido por Sanlúcar: la experiencia depende en buena medida del barrio. Vidal sostiene que en los últimos tres años se ha invertido "más que durante los quince anteriores" y recuerda que durante mucho tiempo "la periferia de Sanlúcar siempre ha estado abandonada". "Nos hemos sentido sanluqueños de segunda", afirma. Ahora, dice, se han arreglado seis caminos rurales, una mejora especialmente relevante para la actividad agrícola, aunque siguen pendientes cuestiones como el alumbrado, la limpieza y un parque infantil reclamado desde hace años.
Diego Campos: secretario de la Federación de vecinos Ciudad de Sanlúcar.
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JUAN CARLOS TORO
La seguridad constituye otro de los puntos de fricción. "La Policía Local de Sanlúcar está bajo mínimos", afirma Campos. "No se la ve por ninguna zona de la ciudad", añade, relacionando la falta de agentes con una creciente "sensación de inseguridad". La alcaldesa admite el problema de plantilla, pero lo vincula a una situación estructural y a las dificultades de contratación de los últimos años. El Ayuntamiento prevé ahora convocar siete plazas.
Donde sí existe prácticamente unanimidad es en la vivienda. El Ayuntamiento proyecta ocho viviendas municipales en la calle Pedro Campaña, con una inversión superior al millón de euros y destinadas al alquiler social. "Eso es nada para la necesidad que tenemos de una lista de demandantes de unas 2.000 viviendas", admite la alcaldesa. Álvarez reclama una mayor implicación de otras administraciones y señala que, según su diagnóstico, Sanlúcar no cuenta con nuevas promociones de vivienda social de la Junta desde 2007.
Clientes, en una terraza de un bar de Sanlúcar.
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JUAN CARLOS TORO
Para la Federación de Vecinos, la situación está "bastante tensionada". "Aquí los jóvenes, tal y como está el mercado, dudo que puedan acceder a una vivienda", señala Campos, que además alerta de un aumento de inversores que compran viviendas para destinarlas al alquiler turístico. El Ayuntamiento estudia la posibilidad de declarar zonas tensionadas y actuar sobre las viviendas turísticas, aunque parte de la regulación debe encajar con un PGOU que data de 1997.
La economía ofrece un panorama más contradictorio. La hostelería mantiene un buen tono y gana actividad fuera de los meses centrales del verano. Miguel Ángel Pérez, presidente de la Unión de Hosteleros y vicepresidente de Apysan, asegura que "Sanlúcar siempre ha sido muy importante en el sector" y destaca que "cada vez ganamos más peso los fines de semana". El perfil del visitante, sin embargo, está cambiando. "Ha venido más gente, pero con la cartera más vacía", explica. El cliente, añade, "antes era más de raciones y medias, ahora es mucho más de tapeo", mientras las estancias turísticas se acortan.
Miguel Ángel Pérez, presidente de los hosteleros sanlúqueños y vicepresidente de Apysan.
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JUAN CARLOS TORO
El comercio tradicional afronta un escenario más complicado. Pérez reconoce que le preocupa haber visto cerrar "cinco negocios que estaban funcionando" y apunta al impacto de las plataformas digitales. "Antes llegaba el turista o el vecino a la tienda y hoy hay que competir con las plataformas online", resume. También reclama ayudas para la digitalización y advierte de empresas interesadas en invertir en Sanlúcar que, según asegura, "han terminado marchándose" tras encontrarse con "dificultades técnicas y administrativas".
Pese a todo, el dirigente empresarial considera que Sanlúcar dispone de activos suficientes para crecer. "Está asentada sobre un cofre de oro", afirma, en referencia a su cultura, patrimonio, gastronomía y su universal manzanilla. El problema, sostiene, es convertirlos en una estrategia común. Reconoce que existe diálogo con el Ayuntamiento, aunque reclama mayor rapidez: "Nos gustaría que en algunas actuaciones se fuera más rápido".
Puesto de pescado y marisco en el mercado de abastos sanluqueño.
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JUAN CARLOS TORO
Las comunicaciones aparecen como otro de los grandes retos. La alcaldesa reclama mejoras en las conexiones con Jerez, la Bahía y Sevilla, además de actuaciones en las carreteras A-471 y A-480 y la recuperación del ferrocarril como reivindicación a medio y largo plazo. Para Pérez, mejorar la conexión con Jerez y la Bahía tiene además una dimensión económica, en una ciudad donde el aparcamiento se ha convertido en otro problema.
La movilidad resume, en cierto modo, las dificultades de Sanlúcar. La ciudad dispone de un Plan de Movilidad Urbana Sostenible con horizonte 2030 y el Gobierno municipal impulsó la peatonalización de la Plaza de la Paz, pero su proyecto de Zona de Bajas Emisiones no salió adelante. El Ejecutivo atribuye parte de las dificultades para ejecutar sus planes a la falta de presupuesto y a su situación de minoría.
Dos mujeres, curioseando en una tienda de ropa de Sanlúcar.
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JUAN CARLOS TORO
Mientras tanto, en los barrios las prioridades son más inmediatas: limpieza, seguridad, asfaltado, iluminación, jardines y parques. Sanlúcar presenta avances que vecinos y sectores económicos reconocen, pero también problemas que persisten. El desempleo ha bajado, el turismo mantiene su capacidad de atracción y la hostelería atraviesa un momento favorable. A la vez, la vivienda se ha convertido en una dificultad creciente, el comercio afronta un cambio de modelo, el empresariado reclama menos trabas y las comunicaciones siguen pendientes.
La ciudad que gobierna Carmen Álvarez en minoría avanza, por tanto, a distintas velocidades. El desafío no parece ser únicamente ejecutar proyectos, sino conseguir que sus efectos se perciban de manera más homogénea en los barrios y que el crecimiento económico se traduzca también en vivienda, servicios y oportunidades para quienes viven en Sanlúcar.
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