Documental-Sáhara-UCA-11
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Fati Jadad, saharaui, acaba de cumplir 28 años y todavía no conoce la tierra que vio nacer a sus padres y abuelos. Como otros muchos cientos de jóvenes del Sahara, nació en los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, y marchó a España siendo una niña en los programas estivales de Vacaciones en Paz. Desde hace 18 años Fati vive en nuestro país, donde estudió la Primaria, la Secundaria y ahora estudios universitarios de Dirección y Administración de Empresas en Madrid. Lo hace, evidentemente, porque le gusta, pero también porque quiere ganarse la vida trabajando de ello ayudando a su pueblo, ese que conoce de manera parcial, exiliada de su tierra por mor de un conflicto que está a punto de cumplir cuarenta años y en el que España tiene mucho que decir.

Un poco de historia

Desde 1958, el Sahara había sido una colonia española, una más de las que tenían algunos países europeos en África. Sin embargo, en 1974, y después de la reclamación del terreno por parte del pueblo saharaui, España se comprometió, a instancias de la ONU, a tramitar una descolonización que pasaría por una convocatoria de referéndum para la independencia del Sahara.

Ya en 1975, con Franco agonizando, se produce la llamada Marcha Verde marroquí, la ocupación de soldados y población civil al Sahara Español. Todo esto desembocaría, el 14 de noviembre de 1975, en la firma de un acuerdo tripartito en Madrid entre España, Marruecos y Mauritania (tres gobiernos no democráticos por entonces) por el que estos dos últimos se repartirían el Sahara tras la retirada de España del territorio.

De esDe esta manera, España incumplía la promesa que le había hecho al pueblo saharaui y, de otro lado, mediante un acuerdo que violaba una resolución del Tribunal Penal Internacional, los ponía de nuevo en manos de terceros países. Todo ello acabó desembocando en una expulsión violenta de los saharauis por parte de Marruecos, que incluso no dudó en bombardear a la población civil con fósforo blanco. Es entonces cuando los saharauis se ven obligados a emigrar a Argelia y a instalarse en campamentos en medio del desierto que, aún hoy, se mantienen con una población cercana a las 120.000 personas.Mientras tanto, el Frente Polisario, la organización que lucha por un Sahara libre, comenzó una guerra de guerrillas contra Mauritania y Marruecos. Si bien los primeros firmarían en 1979 la paz con el Polisario, por lo que renunciaban al Sahara, no sería hasta 1991 cuando la ONU auspició un alto el fuego entre marroquíes y saharauis. Pero para entonces, el reino alauita ya se había hecho con el Sahara Occidental, ocupando prácticamente el 80 por ciento del territorio, que incluye las importantes minas de fosfatos (utilizadas para crear fertilizantes, entre otros productos), y los ricos caladeros pesqueros. A todo esto hay que sumarle la construcción de una barrera, de más de 2.000 kilómetros, que separa el territorio que controla Marruecos, protegida además en su entorno por minas anti persona. Ese plan de paz de la ONU, además, estipulaba la creación de un censo para celebrar un referéndum en el que los saharauis pudieran decidir entre formar parte de Marruecos o independizarse. Sin embargo, los diferentes boicots de Marruecos y la falta de un compromiso firme de solucionar el conflicto por parte de los organismos y la comunidad internacionales han hecho que, cuarenta años después, el problema siga aún latente. En este sentido, España debería ser un actor principal, ya que, Según el derecho internacional, la soberanía y la administración del Sahara Occidental siguen en manos de España.

Raíces y Clamor

Fati Jadad es una de las protagonistas del documental Raíces y Clamor, exhibido la tarde del viernes en el Campus de Jerez en el marco de la jornada Una mirada al Sahara. El documental narra la vida de varios jóvenes saharauis que estudian en nuestro país y que cuentan sus experiencias y anhelos de ver algún día un Sahara libre en el que puedan desarrollar su vida profesional y familiar.

¿Cómo se puede amar tanto un lugar que uno jamás ha conocido?”, se pregunta Fati minutos después de exhibirse el documental por primera vez en Andalucía. La saharaui explica que, si bien pertenece “a esa generación de jóvenes no nacidos en mi tierra”, señala que “al mismo tiempo no olvidamos de dónde venimos, no podemos desarraigarnos. Amo a mi pueblo, amo mi tierra y clamo justicia y libertad para ella”. Y es que, la del pueblo saharaui “es una lucha de generaciones. No podemos abandonar la lucha que comenzaron nuestros abuelos, nuestros padres, jóvenes como nosotros que tuvieron que abandonarlo todo por esta causa”.

La joven, que suele bajar a los campamentos en verano o en Semana Santa para ver a su familia, reconoce que el ambiente que se vive en Tinduf es de pesimismo. “La gente está muy cansada. La situación no avanza, hay mucha juventud que sale a estudiar fuera y que cuando vuelve a los campamentos ve que hay nulas posibilidades de encontrar un trabajo. Entonces se frustran y eso me preocupa a largo plazo, porque la situación es insostenible”. Así y todo, afirma que entre esos jóvenes que viven en España “contemplamos el futuro con esperanza”.

En cuanto al papel de España en el contencioso del Sahara Occidental, Fati recuerda que hay que considerarla “un actor principal, porque ante los ojos de la ONU sigue siendo la potencia administradora de este territorio”. Así, incide en que el gobierno “tiene que tomar el ejemplo de Portugal con su ex colonia de Timor Occidental, y ser la que obligue a Naciones Unidas para que se celebre el referéndum de autodeterminación en el que el pueblo saharaui decida su futuro, que al menos se nos dé la posibilidad de decidir, y eso es a lo que Marruecos se niega, porque sabe que ningún saharaui va a decidir vivir bajo ocupación”.A pesar de que España no acaba de mostrar una clara intención de involucrarse en el conflicto, Fati señala que el pueblo saharaui no tiene nada que achacarle a los españoles. “Yo cuando hablo de España me gusta hacer una separación entre la noble sociedad española y el gobierno, porque cada uno va en una dirección. El pueblo español siempre ha estado con el pueblo saharaui, siempre se ha manifestado a favor de la independencia del Sahara Occidental y en los campamentos se sobrevive gracias a la ayuda humanitaria de las familias españolas. Muchos jóvenes han podido formarse gracias a la solidaridad del pueblo español, pero el gobierno desgraciadamente no cumple el papel que se le asigna para con el pueblo saharaui y prefiere mirar para otro lado y no cumplir con sus responsabilidades. Nos gustaría que estuviera más en sintonía con las peticiones del pueblo saharaui”.

En este sentido, Fati critica la postura que ha tomado la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, al intentar vetar el viaje que el vicepresidente, Diego Valderas, quiere hacer a los campamentos de refugiados. “¿Por qué pasa esto? Valderas no sería el primer dirigente que ha visitado los campamentos. ¿Por qué, siendo quizás Andalucía la comunidad más solidaria con el pueblo saharaui? Y luego alegan, que es lo que me duele, que tienen intereses con Marruecos. ¿Intereses de quién y de qué tipo? Porque esos no son los intereses ni del pueblo andaluz, ni del pueblo español ni del pueblo saharaui, son los intereses de dos o tres empresarios que se lucran mientras miles de personas están sufriendo torturas, están siendo masacradas y están siendo privadas de sus derechos fundamentales. A eso no hay derecho”.

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