El gobierno local convertirá los museos de La Atalaya en un gran centro de congresos

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La FAR, que cumple 30 años en 2017 tras décadas de inestabilidad, recibirá una inyección de más de 600.000 euros en mejoras en el complejo para reforzar su papel como centro de eventos y celebraciones.

El complejo museístico de La Atalaya recibirá más de 600.000 euros procedentes de los fondos europeos de la Edusi para renovar y actualizar técnicamente parte de sus instalaciones con el objetivo de convertirse en un gran centro de congresos en la ciudad. Coincidiendo con el 30 aniversario de la Fundación Andrés de Ribera (FAR), la gestora del complejo cuyos patronos son el Ayuntamiento de Jerez y la Diputación de Cádiz, el gobierno municipal ha incluido en el Presupuesto municipal de 2017 dos partidas destinadas a mejorar un equipamiento que, en estos momentos, se encuentra claramente desaprovechado a nivel económico y turístico. Por un lado, reserva 340.190 euros para la mejora de los servicios tecnológicos y audiovisuales del salón central del complejo de la calle Cervantes, el antiguo museo del Misterio de Jerez, que pasará a estar enfocado directamente con las citas congresuales y todo tipo de eventos públicos y privados. De hecho, con 216 plazas disponibles, ya es habitual que albergue actos tan variopintos como galas de premios, eventos de ONG y mítines políticos, si bien "hay muchísimas celebraciones y eventos que no puede acoger por su déficit técnico, tanto a nivel audiovisual como de sonido", aseguran fuentes consultadas por este medio.

El Presupuesto, por otro lado, también destina 315.947 euros al Salón Don Jorge, un antiguo casco bodeguero del siglo XIX que se encuentra sin albergar celebraciones (tiene capacidad para más de medio millar de personas) por presentar una plaga de termitas además de otras deficiencias. En este caso, ya en enero del año pasado, se libraron más de 40.000 euros para la eliminación de humedades y otras actuaciones de reparación. Con un presupuesto aprobado para este ejercicio de 334.428 euros (con un 5% menos de gastos frente al año anterior), de los que Ayuntamiento y Diputación aportan algo menos de la mitad, el gran objetivo que persigue la FAR desde hace más de una década es la autosuficiencia, después de un largo historial de vaivenes, crisis y dificultades financieras. Diez años después de que viera la luz el enésimo plan de viabilidad de la fundación, la vida ha seguido igual por estas instalaciones públicas, salvo porque tras un recorte sensible de personal, ahora cuenta con siete trabajadores en nómina. 

Entre los fines de la FAR, como recoge en su web, está "contribuir al desarrollo cultural y turístico de la ciudad de Jerez, mediante la exhibición con carácter público permanente de las colecciones de relojes que datan de los s. XVII al XIX (en el Palacio del Tiempo), de piezas de plata y bastones de colección, así como con la exposición acerca del vino, brandy y vinagre de las denominaciones de origen Jerez-Manzanilla de Sanlúcar". Asimismo, la entidad también contempla entre sus fines "patrocinar, promover y acoger cualquier otro tipo de exposiciones y actos culturales y artísticos, y en general, desarrollar cuantas manifestaciones artísticas, culturales o folclóricas sean compatibles con las actividades anteriores, y que sean conexos, complementarios o derivados de los anteriores". Tras tocar fondo en 2009, cuando su presupuesto se hundió con un recorte del 54%, Diputación anunció que dejaba el patronato en manos exclusivas del Consistorio, algo que finalmente, pese a los acuerdos plenarios, nunca se ha llevado a cabo. Ahora, en cambio, el gobierno municipal quiere reflotar con nuevos bríos la institución, sin descartar incluso una vieja aspiración, que no es otra que pueda involucrarse en la misma la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Turismo.

El año pasado el complejo de La Atalaya, según su memoria, celebró 65 eventos —algunos de importantes multinacionales y touroperadores turísticos—, una cifra muy baja para el potencial que albergan unas instalaciones y sobre la que, además, hay que tener en cuenta que se trata de actos no remunerados y que, por tanto, no tienen reflejo en el balance de ingresos de la entidad. En la última reunión del patronato de la FAR, en marzo pasado, quedó aprobado el presupuesto de este año, que "se ajusta a las necesidades de la estructura funcional de la entidad y a las actividades que realizará, quedando los gastos totalmente compensados por los ingresos provenientes de los patronos, no previéndose, endeudamiento ni reajustes que afecten a la dotación inicial". A diferencia del mandato anterior, donde la apuesta de la Diputación por la FAR fue despatrimonializarla con la compra de su inmueble de calle Ancha al Consorcio de Aguas de la Zona Gaditana para sacarla a la desesperada de un embargo, el apoyo como patrono de la institución provincial parece firme en estos momentos.

Ya en 2015, la presidenta de Diputación, Irene García, acudió en representación de la fundación a presentar el nuevo sistema de gestión energética de sus luminarias, basado en el ahorro y la eficiencia energética. Una colaboración con la Agencia Provincial de Energía que ya es visible gracias a la renovación de las 29 luminarias que se encuentran en el complejo. Un cambio que lleva a una reducción del coste en el consumo del 50%, gracias a la bajada de la potencia de 150 a 70 vatios y la incorporación de un sistema de telegestión. Novedades y mejoras que hacen pensar en unos museos de La Atalaya mucho más optimizados y rentables a medio y corto plazo.

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