81 años de un Jerez en sepia

Fernando Barrera Cuñado se lanza a contar en un libro las memorias de 81 años de su vida de un Jerez que su autor no quiere que se olvide

Barrera Cuñado, con su libro, posando ante el azulejo del Cristo de la Defensión en la fachada de Capuchinos.
Barrera Cuñado, con su libro, posando ante el azulejo del Cristo de la Defensión en la fachada de Capuchinos. ESTEBAN

Fernando Barrera Cuñado a sus 86 años de edad se ha lanzado a escribir sus memorias en un libro que recoge 81 años de vida de la ciudad, de aquel Jerez perdido, de otra época en la que todo era más íntimo, menos globalizado pero más sujeto a unas costumbres y tradiciones que eran el pilar imprescindible en el devenir diario de la vida de un Jerez “más señorial” y en la que, a su juicio, se disfrutaba plenamente. Describe en su obra una ciudad menos compleja y más fácil en su día a día. No cabe duda que esas memorias están sometidas a una época en la que la marca Jerez pintaba de otra forma con sus numerosos cuarteles, la grandiosidad de sus eventos, la primacía de la industria bodeguera, agrícola y ganadera e incluso financiera.

"Le pedimos a Rafael Cruz que escribiera sus memorias pero no pudo ser. Me dije que a mí no me pasaría"

“Tengo una memoria prodigiosa que me permite recordar con detalle momentos, eventos y hechos de esa otra historia de la ciudad, la más popular, la a pie de calle. Recuerdo que hace 40 años animamos a Rafael Cruz Molins a que escribiera estas memorias de todo lo mucho que él conocía, pero no fue posible”, explica.

Desde entonces ha tenido la inquietud “de que a mí no me sucedería eso. Ahora con las restricciones de la pandemia he estado mucho tiempo en casa y me animé a empezar la obra”. ‘Mis memorias de Jerez 1940 - 2021’ es el título de un libro en el que todo lo relacionado con la Semana Santa, “es el grueso de la obra. El resto está dedicado a otras actividades, pero no aquellas que considero muy especializadas como por ejemplo el flamenco, los caballos, la política. Para todo esto hay muy buenos especialistas”.

Barrera Cuñado, buen conocido en el mundo cofrade por ser fundador de hermandades como La Defensión, Cristo de la Viga y Humildad y Paciencia ademas de haber pertenecido a la Unión de Hermandades, ha desarrollado una gran actividad cultural. Recuerda, como ejemplo, que desde “niño teníamos unas reuniones a modo de tertulia tanto religiosa como cultural, un círculo que llamamos Padre Luis Coloma. Leíamos libros, a los clásicos…todo esto con 15 años”.

Reconoce que con esa edad no era muy usual fomentar esto, y menos hoy cuando la tendencia entre la juventud es otra bien diferente: “Ha desaparecido por completo. Deberían seguir por la riqueza que aportaba. Puse en marcha las convivencias cofrades, algo que se hacía en Sevilla. Esto duró cuatro años. Todo terminaba con el pescaíto frito”, rememora.

Fernando Barrera ante la Virgen de la O en Capuchinos.   ESTEBAN
Fernando Barrera ante la Virgen de la O en Capuchinos.   ESTEBAN

Explica que su obra hay que dividirla, “vemos un escalón que va de 1940 a 1975. Este último año marcó la entrada de la democracia y las cosas se empezaron a hacer con menos esplendor comparado con lo anterior. Al final del libro manifiesto que la vida en la ciudad se había descafeinado que nada tenía que ver con lo que hubo antes desde 1940. Por ejemplo dirigí el séptimo centenario de La Merced en 1972, las bodas de oro de la coronación de la Virgen del Carmen, evento del que fui comisario general. Todo lo hice por Jerez”.

"A Jerez lo llevo hasta en la médula. A Jerez lo quiero con locura"

En lo que sí es explícito es en su amor por Jerez, que lo lleva “hasta la medula. A Jerez lo quiero con locura. Aquel Jerez tenía una grandeza y expresividad inigualable. Con el paso del tiempo se ha ido perdiendo mucho”. En el libro cuenta cómo era la Navidad de antes “más íntima, más autentica. Hora se ha expandido y ha pedido mucho de esa nochebuena de Jerez que había antes. Ahora vienen muchas personas a vivir la zambomba que es bueno para los negocios de hostelería”, afirmando que “a Jerez no se la ha sacado todo el jugo de lo que tiene como los caballos, el flamenco, su monumentalidad, sus costumbres…”.

En relación con la Feria del Caballo, retrata en su publicación que, además de no estar de acuerdo con el derrumbe de las casetas de mampostería que ordenó Pacheco en la década de los 80, era una fiesta “más entrañable y ahora está todo globalizado. Esto que va con los tiempos ha restado intimidad a todos los eventos tanto en Jerez como en todas las ciudades”.

Para él es importante no olvidar los nombres que hicieron grande a la Semana Santa jerezana: “Juan de Mata inventó la actual Semana Santa. Y lo que tiene ahora es por los mecenas. Mantos y palios comprados en Sevilla o hechos allí en los mejores talleres. A esos mecenas no se les ha hecho justicia por lo mucho que se les debe del esplendor de nuestra Semana Santa”. En resumen, “ellos patrocinaron el patrimonio más valioso que hoy disfrutamos. Ellos y con cofrades como Martínez Arce, Juan Pedro Bernal, Rafael Cruz…que supieron asesorar a los mecenas para orientar los trabajos que se encargaban”.

El autor posando con su libro ante el estandarte de su Hermandad de la Defensión.   ESTEBAN
El autor posando con su libro ante el estandarte de su Hermandad de la Defensión.   ESTEBAN

Siguiendo en cofrade, Barrera considera que “la verdadera eclosión de las hermandades en Jerez fue en la etapa de los años 30 y 40. Esto coincidió con gente como la familia Domecq de la Riva con dos hermanos que patrocinaron maravillas como el palio de la Yedra, el del Desamparo.

Eso proporcionó un salto mayúsculo a la Semana Santa de Jerez”. En cuanto al hoy, evalúa notablemente el crecimiento de hermandades: “Desde el punto de vista cristiano es impresionante la proliferación de nuevas hermandades que estamos viendo. Me gusta el fervor que hay de querer sacar a sus titulares pero todo debe tener un límite”, por eso propone que “hay que buscar un acoplamiento entre hermandades que estén cercanas para que se unan, algo que se hace desde hace siglos. La Carrera Oficial de Jerez no admite más hermandades; ni la de aquí y creo que ni la de ninguna parte”

Fernando Barrera ha sido un gran aficionado al vídeo, entonces con cámara de Super 8. Desde su balcón en la calle Cruces tiene grabadas unas 15 horas de hermandades pasando por ese lugar desde 1970: “Estoy pensando en hacer una recopilación de todo lo que he grabado y lo he pasado a DVD. Me compré la cámara cuando me casé”, pero no se fía por aquello de que le ‘roben’ el Copyright.

"Tengo 15 horas de Semana Santa grabadas en Super 8 desde la calle Cruces; quiero hacer una recopilación"

Es la historia de 81 año de un Jerez que forma parte del recuerdo de Fernando Barrera. Tal vez sea un Jerez que ya forma parte de lo onírico. Pese a sus 86 años mantiene una gran lucidez y una impresionante memoria capaz de rememorar sensaciones, vivencias y todo lo consustancial de esa ciudad que se tildaba de señorial, en la que la gente “iba a bares que ya no existen a tomar el aperitivo, pasear los domingos por Larga, Lancería, Arenal tranquilamente; hablabas con la gente, había una convivencia grande sin estridencias”, Esa ciudad en sepia que vivía relajadamente, tranquila, más cordial…

Sobre el autor:

Kiko Abuín

Periodista.

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