Las secuelas de las anticonceptivas en la salud mental: "Había días en los que no quería seguir viva"

Varias mujeres denuncian a lavozdelsur.es haber sufrido episodios de ansiedad y depresión tras consumir la píldora para evitar el embarazo: "Mientras tomaba las pastillas lloraba durante muchos días. Tenía ataques de ira y mucho odio"

Las secuelas de las anticonceptivas en la salud mental
Las secuelas de las anticonceptivas en la salud mental

La píldora es, tras el preservativo, el método anticonceptivo más usado: El 18,5% de las mujeres en edad fértil que toman medidas para evitar el embarazo optan por este método, según la Encuesta Nacional 2020 sobre La Anticoncepción en España. Un porcentaje que ha sufrido una bajada significante en solo dos años, que se situaba en un 26,4. El uso está disminuyendo sobre todo entre la generación millenial y Z, que cada vez está más preocupada por los efectos secundarios de las pastillas. Incluso se llegó a hacer viral un reto en internet que consistía en hacerse un vestido con la hoja de su prospecto para reivindicar todos los aspectos negativos que podían causar en la salud de las mujeres.

La píldora produce efectos secundarios ya conocidos, como irritabilidad, mayor sensación de hambre, mayor riesgo de trombosis, inflación de los senos, dolores de cabeza y disminución de la libido. Ahora que la salud mental por fin es un tema de actualidad política sale a debate cómo afecta estos métodos anticonceptivos psicológicamente a las personas que lo utilizan, sobre todo con trastornos de ansiedad y depresión.

Efectos en la salud mental en la población joven

Según un estudio publicado por la Universidad de Copenhagen, en Dinamarca, las mujeres que toman estas pastillas tienen más propensión a recibir una prescripción de antidepresivos en comparación con aquellas que usan otros métodos para prevenir embarazos. La diferencia fue particularmente evidente en el caso de mujeres entre 15 y 19 años que usaban la píldora de progesterona y estrógeno.

M.S  (25 años), prefiere mantener el anonimato. La joven tenía problemas de ansiedad cuando empezó a tomarlas en 2019. La primera semana que empezó a medicarse tuvo un viaje a Alemania: “Me ponía a llorar por cualquier cosa. Sentía la cabeza descolocada. Tenía pena y miedo. Empecé a tener pensamientos intrusivos y mucho pánico. En mi mente aparecía escenas en las que me robaban o el avión se estrellaba conmigo dentro”.

M.S: “Mientras tomaba anticonceptivas lloraba durante muchos días"

Siguió tomándolas porque en ese momento no creía que tuviese que ver con lo que ocurría con su salud mental.  “Creía que era por la edad y porque estaba en época de cambio. Se que eso afectaba, pero no era normal”, cuenta. “Mientras tomaba anticonceptivas lloraba durante muchos días. No quería salir de la cama. Tenía ataques de ira y mucho odio, sobre todo lo pagaba con la gente con la que convivía. Había días en los que no tenía ganas de seguir viva”, relata la joven, que decidió ir a terapia psicológica.

Uno de los efectos secundarios es la falta de apetito sexual, lo pone en todos los prospectos de las anticonceptivas. “Los médicos dicen que bajan la libido, pero no era mi caso. Yo me sentía tan depresiva y desganada que no tenía ganas de tener sexo”, cuenta. “Me costaba muchísimo levantarme por la mañana, solo quería dormir para no vivir la realidad. Sentía mucha ansiedad por cualquier situación. De relacionarme y de conocer gente nueva”, prosigue narrando a lavozdelsur.es

Decidió entonces dejarlas: “Yo estaba convencida de que gran parte del problema era mío, pero empecé a creer que las pastillas podían empeorar mi situación de salud mental. Las dejé y, de un día para otro, me he vuelto a sentir viva”.  Las anticonceptivas aumentaban su ansiedad, potenciaban sus trastornos de depresión: “Me ha vuelto las ganas de tener relaciones sexuales y de salir a la calle. Ahora tengo motivaciones. Se que también tenía que ver con que psicológicamente no estoy bien, pero me ha cambiado mucho. Hacía tiempo que no reía a carcajadas”. “No sabía que podían llegar a afectar tanto al estado de ánimo, pero mi realidad es así. No sé al resto de mujeres como le sienta. Yo me sentía muerta. Tenía la autoestima por los suelos. Ahora veo todo desde un punto de vista más amable”, narra.

Seguimiento ginecólogico para controlar efectos secundarios

Pilar López (27 años) empezó a tomar las pastillas cuando comenzó la universidad, con 19 años. “Era un momento de mi vida en la que tenía que estar muy feliz e ilusionada porque era una etapa nueva. Sin embargo, yo ni sentía ni padecía, nada me ilusionaba. Yo pensaba que era por la muerte de mi abuela, que había ocurrido ese mismo año, pero el tiempo pasaba y yo seguía igual. Entonces tomé la decisión de dejarlas”, cuenta la joven.

El ánimo le cambió, empezó a sentir de nuevo. Sin embargo, echó en falta un seguimiento por parte de un especialista: “Hace ocho años, cuando empecé a tomarlas, no se hablaba tanto como ahora de los efectos secundarios de las anticonceptivas Ahora las tomo y soy mucho más consciente de lo que puede provocar en mi cuerpo. Eché de menos que mi ginecóloga me hubiera hecho un seguimiento, sobre cómo me podían estar sentando esas píldoras”. Se atrevió a volver a tomarlas, pero ahora mucho más atenta a los síntomas: “Las pastillas te tienen que sentar bien, porque si no lo hacen, es que no son las adecuadas para ti”.

Beneficios y riesgos

Daniel María Lubián López, especialista en ginecología y obstetricia del Hospital de Jerez, cuenta las partes buenas y malas de las anticonceptivas orales.  “Hay que diferenciar el síndrome premenstrual al trastorno disfórico premenstrual. El primero, son los dolores de cabeza, de barriga, los cambios de humor y la tendencia al llanto por los cambios hormonales. El segundo es más grave, las mujeres con disforia menstrual pueden llegar a padecer depresión. Normalmente las dos mejoras con las anticonceptivas que ayudan a regularla”, cuenta el médico.

Lubián: "Normalmente se ponen y si en dos o tres meses esta mal del estado de ánimo se le cambia"

La clave puede estar en la progesterona. “Las anticonceptivas tienen dos principales hormonas que son el estrógeno y la progesterona. Las personas con una estabilidad emocional inestable previa o con antecedentes en la familia por depresión pueden sufrir alteraciones en el estado de ánimo si toman pastillas que solo contienen progesterona. Ahora hay unos anticonceptivos modernos que solo llevan esa hormona y no controlan los cambios hormonales del ciclo. Es la hormona del embarazo, por eso las mujeres embarazadas están más tristes. Por el exceso de progesterona”, narra el especialista.

 “Hay estudios recientes que afirman que hay algunos genes en las mujeres que hacen que se asimile los estrógenos de una forma u otra. En algunas pacientes sí le afectan mucho y en otras no. Normalmente se ponen y si en dos o tres meses esta mal del estado de ánimo se le cambia”, afirma el ginecólogo. Ahí es donde entra la importancia del seguimiento. La información de los efectos secundarios que ciertas anticonceptivas pueden causar en tu cuerpo. Sin embargo, no todo es malo, Lubián hace hincapié en los beneficios para algunas mujeres: “No solo es para planificación familiar, si no para mujeres que tienen menorragia, es decir, un sangrado muy abundante. Gracias al uso de las hormonas en las píldoras se han ahorrado muchas.  También ayuda a los síntomas de la dismenorrea, que son los dolores menstruales”.

La píldora masculina

La píldora anticonceptiva masculina ya ha pasado las pruebas de seguridad y tolerabilidad. La pastilla en cuestión combina dos actividades hormonales en una, lo que produce una disminución de los espermatozoides al tiempo que preserva la libido, según los investigadores de LA BioMed y la Universidad de Washington. Se trataría de una cápsula durante 28 días de manera diaria (10 de ellos placebo y 30 la píldora a diferentes dosis). En estos pacientes el nivel promedio de testosterona circulante se redujo tanto como si fueran estériles por la deficiencia de andrógenos.

 Lubián cree que “no lo va a usar nadie”: “Antes en los estudios de métodos de anticoncepción todos los investigadores éramos varones. Ahora las mujeres empiezan a investigar y la cosa cambian. Seguro que la anticonceptiva masculina lleva inventada muchísimos años y la tienen guardada en la nevera”.  Se ha perpetuado la costumbre a que solo sea un sexo el que se hormone. “Las mujeres se adaptáis, asumís el riesgo para no quedarse embarazada. Un hombre lee los efectos secundarios que puede tener y no se atreve y eso no va a cambiar hasta que no cambie también esta sociedad patriarcal”.

Sobre el autor:

Lucía Velázquez

Natural de Sanlúcar de Barrameda, estudió periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Aprendió el oficio entre las paredes de la redacción de Europa Press y luego pasó a seguir creciendo en el diario Público. Especializada en temas de feminismo, migración y fake news, cree en un periodismo comprometido con el derecho a una información veraz a través del respeto de testimonios, las fuentes y la empatía.

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