Bailaoras y profesoras: "Somos queridas, pero no reconocidas"

De izquierda a derecha: María Vargas, Marían Jiménez y Carmen Herrera,  posando tras la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA.
De izquierda a derecha: María Vargas, Marían Jiménez y Carmen Herrera, posando tras la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA.

"Somos queridas, pero no reconocidas", manifiestan con rotundidad Marián Jiménez (Jerez, 1970) y María Vargas (Jerez, 1973), dos andaluzas que llevan trabajando como profesoras de baile flamenco desde que tenían 12 años de edad. María estudiaba por las mañanas y por las tardes se iba al Colegio Oratorio Festivo a darle clases de flamenco a los niños internos. Y Marián le enseñaba sevillana, rumba y "la pataíta" a sus vecinas del Polígono. Desde entonces, se graduaron, estudiaron cinco años de administrativo y empezaron a trabajar en otros oficios: dependienta, cajera, limpiadora, comercial... María recuerda que lo primero que hizo con su primer sueldo fue comprarse un traje de bailaora. Y no se lo ha quitado desde que empezó a ejercer como profesora profesional hace ya 24 años.

"Yo lo he mamado. Mi padre, Ángel Vargas 'El Mono', cantaba en los viernes flamencos y yo salía a bailar por bulerías, tango... Bailaba sola, lo que me gustaba", relata María. En su caso, Marián tenía que aprovechar las siestas que se tomaba su padre para poder ir a la academia de Cristóbal Fernández 'El Jerezano' y robar con la mirada cada paso que daban. "Yo iba porque me encantaba estar rodeada de gente de ese mundo", narra Marián. "Yo veía a mi prima Charo Jiménez, bailaora. Mi padre no nos dejaba salir fuera cuando ella volvía de Venezuela, Japón… Pero ella me decía, hazte esto así…", continúa Marián, quien en el año 2000 decidió empezar a ejercer como profesora gracias a la ayuda de la bailaora Loli Carpio.

Marián Jiménez, María Vargas y Carmen Herrera durante la entrevista concedida a lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

En la actualidad, tanto María como Marián trabajan como profesoras de baile para una asociación en Jerez y para una empresa adjunta a la Junta de Andalucía, con niños y ancianos. Y en la programación del Jerez Off Festival ambas presentan a sus alumnas en La Guarida del Ángel. No obstante, también les gustaría que la dirección del Festival de Jerez les diera un sitio para poder llevar a cabo cursos de flamenco durante el mismo. Cursos que sí ejerce Carmen Herrera (Jerez, 1985) desde 2014. Pero la jerezana lleva bailando desde que tenía 4 años de edad.

"Nadie de nosotros se dedica a esto. Se tocaban las palmas muy mal y yo, no sé por qué, meneaba las manos. Mi familia no entiende ni porque yo baile. No saben da ni el paso palante. Soy la única morena de mi familia", ríe Carmen. Ella no ha conocido otro trabajo que el baile. Estuvo aprendiendo con Ana María López, y "continué con ella como alumna y luego como profesora". Pero lleva cuatro años trabajando como profesora en solitario, en la Peña Flamenca La Bulería. Carmen no sabe si decantarse por la enseñanza o por el baile sobre los escenarios, es por ello que a día de hoy compagina ambas cosas. Llegó a presentar su propio espectáculo en la Sala Compañía y dentro del Festival, trabajó con la compañía de Mercedes Ruiz.

Carmen Herrera durante una de sus clases. FOTO: MANU GARCÍA.

Las tres no han parado de trabajar, ni aun embarazadas. Llevan años sobreviviendo gracias al arte, a ese pellizco que provoca el flamenco y la enseñanza. Las tres organizan espectáculos, cuadros flamencos y se lían la manta a la cabeza para dar clase a personas de todas las edades. Si bien en febrero el paro ha subido en Andalucía con 4.596 personas en febrero hasta 813.359 desempleados, este sí ha bajado en tres provincias: Huelva, Málaga y Cádiz. En concreto, en la provincia gaditana el desempleo ha bajado un 0,82%, con 1.271 parados menos.

"Yo enseño a mayores de entre 80 y 90 años que siempre están: Tú me vas a matar. Y luego te vienen diciendo: Tú me das vida", comparte María. "Yo creía que no me iba a gustar enseñar, tener paciencia... Pero al final me gusta. Me encanta con los adultos porque es más fácil, pero con los niños me olvido de todo", sonríe Carmen. Y aunque Marián no esté en el programa de cursos del Festival de Jerez, por su aula han pasado muchas jóvenes extranjeras procedentes de EEUU, Japón, China, Francia, Inglaterra, Suiza, Finlandia... "Recuerdo a una chininita sembraísima que todos los días me traía una flor. Un día le pregunté por qué me traía flores. Y me dijo: Es que he leído en Google que a los gitanos les gusta mucho las flores", cuenta Marián con ternura y arte.

No hay rivalidad. Nos respetamos entre todas y nos alegramos por todas

Las tres desconocen si alguna vez han vivido momentos de desigualdad en el flamenco por cuestión de género, pero tienen claro que sí han sufrido discriminación de clase. Finalmente, dicen que en Jerez es muy difícil "que te den tu sitio", pero que entre las profesoras de baile flamenco existe una red de sororidad, de compañerismo. "No hay rivalidad. No, no. Nos respetamos entre todas y nos alegramos por todas", sostienen. Juntas trabajan para que el flamenco perdure, para que las nuevas generaciones conozcan la técnica y el embrujo. Pero no hay que olvidar que trabajan para llevarse el pan a casa, dignificar la cultura y sentirse realizadas.

Cartel del Jerez Off Festival.  

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