El 8M dentro de la Iglesia: mujeres cristianas se manifestarán por el acceso al sacerdocio y su rol en la institución

Con manifestaciones en Córdoba y Granada, denunciarán que se les "arrincona, desprecia y silencia a las mujeres y priva de puestos de responsabilidad"

Una imagen del colectivo Revuelta de mujeres, en un evento en Madrid.
Una imagen del colectivo Revuelta de mujeres, en un evento en Madrid.

Mujeres cristianas se concentran este sábado en Córdoba y el domingo en Granada para reclamar igualdad en la Iglesia, de modo que exista un "liderazgo compartido entre mujeres y hombres" y se acabe con una imagen de Dios "exclusivamente masculina".

En concreto, la concentración de Córdoba tiene lugar este sábado, a las 12:00 horas, en el exterior de la Mezquita Catedral, mientras que las mujeres granadinas se concentrarán el domingo en la plaza de las Pasiegas, a las puertas de la Catedral.

Bajo el lema La revuelta de las mujeres en la Iglesia: hasta que la igualdad se haga costumbre, este movimiento denuncia que la Iglesia "arrincona, desprecia y silencia a las mujeres y les priva de puestos de responsabilidad", al tiempo que denuncian "la cobardía para abordar cambios en la organización de la Iglesia".

El colectivo señala que la hegemonía masculina "se legitima y se perpetúa sin ninguna autocrítica" y exigen el acceso al diaconado y al presbiterado -sacerdocio-. Mantienen además que existe una gran desproporción entre el número de teólogas preparadas y los puestos que ocupan como docentes en las facultades de Teología.

"Las mujeres son mayoría aplastante en el voluntariado, en las celebraciones religiosas, en catequesis, en pastoral, en la acción social con las personas más empobrecidas, en los movimientos eclesiales, en la enseñanza y en la vida religiosa. Son las manos y el corazón de la Iglesia, pero se les niega la palabra, la voz y el voto. La toma de decisiones y el liderazgo les son ajenos", lamentan.

En estas concentraciones, que se repetirá en otras provincias españolas, la performance, la música y un manifiesto expresarán el rechazo a la discriminación de las mujeres en una institución que, según señalan, "se está quedando al margen de las conquistas sociales en igualdad y corresponsabilidad".

El comunicado por el 8M

El presente documento es la recopilación de las propuestas que diferentes grupos y organizaciones de mujeres creyentes del Estado español presentamos como elementos de diálogo que nos permitan caminar hacia la Iglesia que soñamos: casa común para mujeres y hombres, seguidoras y seguidores de Jesús de Nazaret, desde nuestras dificultades e incoherencias, pero con profunda intuición y fe de estar caminando acompañadas por el Espíritu.

Estas propuestas nacen de nuestra reflexión, experiencia, y compromiso, personal y comunitario, dentro de la comunidad eclesial y expresan nuestras reivindicaciones para construir la Iglesia que soñamos.

Se centran en diferentes ámbitos y líneas de acción:

Hermenéutica

 – Reconocimiento de la reflexión y formación teológica de las mujeres, del acceso a la docencia universitaria y a cargos eclesiales en igualdad de condiciones. 

Es imprescindible que la teología feminista se incorpore progresivamente a la reflexión en la Iglesia como camino y referente imprescindible para un cambio profundo. Cambio fundamentado desde una antropología y teología diferentes que enriquezcan el acervo de la comunidad eclesial.

Esta incorporación daría lugar a: cambios en la exégesis; una lectura de la historia que rescata a las mujeres silenciadas; cambios en la liturgia, en los sacramentos y en el lenguaje eclesial; nueva comprensión de los ministerios; y, diálogo de la Iglesia con el feminismo. Diálogo de la Iglesia con las ciencias humanas.

Integrar la Teología Feminista supone:

  • Releer los textos bíblicos desde la perspectiva de las mujeres.

Visibilizar a las mujeres en la Biblia y su aporte en la historia de la Iglesia. Revisar las traducciones y exégesis de los mitos del Génesis. Destacar el papel de las mujeres en el Evangelio como seguidoras de Jesús y su experiencia de seguimiento y apostolado. Supone responder a preguntas como: ¿cuál es el sentido, el valor y el lugar de las mujeres en la comunidad eclesial?

  • Formular la experiencia de Dios y la vivencia cristiana desde la perspectiva feminista, en cuanto a: contenido, sensibilidad, lenguaje, expresión, liturgia y celebración.

Nos preocupa que la Teología que fundamenta la experiencia cristiana, expresa fundamentalmente una visión masculina y patriarcal. La voz, la palabra y la supremacía moral, está casi exclusivamente en manos de los varones ordenados.

  • Revisar y actualizar el lenguaje en la Iglesia para hacerlo inclusivo
  • Revisar los textos litúrgicos y las interpretaciones teológicas en la pastoral: celebraciones, homilías, catequesis, formación de sacerdotes y agentes de pastoral…

Crear una comisión de teólogas/os feministas que revisen los textos, documentos y libros sagrados para separar lo cultural-patriarcal de lo considerado contenido de fe.

  • Recuperar la figura del diaconado femenino y su acceso al resto de ministerios.

Estructura y funcionamiento de la Iglesia

  • Necesidad de desacralizar a los presbíteros.

Todas las personas somos hijas de Dios, con la misma dignidad; tenemos un único mediador que es Jesús. La desacralización de los presbíteros,   entendemos es importante en la reforma de la estructura eclesial. Es preciso trabajar por una iglesia comunidad de comunidades y con liderazgos morales emanados desde el servicio.

  • Reflexionar para recuperar la sinodalidad de una Iglesia para el siglo XXI .

 Es necesario recuperar la mesa de la fraternidad también en el gobierno de la Iglesia, volviendo a una estructura más sinodal, abierta y circular. También desde ahí será posible un diálogo abierto y horizontal con la sociedad y con el mundo. Es importante que las sedes episcopales no sean principados, que la toma de decisiones se haga en discernimiento comunitario.

  • Organización y funcionamiento en verdadera igualdad.

Relaciones horizontales, participación en condiciones de igualdad, voz y voto para hombres y mujeres laicos y acceso a ministerios según capacidad y vocación.

Llegar a la verdadera igualdad supone analizar la realidad eclesial a partir de datos concretos y fiables para denunciar las incoherencias con el mensaje del Evangelio y proponer los cambios necesarios.

Datos, por ejemplo, sobre la realidad de una Iglesia diversa y multicultural donde millones de personas y comunidades están sin atención pastoral, sobre el empobrecimiento teológico de los presbíteros, especialmente en ciertas zonas, donde múltiples ministerios son ejercidos por mujeres sin ningún reconocimiento oficial por parte de la Iglesia institución. Analizar dichos datos para poner de manifiesto y subsanar las incoherencias que se manifiestan tanto en los documentos eclesiales como en la práctica diaria.

  • Participación activa de las mujeres en la estructura de la Iglesia

 La antropología actual, de raíz medieval y caduca, mantiene la desigualdad y la sumisión, impide la integración de las mujeres en todos los órganos de la Iglesia, privándose de la riqueza del magisterio de las mujeres. El uso y abuso de poder ha llegado a la violencia de género dentro de la propia institución.

  • Acceso de la mujer a los espacios de decisión eclesial, en todos los niveles, en igualdad con los hombres.

Es necesario reflexionar sobre la escasa presencia de mujeres en esferas de decisión cuando podrían ocuparlas por su fidelidad evangélica, capacidad, mérito, trabajo y compromiso.

  • Consejos pastorales en parroquias y comunidades no consultivos sino decisorios.

Integración de las y los laicos en el gobierno de las comunidades y las diócesis, no en reuniones informativas, sino con voz y voto.

  • Celebraciones presididas por laicos o cualquier persona que la comunidad designe.

Posicionamiento de la Iglesia por la dignidad de la mujer

  • La Iglesia es referencia para la sociedad

Consideramos que la Iglesia, desde su fidelidad al Evangelio, puede ser referencia para la sociedad, denunciando y erradicando la violencia y la explotación contra las mujeres.

  • Declaración abierta y concisa sobre la igualdad de derechos y responsabilidades para todas las personas.

Declaración abierta y clara de la igual dignidad de las personas. Somos iguales y tenemos igualdad de derechos y responsabilidades en la Iglesia. Esto supone el acceso de las mujeres a todos los ministerios y lugares de decisión.

  • Reconocimiento de la dignidad y plena igualdad de la mujer en la sociedad y en la Iglesia.

El feminismo es un movimiento de liberación que ha permitido el reconocimiento de las mujeres en la sociedad civil.

Nos preocupa que, todavía hoy, no se reconozca en la Iglesia la dignidad y la plena igualdad de la mujer.

Igualdad que significa decir no al clericalismo jerárquico y patriarcal, que supone no ser excluidas de los ámbitos de decisión, ni del acceso a ningún ministerio, al tiempo que acabar con la invisibilización de las mujeres para que dejemos de ser mayoría silenciada.

  • Denuncia y compromiso con la dignidad y la justicia de las mujeres más vulnerables.

Nos preocupa que la Iglesia mire hacia otro lado ante la violencia contra la mujer, ante los abusos sexuales, la explotación laboral, la trata, la manipulación y el descrédito.

  • Reconocimiento de la dignidad y la igualdad en la diversidad.

Pronunciamiento de la Iglesia ante la dignidad y la igualdad en la diversidad (diversidad sexual, sexo-género, y personas LGTBI)

  • Reformulación del diaconado y los ministerios en general en la línea del servicio a las comunidades y no de una carrera funcionarial y administrativa
  • Promoción del acceso de las mujeres a la formación teológica.

Desde una lectura feminista de los textos bíblicos, con discernimiento de lo esencial del mensaje en contraste con los aspectos impuestos por la sociedad patriarcal en la que se han desarrollado.

  • Acceso de las mujeres a ejercer tareas formadoras en seminarios y otros espacios de formación para ordenados, teólogos y representantes de la iglesia.

 

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