Cádiz

La Casa del Farero: 10 años de cocina del mar en Sancti Petri

  • Tostas de atún de La Casa del Farero. Foto: Salva Moreno

Ubicado en el poblado de Sancti Petri, en Chiclana, La Casa del Farero cumple una década de trayectoria en un entorno privilegiado

27-09-26

Salva Moreno.- El capitán pirata de Espronceda cantaba alegre en la popa de su bajel con Asia a un lado, al otro Europa y allá, a su frente, Estambul. Un escenario envidiable, sin duda. Pero uno, que es muy gaditano, prefiere cenar en un restaurante de Sancti Petri con Cádiz a un lado, Chiclana al otro, y la Isla de León delante de mí. Ese era el paisaje que contempló diariamente durante años el farero del poblado chiclanero. Ahora ese privilegio corresponde a los comensales del restaurante La Casa del Farero, un espacio con vistas inolvidables y una cocina con los productos del mar como referencia.

https://youtube.com/shorts/cr612wf5Tic?feature=share

Como en el célebre poema romántico del extremeño Espronceda, la luna riela sobre el mar cuando se muestra en su plenitud sobre la desembocadura del caño de Sancti Petri. Lo hace junto a la silueta de la Punta del Boquerón y del Castillo de Sancti Petri, donde se alzó el templo de Hércules que albergaba una estatua de Alejandro Magno ante la que lloró Julio César siglos antes de que Stendhal diera nombre a la contemplación de la belleza. Eso cuenta la leyenda más romántica, pero hay quien dice que las lágrimas brotaron por su certeza de no llegar a alcanzar la grandeza del macedonio.

Entrada a La Casa del Farero, en Sancti Petri (Chiclana). Foto: Salva Moreno
  • Entrada a La Casa del Farero, en Sancti Petri (Chiclana). <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

Seguro que a alguno también se le escapa una lágrima al probar las croquetas del guiso de atún encebollado de La Casa del Farero, un bocado que acompaña al restaurante desde su apertura. De eso hace ya diez años, cuando se restauró el hogar del farero de Sancti Petri, justo en una esquina aprovechada por los responsables del local con amplios ventanales que abren el espacio al exterior.

Las croquetas, de bogavante y de atún. Foto: Salva Moreno
  • Las croquetas, de bogavante y de atún. <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

Ahora son otras leyendas las que suelen frecuentar Sancti Petri. Es este caso son musicales. A escasos metros de La Casa del Farero actúan cada verano artistas como Sting, David Bisbal, Tom Jones, Aitana y toda una pléyade de cantantes nacionales e internacionales. En esos días, el restaurante trabaja a destajo, pero abre el resto del año para quienes prefieran ambientes más relajados.

Allí encontrarán a Jesús Correa como encargado del local y a Lola Ramos como jefa de cocina. Él, del barrio de Santa María de Cádiz. Ella, de Chiclana. Allí se desarrolla un estilo de cocina tradicional basado en el producto del mar. No desdeñan apuntes de vanguardia, pero son contados. «Producto y tradición», repite Jesús.

El tartar de tomate en texturas con payoyo. Foto: Salva Moreno
  • El tartar de tomate en texturas con payoyo. <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

La Casa del Farero tiene aires de restaurante gastronómico, con un servicio cuidado y detalles como la limpieza de pescados de cara al cliente. En tiempos como los actuales, no es fácil encontrar personal capacitado para estas labores, pero en el local de Sancti Petri no renuncian a su filosofía. Manteles y servilletas de tela ayudan a reforzar su estilo.

El espacio es amplio. Mesas altas en la zona de barra dan acceso al interior, con una sala grande que esconde un pequeño reservado, y una terraza cerrada con las vistas comentadas. De día o de noche, el entorno invita a una buena experiencia.

Comer en La Casa del Farero

Ahí entra la carta. ¿Qué podemos comer en La Casa del Farero? Partimos de la base del pescado. Si desean carne encontrarán presa ibérica de bellota y solomillo de retinta. El restaurante define como sus imprescindibles el salmorejo tradicional con corazón de atún, la tosta de atún rojo de almadraba y crema queso payoyo, los daditos de cazón en adobo tailandés con salsa de tamarindo, las croquetas del guiso de atún encebollado, la ensaladilla con ventresca de atún confitada a baja temperatura con huevas de arenque, las croquetas de bogavante al ajillo, las gambas al ajillo de la abuela y las tiras de tortillitas de camarones acompañadas de alioli.

Zamburiñas con ajó verde. Foto: Salva Moreno
  • Zamburiñas con ajó verde. <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

De la huerta, el tartar de tomate en texturas y espuma de queso Payoyo, la ensalada de tomate y ventresca de atún confitada a baja temperatura, las alcachofas confitadas en AOVE sobre crema de boletus, y la ensalada templada de gambón con cogollos, alcachofas y sweet chili.  

Tosta de anchoa. Foto: Salva Moreno
  • Tosta de anchoa. <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

Ahora vamos al mar. Como mariscos y conchas, gamba blanca, coquinas al vino, zamburiñas con ají verde, carabinero, bogavante azul o cigalas a la plancha o cocido, huevos rotos con bogavante nacional y la mariscada a gusto.

Para el atún tienen como proveedor a Gadira, la empresa barbateña. A la plancha, lomo, tarantelo o ventresca, también con una degustación de los tres. En crudo el tataki, tartar o sashimi, y un surtido con estos tres cortes.

Jesús Correa limpiando una dorada a la sal. Foto: Salva Moreno
  • Jesús Correa limpiando una dorada a la sal. <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

Sin salir del mar, lubina o dorada a la espalda, lomo de salmón asado sobre arroz negro y salsa bearnesa casera, calamar a la plancha con ensalada de algas y ali-oli. Y pescados a la sal. Los arroces, del señorito, caldoso del señorito, negro con calamares y alioli, caldoso con bogavante nacional, o de verduras y alcachofa.

En la bodega de La Casa del Farero predominan los vinos blancos, y cuentan con presencia de productos locales de Manuel Aragón y Primitivo Collantes.

Las coquinas al oloroso. Foto: Salva Moreno
  • Las coquinas al oloroso. <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

Una experiencia muy recomendable. Quién sabe si el pirata de Espronceda prefería mirar a Estambul o a Cádiz. Nosotros no tenemos duda, más aún con los platos de La Casa del Farero sobre la mesa.

Si quieren consultar la carta, hagan clic aquí. Para las reservas, aquí.

Ubicado en el poblado de Sancti Petri, en Chiclana, La Casa del Farero cumple una década de trayectoria en un entorno privilegiado

27-09-26

Salva Moreno.- El capitán pirata de Espronceda cantaba alegre en la popa de su bajel con Asia a un lado, al otro Europa y allá, a su frente, Estambul. Un escenario envidiable, sin duda. Pero uno, que es muy gaditano, prefiere cenar en un restaurante de Sancti Petri con Cádiz a un lado, Chiclana al otro, y la Isla de León delante de mí. Ese era el paisaje que contempló diariamente durante años el farero del poblado chiclanero. Ahora ese privilegio corresponde a los comensales del restaurante La Casa del Farero, un espacio con vistas inolvidables y una cocina con los productos del mar como referencia.

https://youtube.com/shorts/cr612wf5Tic?feature=share

Como en el célebre poema romántico del extremeño Espronceda, la luna riela sobre el mar cuando se muestra en su plenitud sobre la desembocadura del caño de Sancti Petri. Lo hace junto a la silueta de la Punta del Boquerón y del Castillo de Sancti Petri, donde se alzó el templo de Hércules que albergaba una estatua de Alejandro Magno ante la que lloró Julio César siglos antes de que Stendhal diera nombre a la contemplación de la belleza. Eso cuenta la leyenda más romántica, pero hay quien dice que las lágrimas brotaron por su certeza de no llegar a alcanzar la grandeza del macedonio.

Entrada a La Casa del Farero, en Sancti Petri (Chiclana). Foto: Salva Moreno
  • Entrada a La Casa del Farero, en Sancti Petri (Chiclana). <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

Seguro que a alguno también se le escapa una lágrima al probar las croquetas del guiso de atún encebollado de La Casa del Farero, un bocado que acompaña al restaurante desde su apertura. De eso hace ya diez años, cuando se restauró el hogar del farero de Sancti Petri, justo en una esquina aprovechada por los responsables del local con amplios ventanales que abren el espacio al exterior.

Las croquetas, de bogavante y de atún. Foto: Salva Moreno
  • Las croquetas, de bogavante y de atún. <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

Ahora son otras leyendas las que suelen frecuentar Sancti Petri. Es este caso son musicales. A escasos metros de La Casa del Farero actúan cada verano artistas como Sting, David Bisbal, Tom Jones, Aitana y toda una pléyade de cantantes nacionales e internacionales. En esos días, el restaurante trabaja a destajo, pero abre el resto del año para quienes prefieran ambientes más relajados.

Allí encontrarán a Jesús Correa como encargado del local y a Lola Ramos como jefa de cocina. Él, del barrio de Santa María de Cádiz. Ella, de Chiclana. Allí se desarrolla un estilo de cocina tradicional basado en el producto del mar. No desdeñan apuntes de vanguardia, pero son contados. «Producto y tradición», repite Jesús.

El tartar de tomate en texturas con payoyo. Foto: Salva Moreno
  • El tartar de tomate en texturas con payoyo. <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

La Casa del Farero tiene aires de restaurante gastronómico, con un servicio cuidado y detalles como la limpieza de pescados de cara al cliente. En tiempos como los actuales, no es fácil encontrar personal capacitado para estas labores, pero en el local de Sancti Petri no renuncian a su filosofía. Manteles y servilletas de tela ayudan a reforzar su estilo.

El espacio es amplio. Mesas altas en la zona de barra dan acceso al interior, con una sala grande que esconde un pequeño reservado, y una terraza cerrada con las vistas comentadas. De día o de noche, el entorno invita a una buena experiencia.

Comer en La Casa del Farero

Ahí entra la carta. ¿Qué podemos comer en La Casa del Farero? Partimos de la base del pescado. Si desean carne encontrarán presa ibérica de bellota y solomillo de retinta. El restaurante define como sus imprescindibles el salmorejo tradicional con corazón de atún, la tosta de atún rojo de almadraba y crema queso payoyo, los daditos de cazón en adobo tailandés con salsa de tamarindo, las croquetas del guiso de atún encebollado, la ensaladilla con ventresca de atún confitada a baja temperatura con huevas de arenque, las croquetas de bogavante al ajillo, las gambas al ajillo de la abuela y las tiras de tortillitas de camarones acompañadas de alioli.

Zamburiñas con ajó verde. Foto: Salva Moreno
  • Zamburiñas con ajó verde. <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

De la huerta, el tartar de tomate en texturas y espuma de queso Payoyo, la ensalada de tomate y ventresca de atún confitada a baja temperatura, las alcachofas confitadas en AOVE sobre crema de boletus, y la ensalada templada de gambón con cogollos, alcachofas y sweet chili.  

Tosta de anchoa. Foto: Salva Moreno
  • Tosta de anchoa. <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

Ahora vamos al mar. Como mariscos y conchas, gamba blanca, coquinas al vino, zamburiñas con ají verde, carabinero, bogavante azul o cigalas a la plancha o cocido, huevos rotos con bogavante nacional y la mariscada a gusto.

Para el atún tienen como proveedor a Gadira, la empresa barbateña. A la plancha, lomo, tarantelo o ventresca, también con una degustación de los tres. En crudo el tataki, tartar o sashimi, y un surtido con estos tres cortes.

Jesús Correa limpiando una dorada a la sal. Foto: Salva Moreno
  • Jesús Correa limpiando una dorada a la sal. <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

Sin salir del mar, lubina o dorada a la espalda, lomo de salmón asado sobre arroz negro y salsa bearnesa casera, calamar a la plancha con ensalada de algas y ali-oli. Y pescados a la sal. Los arroces, del señorito, caldoso del señorito, negro con calamares y alioli, caldoso con bogavante nacional, o de verduras y alcachofa.

En la bodega de La Casa del Farero predominan los vinos blancos, y cuentan con presencia de productos locales de Manuel Aragón y Primitivo Collantes.

Las coquinas al oloroso. Foto: Salva Moreno
  • Las coquinas al oloroso. <strong>Foto</strong>: Salva Moreno

Una experiencia muy recomendable. Quién sabe si el pirata de Espronceda prefería mirar a Estambul o a Cádiz. Nosotros no tenemos duda, más aún con los platos de La Casa del Farero sobre la mesa.

Si quieren consultar la carta, hagan clic aquí. Para las reservas, aquí.

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