Esperanza: la amenaza de desalojo que no cesa

Una alemana sin trabajo que no puede pagar el alquiler teme verse en la calle con su hija de siete años

Esperanza, durante la charla con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.
Esperanza, durante la charla con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

El tiempo vuela para Esperanza, una alemana que llegó a España por una falsa promesa de empleo, que ya contó su historia en lavozdelsur.es. Su situación se ha agravado desde entonces. Después de acudir a una entrevista de trabajo en un hotel de Chiclana y volverse a su país para preparar su aterrizaje en la provincia, se encontró con un portazo en las narices del que aún hoy, tres años después, se está reponiendo. “Fue un engaño”, relataba, por lo que se vio en la calle con su hija pequeña, que tiene ahora siete años, momento en el que empezó a dar clases particulares “para sobrevivir”, aunque con el final del curso se quedará sin esos ingresos.

Esa es ahora su única ocupación, ya que está en una academia donde imparte clases durante una hora y media diarias dos veces por semana, por lo que sigue buscando trabajo sin parar con una fecha en la cabeza: mediados de julio. Es entonces cuando cumple el contrato de alquiler del piso en el que vive con su hija y de momento acumula dos meses sin poder pagar y un tercero cuando termine junio. Los 370 euros que le cobra su casero son inasumibles para ella ahora mismo, por lo que teme verse en la calle. Aunque no será por no buscar empleo. Desde abril ha acudido a más de 15 entrevistas de trabajo, aunque la respuesta en todas ellas es negativa o, directamente, inexistente.

Numerosos chiringuitos y bares de Cádiz, Rota, Chipiona, Chiclana o El Puerto tienen su currículum, pero cuenta que su edad es un hándicap a la hora de ser contratada. “He buscado de todo”, asegura. De momento, sin suerte. En los próximos días tiene otras dos entrevistas, para un chiringuito y para una cadena de productos congelados que requiere a alguien que hable alemán. “A ver si así me cogen…”, dice Esperanza, que habla cinco idiomas —alemán, inglés, italiano, portugués y español—, aunque su formación no le está sirviendo de mucho. Además, es médica —aunque tuvo que dejar la profesión cuando le detectaron una alergia que era incompatible con el trabajo—, monitora deportiva y profesora de idiomas.

Esperanza, sentada en un banco, tras la entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

Esperanza sigue buscando una mano amiga que la ayude a seguir adelante. De momento, ha encontrado algunas, como las de la plataforma Stop Desahucios. La asistenta social también le da cheques de comida cuando le corresponde, que ha usado para pagar las facturas de la luz, y ha intentado solicitar la renta mínima de inserción que otorga la Junta, aunque al no llevar un año empadronada en la vivienda no la puede pedir. Todos estos problemas le provocan problemas de ansiedad, ya que no ve una posible solución. Para colmo, en unos días le tendrá que renovar el pasaporte a su hija, un trámite que conlleva un coste de unos 100 euros. “Un amigo me ha llegado a prestar dinero”, cuenta.

“No quiero pensar en todo lo que he pasado, soy positiva y me ha salido mucha negatividad”, dice Esperanza, quien busca desesperadamente un trabajo para poder quedarse en España, que es su objetivo. Aunque tampoco descarta regresar a Alemania. “Ahora mismo me volvería si pudiera”, dice, pero no es tan fácil, ya que no puede costearse el viaje ni puede saldar la deuda que mantiene con su casero. Su mayor temor es quedarse en la calle con su hija de siete años, por eso espera que con la llegada de la temporada alta en poblaciones costeras pueda encontrar algún negocio donde poder trabajar como camarera, en lo que tiene experiencia: “No quiero limosna, quiero un trabajo”.

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