Las Cadiwoman: “Hemos encontrado en el carnaval callejero un altavoz para hacer activismo feminista”

La pandemia obligó al carnaval de la calle a quedarse en casa, aunque esta chirigota de mujeres sobre todo ha echado de menos el proceso creativo y los ensayos semanales

Las Juanis Joplin en el carnaval 2020. TALI CARRETO RODRÍGUEZ
Las Juanis Joplin en el carnaval 2020. TALI CARRETO RODRÍGUEZ Tali Carreto Rodríguez

Feminismo al ritmo del 3x4, pitorreo pegadógico o las fatiguitas diarias cantadas en cada cuarteta. Los jartibles quedaron atrás y este año no hubo aglomeraciones ni carreras –moscatel en mano– por coger el mejor sitio para ver a las Cadiwoman, una chirigota callejera que ha sabido maridar el humor para hacer reír y darle una vueltesita al patriarcado. Comenzaron su pedagogía feminista a través del carnaval cuando la palabra feminismo todavía chirriaba, y ya van para 12 años. 2021 invitó a un carnaval de hemeroteca, nostálgico-digital, sin papelillos ni algarabía. El contexto de pandemia impidió a este grupo de amigas desarrollar su proceso creativo con normalidad, un espacio que trascendía a lo puramente carnavalesco y se convertía en momentos de encuentro, confidencias, pamplinas, desahogo y reseteo. No obstante, se muestran positivas, ya que descansar no le viene mal a nadie. "El año que viene lo cogeremos con más ganas", advierten. Su visión del humor es popular y transgresora, y ríen hacia arriba para acabar con las estructuras opresoras. He aquí una muestra del súper poder del feminismo chirigotero. ¡Tipo, tipo!

¿Quiénes son las Cadiwoman?

Somos un grupo de amigas que nos gusta hacer carnaval. Nos gusta reírnos y hacer reír, y hemos encontrado en el carnaval callejero un altavoz para hacer activismo feminista. Nuestra primera intención es pasarlo bien, ese es el leitmotiv de la chirigota, pero también encontramos una vía de escape para transformar una mijita el patriarcado y las cosas que nos pasan. El carnaval es un sitio idóneo para darle la vuelta a las cosas y si podemos hacer pensar a alguien maravilloso.

Vaya carnaval más raro

Nos hemos echado muchísimo de menos, pero no solo la semana de carnaval, que también, sino en los momentos creativos. Esa reunión semanal que tenemos para decir pamplinas, soltarlo todo, contarnos nuestras cosas, bailar y cantar la hemos echado en falta, ya que es nuestro reseteo para empezar la semana como nuevas.

¿Cuál es ese súper poder del feminismo chirigotero?

El humor tiene un súper poder. De hecho, es un instrumento de poder que se ha utilizado durante mucho tiempo con un fin opresor para mantener las cosas como estaban y reírse del que menos fuerza tenía. Sin embargo, el humor también puede transformar las cosas. Podemos incluso utilizarlo para reírnos hacia arriba, hacia esas estructuras opresoras. Y además de reírnos y hacer pensar a la gente, nos sirve a nosotras mismas para transformar la realidad y restablecer las dimensiones de lo humano en un giro de pensamiento divergente o alternativo. También es una manera diferente de hacer las cosas a cómo nos lo habían dicho.

"Cuando escribimos o componemos nos visualizamos en la calle cantándole a la gente en la carita, esa es nuestra emoción"

¿Podría decirse que ese lema de “lo personal es político” se manifiesta en vuestros tipos?

¡Claro! Kate Millet hubiese sido carnavalera indudablemente. Al final todo es política. Lo que nos pasa en el día a día está mediatizado por muchísimos aprendizajes, ideologías y formas de pensamiento que nos dicen cómo tienen que ser todo, estructurado en unos roles de género,muy estrictos. Hablamos de roles de género, pero también de la xenofobia o el racismo que se nos transmite por muchas vías. Transformar lo personal a través del carnaval hace que la gente empatice con una realidad que está viviendo. Esa sencillez es la que nos hace sentirnos bien cuando nuestra realidad la está contando otra persona a la que le está pasando lo mismo. Ese punto de lo personal y cotidiano es lo que nos puede permitir transformar hacia arriba cosas más grandes. Nos damos cuenta de la propia opresión, de todas esas cosas que no nos hacen felices y que efectivamente se pueden cambiar.

Esta forma de hacer feminismo resulta más “amable” para calar su sentido y mensaje

Nos cuidaríamos mucho de decir que es la mejor forma, porque no todo el  mundo tiene la misma realidad, y si le dices a una persona que está viviendo una realidad muy cruda que tiene que hacer feminismo con humor, te puede mandar a por tabaco con toda la razón del mundo, ya que las situaciones son diversas. Pero el humor sí es una de las mejores fórmulas para transmitir aprendizaje porque flexibiliza las formas de pensamiento y además es subversivo. El humor, si se sabe hacer bien, utiliza un montón de mecanismos como la ironía, el ingenio, la parodia y demás herramientas artísticas, que conecta emocionalmente con las personas. Lo más fácil sería enfadarse –y está en todo nuestro derecho–, pero nos damos cuenta de que el humor es lo más saludable para el bienestar personal y transformar esos demonios en un cachondeo. Ahí es cuando nos sentimos bien y poderosas. El enfado nos maneja a nosotras, pero el humor lo manejamos. Es una manera de gestionar emocionalmente esos problemas a los que nos enfrentamos diariamente.

¿Cómo ha sido la evolución de la chirigota en términos feministas? 2018 se consideró el año del feminismo y vosotras lleváis largo recorrido

Hemos evolucionado porque hemos ido aprendiendo y seguimos haciéndolo. Dentro de 10, 15 o 20 años, si estamos aquí, que ojalá que sí, no escribiremos lo mismo ni de la misma manera. Y si lo hiciéramos, implicaría no haber hecho autocrítica y eso no nos haría evolucionar ni siquiera como especie. Hemos aprendido a hacer feminismo de otra manera, hemos aprendido sobre teoría feminista y otras formas de enfrentar nuevas situaciones que van surgiendo, porque incluso el patriarcado muta, se transforma, y se transmite por vías muy diversas. Hemos aprendido a tocar instrumentos, a componer, a rimar… Por otro lado, hemos visto la evolución del público, al que al principio la palabra feminismo le chirriaba. Ahora te encuentras a mucha más gente con ganas de escuchar feminismo, y eso es muy bonito porque sientes la complicidad. Mujeres que dicen: “ostia esto me ha pasado” o “yo soy ese personaje”, y de paso te cuentan su historia. O tíos que se acercan y te dicen que no habían visto un asunto de esa forma.

"Transformar lo personal a través del carnaval hace que la gente empatice con una realidad que está viviendo"

Qué malaje los ensayos…

Para nosotras son más que en ensayos. Hay días que ni ensayamos y nos hartamos de llorar porque nos hemos contamos los problemas de nuestro día a día. Nos desahogamos, compartimos confidencias, pero también nos reímos muchísimo. A veces incluso hemos terminado todas revoleadas por el suelo de lo que nos estábamos riendo o de las pamplinas que se nos habían ocurrido. El viernes es el día de la semana que todas esperamos y este año se ha echado mucho de menos.

La conciliación debe ser importante 

Al principio nos costó muchísimo. Hasta que nos dimos cuenta de que era lo mejor para nuestro bienestar personal e incluso para el de las personas que nos rodean. En general, el ocio ha sido un asunto de menor importancia para las mujeres porque hemos primado el cuidado de los demás. Y no nos damos cuenta del valor que tiene para nuestro desarrollo psicosocial. Eso redunda en el buenrollito que transmitimos luego a nuestras familias. Después de los ensayos sentimos que hemos crecido un poquito. Todas las personas necesitamos espacios individuales y compartidos que nos hagan más felices.

Para los nostálgicos del COAC se han dedicado programas y especiales, pero ¿y para la gente del carnaval callejero?

Ha habido alguna cosita online. Nosotras intentamos hacer algo, pero después no nos motivamos mucho con el resultado. Cuando escribimos o componemos nos visualizamos en la calle cantándole a la gente en la carita, esa es nuestra emoción. Pero cuando sabes que no lo vas a tener a corto plazo, la motivación cae en picado.

¿Teníais preparada chirigota para este año?

Cuando nos confinaron en marzo, empezamos a pensar en un personaje con el optimismo de que esto iba a ser más corto de lo que está siendo en realidad. Pero en vista del percal, la responsabilidad nos pudo y decidimos esperar. No pasa nada, ya lo cogeremos con más ganas. Y reposar un poquito no le viene mal a nadie.

"El humor es una de las mejores fórmulas para transmitir aprendizaje porque flexibiliza las formas de pensamiento y además es subversivo"

Aumento de la representación de la mujer en el carnaval (sobre todo en la calle)

En la calle hay muchísima presencia de las mujeres y eso es maravilloso. Es cierto que en el Falla hay menos, porque todavía es una institución un poquito antigua con unos parámetros creativos muy estrictos. Requiere de mucho ensayo para la afinación, que es lo que más se mide, y es menos libre. La calle te permite más improvisación y un feedback más directo con la gente. El repertorio está vivo, nunca es igual que el anterior. Y no es lo mismo cantar en la calle con gente, que si no te gusta te vas a otro sitio, que cantar para un público que ha pagado una entrada. El carnaval es mucho más que el COAC y si hay más mujeres en la calle es un indicativo de la comodidad que nos supone no tener ese juicio tan estricto y patriarcal que tiene el concurso.

¿Se habrá derrotado al patriarcado cuando haya un toto de carnaval? El pito ya lo tenemos...

¡Nos encantaría que existiese ese concepto! El feminismo es un trabajo de deconstrucción personal y querer cambiar las cosas. Te permite expresarte con muchas más posibilidades. Lo que nos ofrece el patriarcado es muy limitado. Queremos pensar que sí se puede, si no montaríamos una zapatería.

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