Opinión

Yo sí te creo. ‘Unbelievable’, la serie de Netflix que te hará entender el ‘Me too’

En Unbelievable, la nueva serie de Netflix, la acción comienza con la denuncia de una violación por parte de una adolescente, Marie Adler, que es tratada con desconfianza, incredulidad y machismo por parte de dos policías veteranos del estado de Colorado. Su tratamiento agresivo e insensible sobre la víctima conduce a la joven a una serie de declaraciones confusas debido a su estado de fragilidad. Al final, toda la información es utilizada en su contra.

En la siguiente secuencia de acontecimientos revivimos el trauma de la pos violación, el momento de hacer pública la desgracia, esta vez en boca de una mujer que vive en otro Estado. Del caso se hace cargo Karen Duvall, una detective que lleva años investigando violaciones. La inspectora de policía domina los tiempos, trata con empatía a las víctimas, les deja que se sacudan los nervios, las acompaña con sigilo, respeta sus necesidades, no penaliza las contradicciones, las convence de que están en un entorno seguro y le otorga espacio para que estas armen su relato con la mayor clarividencia. Son años tratando con víctimas, décadas de conocimiento.

Las dos primeras secuencias en modo espejo resumen ya el motivo de esta serie. La necesidad de que las mujeres formen parte de cualquier estamento estatal, en un mundo donde la violencia contra la mujer campa a sus anchas. Solo con una visión femenina de la realidad pueden cambiar sus procedimientos y creencias una sociedad acostumbrada a una visión masculina de todo cuanto acontece. No son fruto de la casualidad los discursos de los dos detectives de la policía cuando hablan entre ellos: Aluden a las denuncias falsas, al orden, a quién lleva los pantalones en una casa, etcétera. Esta dialéctica machista está a la orden del día en las dependencias policiales (por no hablar de sus grupos de WhastApp).

El drama es clarividente en su denuncia: en USA, el 40% de los agentes de policía han tenido un episodio de violencia en el ámbito doméstico o personal. De ese porcentaje brutal, solo en el 30% de casos las denuncias presentadas tuvieron alguna consecuencia. El resto, se silenciaron. La impunidad de la policía ante su propia violencia y cómo configura parte de su eje ideológico es otro de los temas de la serie.

El rechazo social y la culpabilización de las víctimas son temas que no nos son ajenos, están cada día en el noticiario de este país, pero sucede desde hace demasiados años. La óptica feminista de Unbelievable no se basa en que tenga un dúo de protagonistas que será recordado, Merritt Wever y Toni Collette, sino en cómo estas gestionan la resignación que les produce la violencia. Incapaces de separarlo del ámbito privado, cuestionando el papel de los hombres dentro del sistema y tomando por coraje las riendas de la investigación hasta sus últimas consecuencias (ejerciendo el liderazgo sin tabúes ni sentimiento de inferioridad).

Unbelievable recoge los códigos propios de las series de detectives, y con un montaje sensacional y calma para construir el relato, consigue una de las serie más feministas que podrás encontrar en la parrilla televisiva. Una denuncia con el eco de fondo del Me too.

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Un comentario

  1. Esa película sólo es una acción propagandística (otra más) de la campaña Me Too feminazi. Una representación sectaria de los mitos, prejuicios y mantras de la ideología de género para apoyar una campaña de condenas a figuras destacadas del mundo de la política, de los medios, del espectáculo y de las artes, basadas en meras denuncias anónimas, sin pruebas y muy tardías (en décadas) con el fin de matar socialmente a los denunciados, a modo de aviso y escarmiento, para crear un clima de terror que cercene cualquier atisbo de oposición a la ideología de género. Un método calcado del macarthismo, de los procesos de Moscú, de los tribunales nazis, de las inquisiciones católica y protestante, un método completamente antidemocrático y criminal importado de USA por el feminazismo europeo tan supuestamente “progresista” (jajaja) y antiamericano (jajaja).

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