Sala Tragaluz

Y se hizo la luz

La Sala Tragaluz acoge el evento 'La Luz del Sur', que sirve para presentar la última obra del autor luso Manuel Neto y para disfrutar de una tertulia entre poetas y de música portuguesa

Un pequeño escenario, cinco poetas, un escultor y un tema: la luz. En torno a esta palabra giró el evento que acogió la Sala Tragaluz, el contenedor de cultura e ideas de lavozdelsur.es, este viernes 15 de noviembre. Una velada muy especial con poesía y música portuguesa y andaluza que sirvió para presentar el libro de poemas Un templo para Astarté (Editorial Juglar, 2019), del poeta luso Manuel Neto, pero también para deleitar a los presentes con las disertaciones de los otros poetas invitados, como Raquel Zarazaga —encargada de presentar a Neto y traductora de su obra—, Pedro Sánchez Sanz, Josefa Parra o Mauricio Gil Cano, y también del escultor Manolo Cruzado.

El profesor universitario Juan Manuel López Muñoz, organizador de la velada de poesía y música portuguesa y andaluza llamada La Luz del Sur, fue el encargado de presentar a los intervinientes, a cada uno con frases extraídas de algunas de sus obras. De Pedro Sánchez Sanz se queda con que “defiende la idea de que las fronteras no son barreras sino caminos para recorrer”. Raquel Zarazaga “es de esas personas que rompen esquemas”, destaca López Muñoz. “A ella le gusta la primera luz de la noche”, añade.

López Muñoz reseñó que Josefa Parra “ha compuesto haiku a las mariposas nocturnas y ha hecho un elogio a las malas hierbas”, lo que le parece “fascinante”. Mauricio Gil Cano es el que podría tener “más dificultades hablar de la luz”, ya que “él mismo es luz”. De Manolo Cruzado, al que confiesa que conoce menos, esperaba que “nos enseñe la importancia de las manos y los gestos cuando falla la luz y fallan las palabras”.

Manuel Neto, para el organizador del acto, “hace poemas igual que el árbol hace hojas, flores y frutos”. El poeta portugués, que se alegró de estar “rodeado de personas luminosas”, aseguró que cada vez que “regresa a España aumentar la intensidad de mi luminosidad interior”. Más de 32 obras llevan la autoría de Neto, que en la Sala Tragaluz presentó Un templo para Astarté, una obra que nació a mediados de 2018 después de la estancia del poeta en Cádiz, que se inspiró para escribir una serie de poemas que cristalizaron en esta obra, fruto del “nerviosismo y la emoción de quien se siente cautivado por un lugar”, como lo definió Zaragaza.

Los artistas Miguel Parra y Luisa Porras fueron los encargados de mostrar visualmente las imágenes de Cádiz que inspiraron a Neto a través de la proyección de un documental-lapso-de-tiempo de la luz de la Bahía. “En dos días hicieron 3.000 fotos”, explicó López Muñoz. La coordinadora de contenidos de la Sala Tragaluz, Ana Fernández, dio las gracias a los asistentes que abarrotaron las instalaciones por “su calurosa asistencia”, en la que fue la inauguración del escenario de un espacio que pretende acoger todo tipo de actos culturales, desde debates, presentaciones de libros, pasando por microteatro o conciertos. “Esta es una sala modesta pero no por eso tenemos menos ilusión ni menos corazón”, añadió Fernández.

La velada concluyó con la interpretación de varios fados a cargo de Manuel Neto, a la que procedió una degustación de vino y dulces españoles y portugueses, en un evento realizado gracias al patrocinio de LG Inversa y El Corte Inglés. “Las palabras contienen el recuerdo de lo que otros vieron y nosotros ya no podemos ver”, abundó Juan Manuel López Muñoz, “y la poesía posibilita la posteridad de la luz”.

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