El 'lastre' más preciado

El buque escuela Juan Sebastián Elcano transporta un palo cortado de González Byass que dará la vuelta al mundo, 500 años después de la primera circunnavegación, y volverá a Cádiz en agosto

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El 20 de septiembre de 1519 fue histórico. Ese día, desde Sanlúcar de Barrameda, partieron cinco naves, con 239 hombres a bordo, en una expedición que fue la primera en dar la vuelta al mundo. No sin complicaciones y bajas. Solo 18 supervivientes volvieron a la localidad sanluqueña, tres años después, el 6 de septiembre de 1522, con Juan Sebastián Elcano capitaneando las naves, que transportaban 253 botas y 417 odres de vino de Jerez. Gracias a esta y a otras experiencias posteriores se descubrió que el movimiento del barco provocaba una mejora en la calidad y estabilidad de los vinos. “Hoy sabemos que se debe a la a la oxigenación y a la extracción de componentes de la madera de las botas en las que viajaban”, explica Mauricio González-Gordon, presidente de González Byass, en la cubierta del buque escuela Juan Sebastián Elcano, atracado en el puerto de Cádiz.

Una de las botas en las que Elcano transporta el palo cortado de González Byass. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

El libro de bastimentos conservado en el Archivo de Indias de Sevilla recoge que, para este viaje, se embarcaron 253 botas y 417 odres de vino de Jerez al costo de 594.790 maravedíes, “lo que da una idea de la importancia concedida a esa parte de la dieta con efectos nutritivos, anímicos y medicinales”, explica González-Gordon. “Sabemos que las botas se estibaban cuidadosamente para servir de lastre dando estabilidad a los barcos hasta el punto de que una vez consumido el vino se rellenaba de agua para que siguiera cumpliendo su misión”, continúa, poco antes de firmar el convenio con Elcano, que recoge la sesión de dos medias botas, que se sitúan a babor y estribor, y un barril de vino, llamado XC Palo Cortado de Ida y Vuelta. “Hemos querido rendir homenaje a aquellos hombres valientes que hace 50 años arriesgaron y perdieron su vida por ampliar los horizontes de España”, dice.

Cuando están a punto de cumplirse 500 años de aquella gesta, que llevaba un trozo de Jerez en sus entrañas, la firma bodeguera decide embarcar este palo cortado, seleccionado especialmente para la ocasión, para que sirva de lastre para el navío y, de paso, adquiera nuevas cualidades y se revalorice cuando vuelva al puerto gaditano el próximo 11 de agosto. “Mareado el buen vino de Jerez, si valía a cinco, valía diez”, dice un dicho popular procedente de esta práctica, que se convirtió en costumbre entre los bodegueros del Marco, que bautizaron a estos vinos como de ida y vuelta.

[caption id="" align="alignnone" width="1200"] El presidente de González Byass, Mauricio González-Gordon, y el comandante capitán del Elcano, Ignacio Paz García, brindan en la cubierta del buque escuela. FOTO: JUAN CARLOS TORO.[/caption]

Cristóbal Colón y Hernán Cortés, entre otros descubridores de la época, llevaron jerez en las bodegas sus navíos, y los archivos históricos de González Byass recogen que, en 1838, ya se embarcaban vinos de ida y vuelta. “10 botas en viaje redondo a Manila; 8 botas en la fragata Colón en viaje redondo al mismo destino”, se puede leer en uno de los documentos que conserva la firma jerezana. La última referencia es de 1862: “Embarcados en la fragata Guadalupe en viaje redondo a Manila, volvieron en Duque de Tetuán”.

Ahora, 155 años después, se recupera esta “tradición” seleccionando un palo cortado de una añada de 1990 en el que es el 90º crucero de instrucción del Juan Sebastián Elcano, “una bonita coincidencia”, en palabras de González-Gordon. Hasta Miguel de Cervantes fue testigo de la mejora que experimentaban los vinos tras navegar los mares, y así lo recoge en su novela Los trabajos de Persiles y Sigismunda, donde escribe: “Fuéronse con esto al hospedaje, volvieron a colmarse las mesas de manjares, llenáronse de recocijo los pechos, porque se llenaron las tazas de generosos vinos, que, cuando se trasiegan por la mar de un cabo a otro, se mejoran de manera que no hay néctar que se les iguale”.

El XC Palo Cortado de Ida y Vuelta es, en palabras de Antonio Flores, enólogo de González Byass, “un vino fino y elegante, de color ambarino y tonos cobrizos ligeramente anaranjado, que en nariz es intenso, complejo, con notas yodadas y salinas, acetales y fina ebanistería”. En definitiva, “un auténtico cañón pleno de potencia, amplitud y persistencia”, un vino que “ha alcanzado la plenitud y está a un paso de la gloria”. El comandante capitán del buque escuela Elcano, Ignacio Paz García, asegura que con esta acción se pretende “recuperar una tradición española y naval”, por lo que apuesta por “mantenerla, exportarla y darla a conocer”, comprometiéndose a devolver las botas, sanas y salvas, el próximo mes de agosto. El vino de Jerez fue el primero en circunnavegar el globo, explica el presidente de González Byass, quien cita al escritor y profesor en Elcano, Luis Mollá, que define este hito como “circunvinación”, del que es “uno de los vinos más viajeros del mundo”.

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