El Real del Hontoria, repleto de personas, en una pasada Feria del Caballo. FOTO: JUAN CARLOS TORO.
El Real del Hontoria, repleto de personas, en una pasada Feria del Caballo. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

El Real presenta un gran aspecto en la inauguración de la fiesta, que se prolonga hasta altas horas de la madrugada en una edición que comienza un día antes, algo que se venía reclamando hace tiempo.

Más de uno lo venía pidiendo desde hace años y, éste, oficialmente, se ha hecho realidad. Por el ambiente que presentó el Real este sábado, se puede decir que adelantar el alumbrado de la Feria un día es un acierto. Las calles del González Hontoria presentaron un gran aspecto, incluso desde antes de que se pulsara el botón que encendió el alumbrado. Con un fin de semana, con puente festivo incluido, hay quien aprovechó para almorzar y pasar la tarde en la Feria. Por eso, para cuando empezaron a brillar las luces ya no se cabía en el Hontoria.

Llegan las diez de la noche, y en el templete municipal, miembros del consejo local de la mujer –esta edición está dedicada a ellas– esperan su turno para pulsar el botón que encienda el alumbrado. Cuando lo hacen hasta se arrancan cantando una sevillana junto a la alcaldesa y parte del gobierno local, presente en el acto. “Ya era hora”, dice Mamen Sánchez, “se les hace un honor a las mujeres dedicándoles esta edición”.

Fuera se escuchan pitos. Los de la protesta del SIP y CGT, que trasladan a la Feria su descontento con el nuevo Plan de Ajuste elaborado por el Ayuntamiento, del que tanto se ha hablado esta semana. La alcaldesa hasta brinda con ellos, levantando un catavino que sostiene en la mano. “Da igual, que se escuche el sonido ambiente”, le llega a decir a sus responsables de prensa cuando le proponen hacer declaraciones a los medios más alejada del ruido.

Pero la Feria, protestas aparte, sigue. Más de un millón de puntos de luz iluminan el Real y por las calles no se cabe. Ni por la zona de los cacharritos, sorprendentemente llena. “La ola invertida, la más divertida, ¡venga!, movimiento para el cuerpo”, grita el speaker del canguro. . "Papá, me quiero montar en la noria...", el mantra de todos los años en la explanada del Hontoria. La diversión en esa zona se prolonga hasta bien entrada la noche.

Como en las casetas. No se cabe en muchas. Había ganas de Feria, y se nota. Queda mucha fiesta por delante pero, por lo visto en el inicio de la Feria, ésta pinta bien. El paseo de las palmeras y calles como la Manuel Soto Sordera –donde está la caseta de lavozdelsur.es–, la de José Mercé o la Paquera, concentran a la mayor parte del público juvenil.

Con el lunes festivo, este domingo toca volver a arreglarse y llenar las calles del Hontoria. Nos vemos en la caseta 97.

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