Un almacén reconvertido en tapería. De material amontonado por las esquinas a un diseño minimalista para vender los productos de la casa y potenciar el enoturismo en el casco histórico. La apuesta de Fundador, la antigua Domecq, por este sector, es innegable. Sobre todo desde que la adquirió el filipino Andrew Tan, dueño de la franquicia de McDonald's en su país de origen, donde tiene más de 500 establecimientos. Más de 300 millones le costó al magnate asiático hacerse con Domecq y Garvey. Y tiene pensado amortizarlos, qué duda cabe.

Entrando por la calle San Ildefonso, superando la cuesta del Espíritu Santo, Jerez cuenta ahora con un nuevo establecimiento que se une a la oferta gastronómica de la ciudad. Conservas, salazones, embutidos, tapas del día, guisos… Desde papas con chocos hasta ajo campero, pasando por platos de berza. “Lo mismo que haría tu madre en tu casa”, dice el responsable del catering encargado de gestionar el establecimiento. También atún de almadraba en aceite, carpaccio de mojama, huevas de maruca, pinchos de pulpo… Los platos variarán dependiendo de la temporada.

Mojitos con brandy en lugar de ron, Harveys Bristol Cream —que combina finos, amontillados, olorosos y Pedro Ximénez— con canela en rama y naranja son algunos de los cócteles que oferta esta nueva tapería. También cócteles. “Una nueva forma de consumir productos moderna, actual, cercana al público joven”, la define Rafael Rendón, director general de Fundador. En definitiva, una vuelta de tuerca para darle a salida a los vinos y brandies de la marca en la ciudad.

Los postres también son especiales. “Se hacen con pasión”, dicen quienes conocen a María, la encargada de gestionar al equipo que los elabora. “Aquí crees que tomas un producto pero la vista te engaña”, sostienen desde el catering. Hay uno, con apariencia de tortilla de camarones, hecho con chocolate, almendras, nata y miel. También macarons —galletas hechas con clara de huevo, almendra molida, azúcar glas y azúcar— y otras delicias que merece la pena probar. “La idea es complementar la actividad cultural, patrimonial y de ocio de la ciudad”, asegura Rendón. “La bodega más antigua de Jerez dentro del casco histórico, casi ”, añade el director general de la compañía, que asegura que apuestan por la “revitalización” de esta zona en la que, aseguran, creen “firmemente”.

La innovación no sólo se queda en la carta, también en la decoración. Un patio de parras sobrevuela sobre las mesas que hay en el establecimiento, que está adornado con carteles vintage de la marca, y en cuyo centro hay un enorme macetero que simula el roble americano con el que se hacen las botas de vino, con un jardín tropical con el que hacen un guiño a Filipinas, el país de origen del nuevo dueño de Fundador. Al contrario que en las bodegas, donde los esterones cuidan que no entre la luz, en la tapería el concepto es el contrario, abrirse a la calle, cuenta Alejandro Flores, socio del estudio de arquitectura Aperi, encargado de la remodelación del local.

Con el corte de una cinta roja se da por inaugurado el establecimiento, que es uno de los primeros proyectos puestos en marcha por la compañía bodeguera. Pero tiene más en mente. También participará en un concurso de pintura al aire libre, en colaboración con la asociación de vecinos del centro histórico, y ya estudia intervenir en el castillo de Macharnudo para ofrecer “una experiencia completa en la viña”. El proyecto de la tapería en cuestión no se queda ahí, ya que hay prevista una segunda fase con la que se pretende conectar el centro de turismo con el local para resucitar una calle interna de la bodega en la que irá una terraza estilo chill out.

El horario de apertura en esta fase inicial es de lunes a sábado de 12:00 a 18:00 horas.

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