Pavos de campo y pollos "de mil sabores" con todo el cariño de la Plaza de Jerez

Rocío Raposo y Mané Cordero regentan La Nueva Recova, un doble puesto del mercado con obrador propio, productos que salvan cualquier cena o almuerzo navideño y que acepta encargos por WhatsApp

Pavos de campo y pollos "de mil sabores" con todo el cariño de la Plaza de Jerez

LA_NUEVA_RECOVA-6
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Rocío Raposo y su marido Juanma Cordero, al que todos llaman Mané, recuerdan que hubo un tiempo en el que tenían vacaciones regulares a lo largo del año y en el que si alguno de los dos enfermaba podía parar de trabajar para recuperarse. Ahora son los dos autónomos, trabajan unas once o doce horas al día, y regentan desde hace unos años La Nueva Recova, puesto 66 del mercado central de abastos, en la Plaza de Jerez. Pese a las dificultades y al ingente trabajo para sacar su negocio adelante, será que como también recuerdan lo mal que lo pasaron en los años más duros de la crisis, ven ahora todo con una sonrisa y tratan a sus habituales casi como si fueran familia. No es raro, en este sentido, que más de uno aluda a este puesto de la zona de recova del mercado como el de "la cariño", pues Rocío emplea esa coletilla casi como símbolo de su relación con sus clientes.

Y es que, por encima de todo, ambos defienden el trato, la confianza y la cercanía como fórmula del éxito de su puesto en la Plaza. Por descontado, la calidad y la innovación. A las cinco de la mañana ya están en planta. A las seis, aún colocándose las calles en Jerez, ya han levantado la persiana. Les aguardan muchas horas de trabajo. Ahora, en la antesala de la Navidad, la cosa se dispara. "Estoy acostumbrada a esta rutina", confiesa Rocío, que cumple este año una década en la Plaza. Llegaron "de rebote". Mané lo cuenta: "A pesar de que nuestros ascendentes son de Sanlúcar, nosotros hemos vivido muchos años en Barcelona, allí teníamos nuestra vida".

Algunos de los productos de La Nueva Recova. FOTO: MANU GARCÍA

Ella trabajaba en una fábrica de bollería industrial y él era agente inmobiliario. Sin embargo, como veraneaban todos los años en la costa noroeste, les propusieron abrir una marisquería en Chipiona. Aquel verano la cosa no fue como esperaban y el piso que tenían en Santa Coloma de Gramanet ya estaba alquilado. "Imagínate, un lío, sin trabajo, con los ahorros comidos, y desesperado, ya totalmente metidos en la crisis", relata un hombre que, desde ese momento, pasó por trabajos tan variopintos como cartero, encargado de una cafetería o repartidor de pan. Rocío, por medio de un familiar que trabaja como Policía Local en Jerez, se enteró de que la dueña del puesto que inicialmente ocupaban (ahora son dos unidos) buscaba una ayudanta. Y se lanzó. "Empecé de novata y poco a poco fui trabajando el puesto y aprendiendo. No sabía nada, no tenía ni idea, me enseñaron un poco y, a base de esfuerzo, la gente fue confiando en mí".

A su lado, mientras despacha, Mané agrega: "Como no estaba fijo, andaba dando vueltas, pues me vine para acá. Hace unos cuatro o cinco que estoy aquí; antes venía a ayudarla de vez en cuando y al final las cosas que veía en Barcelona empecé a hacerlas aquí, las primeras hamburguesas de espinacas de la Plaza las hicimos nosotros, pollos deshuesados rellenos de mil sabores..., gracias a Dios todo fue yendo a más". Por enfermedad, el puesto de al lado se puso a tiro y decidieron ampliar para añadir a su oferta un pequeño obrador que, con licencia sanitaria, "nos permite elaborar con registro sanitario y controles que dan total garantía para mí y para mis clientes".

 

Rocío atendiendo a una clienta. FOTO: MANU GARCÍA

 

Rocío, que no para tras el mostrador, ha visto una evolución continua del negocio, "cada vez va a más, empecé con los clientes de la anterior propietaria y cada vez fueron creciendo", y cree que ha sido por el trato, por la calidad y por la innovación que han ido introduciendo. "Me dicen que vienen a comprar a la cariño, y a algunas clientas y clientes, cuando no les digo cariño al atenderles se extrañan". El trato, añade, "es muy cercano, te cuentan sus cosas, sus problemas, no es lo mismo que en una gran superficie; hacemos psicología, hablamos, hasta aconsejamos. Y al final, la que voy a terminar medio loca soy yo", asegura entre risas. Su pareja incide en este gran hecho diferencial frente a los gigantes de la distribución: "Aquí llamamos a los clientes por su nombre, Rosa, Pepi o Juana, y ese trato en las grandes superficies no existe".

 

Con todo, especialmente Mané reivindica mejoras en el mercado que lo adapten a los nuevos tiempos y tendencias. "Hay mercados en la zona que ya se han adaptado con gastrobares, zonas de degustaciones..., yo hace años que lo reivindico e incluso tuvimos esa idea. No deja de ser algo que tenemos pendiente. Ves La Boquería, en Barcelona, y es una pasada; o el mercado de San Miguel de Madrid; esa idea me encantaría para la Plaza de Jerez". Ellos no dejan de inventar para prosperar. Ya atienden pedidos por WhatsApp en el 620 072 545, y hasta por mensajes privados de su página de Facebook. Pronto, empezarán a trabajar por aplicaciones de reparto a domicilio. Todo, con tal de que los productos de La Nueva Recova lleguen cada vez a más mesas y familias de la zona.

 

 

Con vistas a Navidad, el pavo de campo es el producto estrella, un producto autóctono, un pavo de pluma negra, con una calidad extraordinaria en textura, "no es nada seco aunque se piense lo contrario", comenta Mané. Y apunta: "El año pasado llegamos a unos 70, y ya hoy, que era el primer día, hemos vendido los diez que hemos traído. La idea es ir a más, espero superarlo. También tienen pollos y conejos de campo, pulardas, patos... casi todo por encargo. Los pollos deshuesados enteros por Rocío se rellenan de carne al brandy, que es la base, y a partir de ahí, cebolla caramelizada, queso de cabra, espárragos, frutos secos, dátiles, piñones, jamón y queso para los niños... "Es una de las especialidades que más vendemos en Navidad", comentan, sin desmerecer las pechugas rellenas o el pollo entero. "Apañamos un almuerzo de Navidad o una cena de Nochebuena a cualquiera que no tenga mucho tiempo para cocinar porque eso lo notamos en los hábitos de consumo, la gente ya compra más cocina preparada, pero mejor si es de buena calidad".

 

 

Venden lasañas que les sirve una empresa de confianza, berenjenas y champiñones rellenos, tortitas de trigo para hornear con base de carne aliñada, y con jamón y queso, espinacas... redondo para el horno. "Yo solo quiero animar a la gente a que venga a la Plaza, somos todos compañeros y tratamos que el cliente se vaya satisfecho y si no lo tengo yo, que vaya al vecino. Son fechas muy bonitas y todo está muy animado, pero que el resto del año también se acuerden de nosotros".

 

A las seis de la mañana volverán a ponerse al frente de La Nueva Recova esta pareja de autónomos incansables, que dejaron Barcelona por Sanlúcar y que ahora vive en Jerez —estuvieron ocho años ida y vuelta entre la vecina localidad sanluqueña y su puesto en La Plaza—. "Ojalá pudiéramos contratar pero los gastos sociales y de sueldo son muchísimos y de momento no tenemos más remedio que tirar los dos. Hace un mes estuve malo y baja cero, para nada. Hace diez años que Rocío y yo, de vacaciones, cero. Antes teníamos, pero bueno, hay que tirar para adelante", dice Mané. A su lado, Rocío atiende a una clienta: "¿Qué te pongo, preciosa? ¿Algo más, cariño?". La calidad hará que te pares y el trato hará que vuelvas.

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