Los puestos de la Plaza Central de Cádiz conviven con los 27 locales del Rincón Gastrónomico en una simbiosis que convierten al Mercado en un lugar vivo.

En pleno Mercado Central de la capital gaditana se sitúa el Rincón Gastronómico, una idea que ha revitalizado la Plaza dándole vida a una zona en la que los puestos cerrados se acumulaban cada vez con más celeridad. Turistas y gaditanos se mezclan en unos locales donde el cliente puede degustar todo tipo de comidas y bebidas: de la turca a la argentina pasando por el sushi o el pescaíto frito, el manjar típico gaditano. Para beber existen diversas opciones, ue van desde cualquier tipo de vino a las distintas clases de cerveza, destacando la gaditana Maier.

Y es que en el Mercado Central coexisten estos bares donde ir a almorzar o a cenar se puede compatibilizar con comprar en los puestos de pescado, carne y fruta que históricamente se han situado en este espacio de la ciudad. Y así, los clientes que acuden a comer en muchas ocasiones termian en los puestos, y viceversa.

La idea del Rincón Gastronómico la presentó la catadora de vinos Josefina Armental al Ayuntamiento hace siete años. Esta veterana especialista, propietaria de la tienda de vinos Magerit, se congratula de haber devuelto la vida a una zona en la que trabajan cientos de gaditanos. “Esto antes estaba muerto y ahora siempre hay vida, a todas horas”. Sin embargo, se siente decepcionada por el trato recibido: “esto es como una comunidad de vecinos y siempre hay rencillas, aunque por lo general nos llevamos bien”.

Josefina, que el pasado sábado cerró El Colmado del Central –su vinoteca en la Plaza-, dice sentirse “decepcionada: llevo más de 30 años catando vinos, soy especialista y aquí no se me considera como tal”. La propietaria de Magerit cuenta que “en 2010 le presenté el dossier del Rincón al Ayuntamiento, y sin embargo hasta septiembre de 2012 no me dieron la licencia”. En cuanto al funcionamiento, reconoce que “esto estaba pensado como un rincón en el que cada bar estuviera decorado especialmente para distinguirlo tanto de los demás bares como de los pequeños puestos, pero al final cada uno ha acabado haciendo lo que le da la gana”. Aun así, el principal motivo de su cierre “es la salud, aquí se gana mucho dinero porque hay gente constantemente pero por suerte no tengo necesidad de estar aquí”.

Los pequeños puestos, por su parte, agradecen la idea que tuvo Josefina. Fernando Coucheiro, propietario de una pescadería, argumenta que “es bueno que esté aquí el Rincón porque nos alimentamos mutuamente, a lo mejor alguien que viene aquí a comer luego ve los puestos y compra”. Y es que, entre las dos zonas, el Mercado Central está resurgiendo: “al final consiste en darle vida a la Plaza, esta parte antes estaba vacía y ahora los puestos de al lado de los bares, por ejemplo, venden todo el tiempo”.

Una opinión con la que coincide María Jesús, que posee un puesto de frutería. “Estamos contentos con el Rincón aquí, da también trabajo a mucha gente y si no estuvieran los bares habría más puestos, y ya somos muchos aquí”. Reconoce, además, que hay buen entendimiento entre ambas partes: “cuando podemos ayudarnos lo hacemos, tenemos que vernos todos los días y todo es más fácil si entre todos vamos sacando el Mercado adelante”.

Los 27 puestos del Rincón Gastronómico continúan dando vitalidad a una Plaza que en sí mismo es un reclamo para turistas y gaditanos, con variedad de oferta y, sobre todo, con una importante demanda. El Mercado sigue funcionando.

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