Venenoso orgullo

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Venenoso orgullo

Sin sujeto revolucionario, no hay revolución. 

29-12-2017 / 11:30 h.
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Vuestros valores, que no son ni de media tinta, se esconden detrás de una bandera rojiza, amarillenta y borbónica que han manchado, más si cabe, haciendo que sea un escudo para con nuestra democracia en una supuesta defensa de la “unidad de España” con ese 155 o mejor dicho: golpe de Estado.

En este país se ha defendido la impunidad más absoluta de un gobierno con cientos de casos de corrupción, haciéndoles ver que si defienden la “seguridad y unidad del Estado” no habrá problema, más que una palmada en la espalda y un “A por ellos” a la Policía Nacional que iba en dirección a dar golpes a cualquiera el pasado 1 de Octubre “porque mientras pueda utilizarse la fuerza para qué el diálogo” y con una frase que parece de otra época: “Hemos decapitado a los independentistas” dicha por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

La España de “la bandera en el balcón” normalmente cuestiona o ampara que se cuestione a la mujer maltrata, asesinada o vejada por un hombre (como por ejemplo la defensa a los jugadores del Arandina), además ni entienden ni quieren comprender la lucha feminista, el maltrato a los animales, las palizas a personas LGTBI, se niegan, apoyando al gobierno, a que vengan refugiados/as por puro y absoluto racismo, no les importa que aún tengamos un incumplimiento vergonzoso de la memoria histórica o que las fuerzas fascistas estén poco a poco volviendo de entre las grietas de la abyecta oscuridad, como por ejemplo: “Hazte Oír”.

Pero, siempre he pensado que este país ha contenido, contiene y contendrá un árbol de numerosas raíces de pluralidad, multiculturalidad e igualdad, que una demoninada resistencia continue luchando y así pueda seguir floreciendo. 

 
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