Alberto Puyana

Publicaciones

Nos olvidamos de que, ese al que veneramos encima de un paso o un trono, nos dijo aquello de dar de beber al sediento y de comer al hambriento. 

Independientemente del posicionamiento de cada cual (respetable sea de uno u otro lado), es de agradecer que la sociedad española se decida por fin y de una puñetera vez a respirar.

Nos sobran los motivos para gritar bien alto que no podemos esperar a que pase un siglo más, ni una década más… ni un año más.

Ojalá cuando vuelvas a levantar ese puño para golpear, y patees sin piedad a ese trabajador cuando ya esté en el suelo indefenso, la sociedad se levante en pleno para condenarte.