Jerez

Una diseñadora jerezana crea una tipografía que incorpora el sistema braille

Nuria López ha sido galardonada por el Colegio Oficial de Diseño Gráfico de Cataluña por su trabajo de fin de grado 'Blind Words', en el que usa el diseño como herramienta de inclusión social

Es mujer, joven, jerezana y ganadora del premio nacional de Proyecto Fin de Grado en Diseño Gráfico que otorga el Colegio Oficial de Diseño Gráfico de Cataluña, la única colegiatura de España. Aunque a veces sienta que en su propia tierra su trabajo está infravalorado por el simple hecho de ser del Sur, Nuria López ha sido galardonada por haber realizado el mejor TFG de los 100 proyectos que han sido finalistas en el certamen catalán. “Y paradójicamente mi trabajo no tuvo ni la mejor nota de la clase”, ríe. Nuria lleva cerca de 11 años de formación en el mundo del arte, pero el talento lo tiene desde pequeñita. Estudiante de la Escuela de Arte de Jerez, terminó en 2016 el grado de Enseñanzas Artística Superior de Diseño, en la misma escuela. Pero antes de finalizar su carrera, comenzó en 2013 unas prácticas en Salvartes, empresa local que a día de hoy sigue siendo su lugar de trabajo.

En una de las mesas del estudio jerezano, Nuria expone su proyecto de fin de grado. En líneas generales, la joven ha diseñado una nueva tipografía que incluye el sistema braille, uniendo así ambos alfabetos. “Se trata de una vía para unir las dos lenguas. Para no vetar a un público y no hacer discriminación entre ambos. Con este diseño que he inventado se ahorrarían costes, porque por ejemplo, en los ascensores no habría dos botones, sino solo uno donde aparezca el dígito y el sistema braille”, explica. “Sí, se trata de diseñar gráficamente para ciegos”, continúa.

Dice que cuando expuso su proyecto en la Escuela de Arte, muchos la miraban “con cara de loca”, menos su tutora, Marta Villoslada, quien desde un primer momento apostó por su trabajo. Pero, ¿cómo se le encendió la bombilla? “Mi abuelo acabó casi ciego, por el azúcar. No sé si inconscientemente lo he hecho por él… Aunque yo creo que el detonante fue un día, mirando los ascensores”, sonríe. La diseñadora jerezana destaca que no quería hacer un proyecto común que se pareciera a los trabajos que anteriormente había realizado y pensó que su TFG debía ser como “una conclusión de cómo entendía yo el diseño”. “Quise utilizar el diseño como herramienta para hacer algo, para ayudar, para cambiar algo”. Y de algún modo, su trabajo “nace como protesta”. Aunque el TFG se lleva a cabo en los tres últimos meses del curso, Nuria comenzó a trabajar en él desde noviembre de 2015, ya que cuando eligió su temática, su mente estaba en continuo funcionamiento y tenía la imperiosa necesidad de ponerse manos a la obra. Investigó el diseño como herramienta social, entrevistó a algunas personas ciegas con la ayuda de la ONCE, se empapó de investigaciones sobre la ceguera, hojeó estudios de la historia del brialle, consultó si el sistema actual era restrictivo con esta comunidad y leyó, leyó mucho. La joven diseñadora quiso ir más allá y lo consiguió.

“Quise utilizar el diseño como herramienta para hacer algo, para ayudar, para cambiar algo”

En la gala, celebrada el pasado 21 de febrero, Joan Costa, un referente en el mundo del  diseño en España y a nivel internacional, fue quien le otorgó el premio, con el cual Nuria ha podido registrar la marca y la patente de su tipografía, además de dos años colegiado. “Estando colegiada te toman más en serio”, incide, al tiempo en que comparte que hasta la fecha no ha sufrido sexismo, pero sí discriminación por su lugar de procedencia. “No te miran igual que si fueras catalán. Por el tema del acento, el tópico del vago… Ahora cuando trabajas empresas grandes en Madrid, notas que alguno te trata en plan: a ver si los perritos andaluces pueden solucionar las cosas. Y claro, cuando ven que eres profesional…”.

La diseñadora jerezana adelanta que le gustaría continuar con su trabajo haciendo un doctorado: “No me importaría, es un tema chulo que sigo teniendo en la cabeza”. Y en este sentido, también le encantaría que su tipografía se trasladase al escenario público. “Pero el problema es que en cosas de estas, se invierte poco”, concluye.

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