CulturaNegro sobre blanco

Una conmoción en la Fuerza

Siento una conmoción en la Fuerza: en la mirada de Daisy Ridley cuelgan racimos de ángeles. Es tan enamorable que en sus ojos crees ver la estela de una estrella fugaz y quieres pedir un deseo. Su mirada te anima a ser mejor persona. Estás tan enamorado que hasta irías a la cena de Nochebuena con su familia y le pelarías las gambas a su primo de nueve años.

Jesús F. Úbeda predijo lo que pasaría: nueva de Star Wars, elecciones y Navidad. La Navidad únicamente tiene sentido para los niños y, desde luego, para los padres primerizos. Tal vez un viaje a Nueva York o un ligue noruego actuaran de ansiolítico para tan sobadas fechas pero cada cual tira de lo que tiene a mano.

Úbeda pincha esta semana Algo personal como manual para héroes y villanos. Yo tengo otra de Serrat en la cabeza, Los macarras de la moral:

“Anunciando apocalipsis
van de salvadores
y si les dejas te pierdes
infaliblemente.
Manipulan nuestros sueños
y nuestros temores,
sabedores de que el miedo
nunca es inocente”.

 

Mi admirado amigo Sebastián Chilla me asegura que este domingo se recuperará el diputado d Izquierda Unida por Cádiz, el histórico asiento que en 1977 ocupó Rafael Alberti por el Partido Comunista. Desde luego que sería una buena noticia para la verdadera izquierda. Como se preguntaría Sebastián, “¿pero acaso hay otra izquierda?”.

Siempre me resultó agradable leer la tan denostada obra política de Rafael Alberti. Desde Con los zapatos puestos tengo que morir hasta Entre el clavel y la espada. Igual me pasa con Pablo Neruda. ¿Acaso puedes prescindir de España en el corazón o Canto General? Jamás nadie estuvo tan cerca de castellanizar el estilo de Walt Whitman. Es decir, jamás ningún poeta estuvo al nivel de la mejor poesía contemporáneo como lo estuvo Pablo Neruda.

Reconozco que Jaime Gil de Biedma llevó la expresión poética de corte social con genial maestría. Hay que tener gracia y ser genial sin interrupciones para escribir De vita beata:

“En un viejo país ineficiente, 
algo así como España entre dos guerras 
civiles, en un pueblo junto al mar, 
poseer una casa y poca hacienda 
y memoria ninguna. No leer, 
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas, 
y vivir como un noble arruinado 
entre las ruinas de mi inteligencia”.

Otro buen amigo me pasa la siguiente frase a coalición de la jornada electoral: “Uno no vota por confianza en un líder o en un partido sino en defensa propia. Sin más.” No me revela quién lo ha escrito. A continuación me remite a Jorge Luis Borges: “Para mí la democracia es un abuso de la estadística. Y además no creo que tenga ningún valor. ¿Usted cree que para resolver un problema matemático o estético hay que consultar a la mayoría de la gente? Yo diría que no; entonces ¿por qué suponer que la mayoría de la gente entiende de política? La verdad es que no entienden, y se dejan embaucar por una secta de sinvergüenzas, que por lo general son los políticos nacionales. Estos señores que van desparramando su retrato, haciendo promesas, a veces amenazas, sobornando, en suma. Para mí ser político es uno de los oficios más tristes del ser humano. Esto no lo digo contra ningún político en particular. Digo en general, que una persona que trate de hacerse popular a todos parece singularmente no tener vergüenza. El político en sí no me inspira ningún respeto. Como político.”

En 1865 Lewis Carroll publicaba Alicia en el país de las maravillas. Nada mejor para conmemorar el sesquicentenario que volver a leer la novela o ver su versión fílmica. Con objeto de tal efeméride, escribe el poeta Luis Alberto de Cuenca: “Las niñas que se llaman Alice o Alicia en todo el mundo saben que, por el mero hecho de que sus padres les hayan puesto ese nombre, nunca van a poder sustraerse del todo a la fascinación que su homónima Alice, la puella aeterna de Carroll, va a ejercer sin remedio en sus existencias, porque nadie después de 1865 puede llamarse Alicia impunemente, como bien saben todas las que se llaman así o todos los que tenemos la suerte de convivir con una de ellas.”

En 1980 Serú Girán publican su tercer álbum, Bicicleta. Eran los últimos coletazos de la despiadada dictadura del general Videla. Hasta 1983 Argentina no recuperaría la democracia. En un ambiente de terror numerosos ciudadanos fueron desaparecidos. El secuestro de bebés era moneda de uso corriente. Rodolfo Walsh, autor de Operación masacre, fue una de las más estruendosas víctimas. Por entonces comenzaron Las Madres de Plaza de Mayo. Charly García compuso innumerables canciones memorísticas de resistencia. Dada su genial maestría conseguía salvar la censura. Canción de Alicia en el país fue, tal vez, la más inspirada (junto a Los dinosaurios, canción publicada en 1983). A través de la simbología exquisita y unos arreglos orquestales en línea de la nueva ola ochentera, García nos entregó una de las más bellas canciones en castellano.

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