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Un signo de poder en horas bajas

Muchas de las casas-palacio que pueblan el centro de Jerez fueron edificadas por iniciativa de la burguesía vitivinícola y agrícola de los siglos XVIII y XIX como símbolo de riqueza. 

Muchas de las casas-palacio que pueblan el centro de Jerez fueron edificadas por iniciativa de la burguesía vitivinícola y agrícola de los siglos XVIII y XIX como símbolo de riqueza. Hoy, numerosas de esas mansiones están en venta ante la imposibilidad de los herederos de esas familias de hacerse cargo de los enormes gastos que conllevan.

Edificados cuando Jerez era próspera por iniciativa de las grandes fortunas bodegueras y agrícolas de entonces, los palacios y casas señoriales jerezanas que salpican buena parte del centro histórico son fiel reflejo de aquella época de finales del siglo XVIII y el siglo XIX

Algunos, como el palacio del Marqués de Salobral, en lo que es ahora la fuente del Mamelón, o el del Marqués de los Álamos del Guadalete, en calle Francos, fueron víctimas de la piqueta, pero otros tantos aún se levantan majestuosos, con incluso posibilidad de ser contemplados en su interior para deleite de turistas y jerezanos gracias a la iniciativa de sus propietarios, caso del palacio del Virrey Laserna (calle Pozuelo).

Sin embargo, los tiempos cambian, y para Jerez la época dorada terminó hace ya mucho. Mantener una casa-palacio se lo pueden permitir pocos bolsillos y eso provoca, en algunos casos, su abandono. Algunos lucen hoy en lamentables condiciones, mientras que otros, en mejor estado, aguardan un comprador que puedan quitarles a sus dueños de un problema.

De hecho, no son pocos los que están en venta. Sin embargo, sus precios, rondando el millón de euros o sobrepasando esta cantidad con creces, hacen que sólo estén al alcance de millonarios y empresarios con ánimo de convertirlos en establecimientos hoteleros de lujo.

Pero, ¿realmente tienen salida este tipo de viviendas? Algunas inmobiliarias consultadas por este medio son claras al señalar que, hoy por hoy, es difícil realizar una transacción de este tipo. Desde  la agencia Jiménez Ruiz, Maximiliano Retegui afirma que estas compra-ventas no cuajan. “Sobre todo vienen preguntando extranjeros y empresarios hoteleros, pero en Jerez el mercado turístico es limitado, y en cuanto hacen un estudio de mercado se echan para atrás”.

En este sentido, sólo hay recordar que la ocupación media en Jerez en 2014 no alcanzó el 60% (57,2%) y que el centro de Jerez parece ya saturado de plazas hoteleras. De hecho, algunos con encanto, como el Chancillería, situado en la calle del mismo nombre, cerró sus puertas hace ya varios años.Otro de los factores que cuentan negativamente para los posibles compradores es el mantenimiento de este tipo de edificios. Aunque el mercado de lujo es de los pocos que no se ha resentido con la crisis, no es menos cierto que este tipo de cliente prefiere invertir en obra nueva que en casas con siglos de historia a sus espaldas que necesitan no sólo grandes reformas, sino un mantenimiento prácticamente continuo, lo que hace incrementar considerablemente el presupuesto destinado a la vivienda.

También está el hecho de que Jerez ahora mismo no tenga una industria potente que atraiga dinero e inversiones. “Las grandes fortunas no suelen vivir en Jerez. Además, es difícil que una persona se hipoteque con un millón de euros comprando una vivienda si luego trabaja en otra ciudad”, señala Retegui.

Pero sin duda, tampoco habría que olvidar el que quizás pueda ser el principal escollo, el lamentable estado de buena parte del centro. No hay que olvidar que cuando se presentó el fallido proyecto de la Ciudad del Flamenco, las casas palacios de San Lucas se revalorizaron al pensarse en la regeneración del barrio, lo que hizo que sus propietarios vieran un filón para venderlos a empresas con ánimo de convertirlos en hoteles. Sin ir más lejos, con ese objetivo las hermanas Koplowitz se interesaron por el palacio de San Blas -el del célebre Pepe Pantera-, algo que finalmente quedó en un ‘bluf’ tras paralizarse el proyecto. Y a día de hoy, ahí sigue la mansión, tapiada a cal y canto y cada vez en peor estado de conservación.

De La Asunción a San Miguel

No hay que buscar mucho para encontrar algunas de estas mansiones de lujo en venta. La plaza de La Asunción, una de las más coquetas de España por su variedad de estilos arquitectónicos concentrados en apenas unos metros, alberga dos casas palacio que están en venta.

De un lado, la enclavada en el número 2, propiedad en su día de la duquesa de Casares. Del siglo XIX, está a la venta, nada menos, que por 3,5 millones de euros. Con unas dimensiones de 1.700 metros cuadrados sobre una parcela de 1.900, la vivienda cuenta con ocho dormitorios, cuatro baños, jardín interior, cuadra y garaje. Hace ya años que los herederos de la duquesa Carmen Zuleta no viven en Jerez, por lo que actualmente está deshabitada e incluso sin su impresionante mobiliario

A escasos 40 metros, la otra casa palacio que da a la plaza, ésta con un precio inferior –un millón de euros-, cuenta con diez habitaciones y nueve baños en una superficie de 660 metros cuadrados. Erigida en 1860 sobre el terreno que antaño ocupó la antigua cárcel, en estilo regionalista andaluz, fue reformada en los años 50 del pasado siglo por Fernando de la Cuadra. Aunque alguno ha preguntado por la casa, de momento sigue en venta.

El entorno del barrio de San Miguel es otro enclave donde hay a la venta varias casas-palacio. En Pedro Alonso, la del número 17, en buen estado de conservación, se vende a un precio de 3 millones de euros. Todo lo contrario pasa con el número 14 de la calle San Miguel, del siglo XVIII. Patios de marmol, jardín y amplias estancias sobre una superficie construida de 1.859 metros cuadrados. Sus últimos inquilinos fueron los Grandes Lassaletta, y según se puede apreciar por fotografías de la época colgadas en las redes sociales, la casa era una verdadera maravilla, nada parecido, lamentablemente a lo que es hoy, según las imágenes que ofrece el portal inmobiliario que lo tiene en venta. Su precio, de 390.000 euros, sería goloso si no fuera porque hay que invertir un dineral en su restauración.

Visto el panorama, ¿qué se podría hacer para revertir la situación? Las agencias inmobiliarias consultadas por este medio aseguran que en estos momentos los palacios no tienen mercado. Es por eso que apuntan directamente a la recuperación del centro histórico. “Jerez tiene muchos palacios y cosas bonitas por ver, tiene un gran potencial, pero el centro hay que recuperarlo. Eso movería dinero y turismo, que es lo que hace falta para que estas casas pudieran tener la salida que actualmente no tienen”, apuntan estas fuentes.

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