El perseguidor

¡Un respeto a la escuela pública!

Desde ciertos sectores se viene atacando a la escuela publica sistemáticamente. Vemos continuamente como portavoces de ciertos partidos políticos critican a los profesionales del sistema educativo público en los medios de comunicación, intentando alcanzar la mayor repercusión posible con sus polémicas forzadas y fútiles. La táctica es difamar, descalificar y desacreditar. La estrategia,  que los fondos públicos vayan finalmente  a parar a  bolsillos privados.

Uno de los argumentos más recurrentes como arma arrojadiza, tan inconcreto como falaz, es que la escuela pública adoctrina. Para ellos, este supuesto adoctrinamiento supone un gravísimo  peligro, que atenta contra la libertad y la democracia. Pues bien, antes de  las pasadas elecciones generales del 28 de abril, nada menos que un director de centro concertado, es decir, colegio con titularidad de empresa privada pero sostenido con fondos públicos, se dirigía a mis paisanos, padres y madres de sus  alumnos, con un comunicado publicado en sus redes sociales, que como tal comunicado público, acabó llegando a mi Facebook.

El director decía abiertamente a los padres y madres que no debían votar a la izquierda, of course, debido a sus ideas, obra, textualmente, de Lucifer. Vale, por lo tanto, debían votar a la derecha, claro está, como dios manda, pero ¡Ojo! Mucho cuidado: nada de derechita cobarde ni de veleta naranja… Vamos, blanco y en botella. Solo le faltó dar una última pista: tiene tres siglas y son de color verde. Si buscamos la palabra adoctrinar en el diccionario, vemos que una de sus acepciones la define como “ aleccionar a alguien sobre la manera de actuar o comportarse”. Y yo me pregunto: este señor  director de un colegio concertado ¿No estaba aleccionando a los padres y madres sobre la manera de actuar, concretamente, a la hora de escoger la papeleta que iban a depositar en la urna del colegio electoral? ¿No es eso adoctrinar? ¿No están acusando injustamente al  otro precisamente de lo que ellos mismos hacen?

La escuela pública es de todos nosotros. Todos somos sus propietarios, y como tales, es también una tarea común de todos nosotros protegerla,  cuidarla y  defenderla de ataques injustos, como estos.  Invertir  nuestros recursos en la  escuela pública, en las condiciones de trabajo de sus profesionales y en una mejor  dotación de sus instalaciones es esencial para que todos nuestros hijos tengan un futuro con más oportunidades y más derechos. Apostar por la escuela pública es la mayor garantía de una educación por y para la pluralidad, la igualdad y la convivencia democrática. 

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Un comentario

  1. El autor tiene un lío mental monumental; confunde el cheque escolar con un ataque a la escuela pública. El cheque escolar es algo tan sencillo y democrático como darles a los padres la financiación para que decidan libremente en qué centro escolar, público o concertado, matriculan a sus hijos; es decir, el cheque escolar empodera a los padres para decidir qué tipo de educación quieren para sus hijos y materializa ese derecho fundamental recogido en nuestra Constitución. El problema para ciertos intereses políticos y gremiales es que el cheque escolar pone a los colegios, tanto públicos como concertados, y (cosa muy importante) a los profesores a competir por la excelencia para atraer alumnos, los pone a trabajar para elevar el nivel educativo, cosa tan necesaria en España, y más en Andalucía.
    Para rematar el lío, el autor mezcla también en todo esto lo del “adoctrinamiento”. Por muchas proclamas altisonantes que haga el autor de que la escuela pública es de todos y todos hemos de defenderla, lo cierto es que la escuela pública la pagamos entre todos, aunque no tengamos hijos en edad escolar, pero en muchos casos está al servicio de los intereses ideológicos de determinadas fuerzas políticas (de la derecha y, sobre todo, de la izquierda) mediante el adoctrinamiento en teorías que carecen de soporte científico. La escuela pública debe limitarse a impartir conocimientos que estén avalados por la Ciencia, promover el respeto a las personas y el debate civilizado riguroso, sin ningún tipo de adoctrinamiento, cosa que hoy no sucede; el adoctrinamiento confesional o religioso (el único aceptado por la Constitución) debe quedar en el ámbito de la escuela concertada (de las que así lo establezcan, que no son todas ni mucho menos) y serán los padres quienes, con su cheque escolar, decidan qué educación le dan a sus hijos.
    La escuela pública no es un fin, sino un medio al servicio del verdadero fin que es proporcionar una educación universal de calidad; y su existencia solo se justifica en la medida en que cumpla ese fin, que es lo único que hay que defender, para lo que el cheque escolar es una muy buena herramienta.

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