La Rotonda

Un replicante en Consistorio

Lo que no ha prometido Pedro Sánchez a la ciudad hasta en cuatro visitas en un par de años, lo promete en la semana clave para que siguiera siendo presidente del Gobierno su delegado en Andalucía, que ha firmado en el libro de honor del Ayuntamiento de Jerez

Nadie recordaba que un emisario de los gobiernos de Madrid o Sevilla hubiese prometido más en una visita institucional a la ciudad en menos tiempo. Los periodistas, una vez más, volvieron a servir de testigos con sus alcachofas y dan fe. Hay quien aún tiene grabado a fuego en la memoria las promesas del llorado Rubalcaba de una nueva comisaría, promesa que al fin se hará realidad este año unos once años después, o el compromiso en un mitin del entonces presidente Rodríguez Zapatero de levantar la Ciudad del Flamenco reconvertida en Centro Internacional del Arte Flamenco, compromiso que desgraciadamente se esfumó como una nube vaporosa surcando el cielo del Rancho de la Bola. Parece que a Jerez todo le cuesta el doble. O el triple.

Llegó Lucrecio Fernández, delegado del Gobierno en funciones de Pedro Sánchez, a la calle Consistorio. Bajó del coche oficial y se ajustó el nudo de la corbata para hablar de las cosas importantes que traía bajo el brazo para la vigésimo sexta ciudad más poblada de España y quinta de Andalucía. Un día antes de que el intento de investidura de su ‘jefe’ se fuera por el retrete, el socialista firmó en el libro de honor del Ayuntamiento. Y luego prometió el oro y el moro ante los medios. Nada que ver a cuando ha pasado por la ciudad el mismísimo presidente en funciones, que ha brindado con fino en la Feria, ha dado dos sacudidas mitineras en campaña de primarias internas y generales, y se ha dado una fugaz y fotogénica vueltecita por Princi-Jerez sin nada que echarnos al gaznate en la pasada campaña de municipales. No hablemos ya del presidente de la Junta, Juanma Moreno, que del tratamiento de CaPPitalidad prometido a la ciudad, luego de ser investido, nada de lo prometido. Y eso, pese a que está de turné por todos los grandes consistorios andaluces, exceptuando el jerezano, de quien poco parece querer saber una vez consumado el fiasco popular del pasado 26M.

Pero Lucrecio sí, don Lucrecio sabe lo que esta ciudad necesita. Lucrecio es consciente de que Madrid y Sevilla ens roben desde hace décadas, desde que no hicieron más que mirar a otro lado cuando la ciudad se desangraba por la reconversión industrial de la antaño floreciente industria bodeguera. El sector que obligó a que Jerez, entre otras cosas, tuviera antes que muchos luz eléctrica, línea de ferrocarril, río navegable, Banco de España y hasta Delegación de Hacienda. Lo que no consiguió Bonaparte (José) antes de su fallida intentona de ser investido en Puerta Tierra, lo propició durante algún tiempo de principios del pasado siglo ese caldo biológico u oxidativo del que mil veces habría que abjurar, según el bardo.

La alcaldesa de Jerez, Mamen Sánchez, y el delegado del Gobierno en Andalucía, Lucrecio Fernández, esta semana en visita oficial al Consistorio jerezano.

Lucrecio Fernández ha prometido, en nombre del Gobierno de España, un nuevo apeadero de Renfe en San José Obrero, la cesión al municipio del Palacio de los Condes de Puerto Hermoso —una vez que sea desalojado por la actual Comisaría de Policía—, ha anunciado una oficina conjunta de 091 y 092 en la calle Larga, la cesión de antiguas instalaciones de Adif, como la vieja y hermosa estación de tren medio caída de El Portal, para uso público, y hasta se ha esforzado por apoyar desde el Gobierno el Centro Tecnológico del Motor si el Ayuntamiento decide sacarlo adelante en solitario tras la puñalada de la Junta de Andalucía PP y Cs. Le faltó recordar que María Jesús Montero, ministra de Hacienda, ha prometido no hace mucho un tratamiento singular a Jerez en materia de transferencias económicas por sus especificidades territoriales (7 pedanías y 16 barriadas rurales). Les falta prometer a los jerezanos, ya en la próxima visita, que volverá su equipo (sea cual sea de los dos) a Primera División. Eso sí sería cicatrizar definitivamente las sangrantes heridas del pasado en esta ciudad de hemorragia permanente.

Hasta septiembre, cuando Pedro Sánchez vuelva a intentar ser presidente del Gobierno, todos estos compromisos tienen validez y es lícito que nos los creamos. Otra cosa será si hay repetición electoral y, finalmente, gobierna (un poner) otro tripartito de la derecha. Ahí tendremos que resignarnos y pensar que, una vez más, todo lo dicho y prometido se habrá perdido como lágrimas en la lluvia. A veces uno cree que la mayoría de los políticos son como los replicantes de Blade Runner, idénticos por fuera a los humanos pero con una vida limitada a cuatro años para evitar que desarrollen algo parecido a la empatía. Por eso supongo que dirán eso de que los cargos políticos pasan, el resto permanecemos. A algunos de ellos hasta, de cuando en cuando, se le caen dos lagrimones al ver ciertas realidades e injusticias. Descanse en paz Rutger Hauer.

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