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Un rayo de sol en el oscuro horizonte del Villamarta

Mientras el gobierno local busca fórmulas a la desesperada para garantizar la continuidad del proyecto cultural, decenas de representantes artísticos, políticos, sociales, económicos, periodísticos y vecinales se reúnen a las puertas del teatro para reclamar soluciones.

Mientras el gobierno local busca fórmulas a la desesperada para garantizar la continuidad del proyecto cultural, decenas de representantes artísticos, políticos, sociales, económicos, periodísticos y vecinales se reúnen a las puertas del teatro para reclamar soluciones.

Mario Naranjo ha visto programar en el Teatro Villamarta cine ‘clasificado S’ durante sus estertores en los años 80 del siglo pasado. Y también lo ha visto reabrir hace dos décadas, con largas colas de amantes de la lírica, el flamenco o el arte dramático desfilando por su vestíbulo. Hoy era un día especial para él. Cumplía 62 años y lo celebraba como acostumbra diariamente, despachando prensa, revista y otras muchas cosas en el kiosco empotrado en las escalinatas que conducen a la plaza Romero Martínez. “Si venden el teatro yo pongo aquí la taquilla, tú te encargas, ¿vale?”, le espeta de coña un cliente entre sonoras risotadas. A unos metros, un murmullo incipiente se iba arremolinando en la plaza fruto de una convocatoria espontánea en las redes sociales que había partido del pintor Juan Ángel González de la Calle. La premisa no era otra que aunar un grito de reivindicación ante el anuncio de liquidación de la fundación pública que gestiona uno de los principales referentes culturales de Andalucía.

A última hora de la mañana de un viernes laborable, nadie habría dado un euro por contar con una concentración masiva. No lo fue (apenas dos centenares de personas), pero sí lo suficientemente concurrida como para albergar hueco para la esperanza en una ciudad tan impasible e indolente para según qué cosas. A las puertas del coliseo jerezano se concentraron vecinos, artistas, gente del mundo de la cultura, empleados públicos adscritos a la fundación y representantes políticos de todos los grupos de la Corporación municipal, a excepción de los del Partido Popular. Todos han querido retratarse para reclamar la continuidad de este proyecto cultural que ha levantado durante dos décadas iniciativas tan prestigiosas y reconocidas como el Festival de Jerez, que en unas semanas cumplirá 20 años, y el Centro Lírico del Sur, que incluso ha reportado al Villamarta distinciones a nivel nacional

Ha sido José Mateos, escritor y poeta jerezano, el encargado de leer el manifiesto en defensa de la continuidad del teatro: “Hoy, en esta mañana de febrero, bajo este cielo despejado y engañoso de Jerez, hombres y mujeres que nos dedicamos a la cultura hemos querido reunirnos para hacer visible nuestro rechazo a las sombras que se ciernen sobre el Teatro Villamarta.

Más allá de cualquier posicionamiento político, y sin querer entrar en valoración alguna sobre los errores o aciertos con que se ha administrado hasta ahora nuestro teatro, creemos que hay que hacer todo lo posible e imposible para evitar su cierre.

Porque el Teatro Villamarta es uno de los referentes más notables de la cultura de nuestra ciudad.

Porque el Teatro Villamarta es parte de lo más destacado y emotivo de la Historia de Jerez.

Porque el Teatro Villamarta cumple una función educadora necesaria para la formación de una sociedad mejor y más libre.

Porque el Teatro Villamarta es el símbolo de nuestras esperanzas en el futuro de esta ciudad hoy decaída y apagada.

Y porque en el Teatro Villamarta está un trocito de nuestro corazón y del corazón de nuestros antepasados, donde nos hemos conmovido, divertido, reflexionado…

Por todo esto y por mucho más decimos:

¡NO AL CIERRE DEL TEATRO VILLAMARTA! ¡NO A CUALQUIER SALIDA DE LA ACTUAL SITUACIÓN QUE CONTEMPLE SU CLAUSURA Y SU OLVIDO!”

Como se ha encargado de recordar la alcaldesa, Mamen Sánchez, pertrechada por su concejal de Cultura, Francisco Camas, y por otros ex delegados de la cosa cultural en la ciudad como Mª Ángeles Gómez, Julián Gutiérrez y Dolores Barroso (no, el anterior responsable del PP no ha acudido a la llamada), el teatro no se cierra, se liquida la fundación. Lo que no quita para que en la práctica, si no hay alternativa para dar continuidad a este modelo, el equipamiento pase a ser municipalizado. Esto cortocircuitaría el proyecto actual, dado que el Ayuntamiento no podría por ejemplo recibir subvenciones públicas para proyectos como el Festival y, en general, la gestión se ralentizaría hasta hacerse inviable o hasta convertir el coliseo en modesta casa de la cultura. “Estamos trabajando en la búsqueda de soluciones”, ha insistido la regidora socialista, que solo quiere contemplar como solución el trasvase de la gestión a manos de otro ente autónomo -cobra fuerza la Fundación Andrés de Ribera- para garantizar el normal funcionamiento del teatro. “El problema es jurídico, Jerez no se queda sin teatro ni programación”, ha recalcado. 

Los maestros guitarristas Manuel Morao y Paco Cepero, la maestra y bailaora Angelita Gómez, el tenor Ismael Jordi, el actor y director Gaspar Campuzano, de La Zaranda, han sido algunos de los artistas que han tomado parte en esta numerosa concentración en la que también se han dejado ver antiguos dirigentes políticos, exconcejales, representantes del mundo de la comunicación y el periodismo, de la federación de asociaciones de vecinos Solidaridad, la presidenta de comerciantes del centro Acoje, Nela García, y numerosas personalidades de la vida social, económica y cultural de la ciudad. Todos ellos reunidos por un mismo objetivo: salvar al Villamarta de un desenlace que pudo haberse evitado en los últimos años. Un final trágico que ahora parece inevitable solo a expensas de una maniobra política in extremis que evite que se evapore uno de los grandes sueños de la ciudad.

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