Cultura

“Un país normal no puede tener a miles de personas tiradas en las cunetas”

Diego Caro Cancela, catedrático de Historia Contemporánea en la UCA y miembro del Consejo Asesor de la Memoria Histórica de Andalucía, habla con lavozdelsur.es sobre sus investigaciones del Sexenio Democrático y el republicanismo del XIX, época en la que sitúa el origen del debate territorial de España

El historiador Diego Caro Cancela (Trebujena, 1955) espera en uno de los pasillos del hotel Monasterio de San Miguel de El Puerto de Santa María. El prolífico investigador, que reside en esta localidad gaditana, es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Cádiz y uno de los mayores conocedores de la historia reciente de la provincia.

Hace tan solo unos meses, con motivo del 150 aniversario de La Gloriosa, la revolución liberal de 1868, el investigador trebujenero publicó una obra sobre el fenómeno en Andalucía. El periodo que se abrió con este episodio revolucionario, el Sexenio Democrático fue precisamente el objeto de su tesis doctoral. En este trabajo, que nació al ordenar la gran documentación de prensa que se albergaba sin clasificar en el archivo municipal de Jerez, descubrió la gran trascendencia del republicanismo de esos años en la ciudad.

“No hay ni en Andalucía ni en España una implantación del republicanismo tan hegemónica como en Jerez”, confiesa. Ramón de Cala, José Paúl y Angulo o Francisco Revueltas y Montiel eran algunos de los protagonistas de un periodo en el que Jerez daba nombre a una circunscripción electoral que ocupaba media provincia. En esas primeras elecciones democráticas, por sufragio universal masculino, los cinco diputados electos por Jerez y los cuatro por Cádiz fueron republicanos.

En esos años sitúa Caro Cancela el nacimiento de la cuestión territorial en España, tan presente en la actualidad con el conflicto en Cataluña y el auge de la extrema derecha con el acento puesto en el discurso nacional. El historiador, que es también un reconocido investigador memorialista, forma parte del Consejo Asesor de la Memoria Histórica de la Junta de Andalucía y cree, independientemente del cambio de poder político en la comunidad, que el movimiento memorialista debe seguir luchando para que no haya miles de personas “tiradas en las cunetas”, algo que no considera propio de un “país normal”

¿Por qué fue tan importante la implantación del republicanismo del siglo XIX en la provincia de Cádiz y más concretamente en Jerez?

Porque hubo un trabajo de proselitismo. Lo hacen a través de lo que ellos llaman una sociabilidad parapolítica. Los últimos años del reinado de Isabel II son de represión política, porque el régimen está descompuesto y todo queda en manos del sector más reaccionario del Partido Moderado. Se responde a la disidencia con mano dura, y es cuando empiezan los pronunciamientos de Prim. Los republicanos están en la clandestinidad, crean organizaciones con fines culturales, filantrópicos y de defensa de los obreros para camuflar un asociacionismo que estaba carcomiendo al régimen por abajo. Cuando se produce el pronunciamiento en Cádiz el 17 de septiembre, los únicos paisanos armados que participan en él son 200 jerezanos que van desde Jerez mandados por Paúl y Angulo y Ramón de Cala para reforzar el golpe militar si hubiera ha habido algún problema, que no lo hubo.

¿Cómo definiría aquel momento social y político?

Hay una eclosión brutal en las primeras semanas del Sexenio. Manifestaciones, reuniones en iglesias clausuradas… recuerda al ambiente de las primeras semanas de la Revolución Francesa. En un artículo que escribí, La pervivencia de las ideas jacobinas en el republicanismo español, comparo el lenguaje jacobino de la Revolución con los periódicos republicanos jerezanos y es lo mismo: el pueblo, el club revolucionario, los jornaleros, los artesanos, etcétera.

El historiador Diego Caro Cancela durante el encuentro con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

Del republicanismo federal al cantonalismo, que en la ciudad fue protagonista. ¿Cómo eran los republicanos del Sexenio?

El cantonalismo es un fenómeno que se produce por la división del Partido Republicano Federal acerca de cómo construir el Estado. En realidad, se pueden distinguir hasta cuatro facciones en el republicanismo español, que se pueden dividir según cómo afrontan la cuestión social y también la territorial. Por eso era muy difícil que la I República sobreviviera mucho tiempo.  Por ejemplo, el jerezano Manuel Bertemati quiere un cambio para que España fuera como Suiza o Estados Unidos. Pero luego tenemos el republicanismo cuasisocialista, que es donde está Ramón de Cala, Paúl y Angulo, Fermín Salvochea o Rafael Guillén, donde hay una preocupación por los trabajadores y tienen una buena relación en principio con la Primera Internacional.

En Jerez además del republicanismo y del cantonalismo, el internacionalismo está muy presente.

De hecho en Jerez hay una convivencia entre los republicanos e internacionalistas. Lo dice uno de ellos cuando escribe a Barcelona “Nos cuesta mucho trabajo dejar de ser republicanos para ser internacionalistas”. Hay una doble militancia. En Jerez hay un intento de un Ayuntamiento cantonal, que preside José Balberán Pacheco, el único alcalde trabajador manual de todo el siglo XIX. Él tiene como concejal a uno de los albañiles internacionalistas como Pedro Vázquez. Pero, ¿cómo se puede ser concejal e internacionalista? La respuesta la escribió en su día Federico Urales: el anarquismo es el hijo natural del federalismo. Hay un sector republicano que se impacienta ante un gobierno de Pi y Margall y quiere construir la República desde abajo. La soberanía reside primero en los municipios, en los pueblos, luego vendrán las provincias, las regiones y la República Federal. El cantonalismo mata la República, porque hay una movilización militar de los conservadores, como Castelar, republicano de derechas.

Usted plantea que en esos años es cuando nace la cuestión territorial en España.

Es primera vez que en la historia de España se plantea en una constitución, que finalmente fue nonata, una división territorial reconociendo las peculariedades regionales. En ninguna de las anteriores constituciones había aparecido la cuestión regional. Ahí la importancia la tiene Pi y Margall, un republicano que tenía un concepto muy claro de la España federal pero que termina fracasando porque sus propios correlegionarios más radicales le levantan el movimiento cantonal.

El catedrático en Historia Contemporánea Diego Caro Cancela posando para lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

Se habla mucho de cuestión nacional, de naciones y de nacionalidades. ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de nación?

Claro, ese es el problema. ¿De qué estamos hablando? Yo le comentaba el otro día a mis alumnos que hay problemas en la historiografía que son eternos pero porque sus participantes no se ponen de acuerdo en la definición de lo que estamos hablando. La nación murciana le declara la guerra a la nación cartagenera. El cantón de Jumilla… es decir, hay un galimatías en los conceptos de estado nación, estado y región en los propios republicanos del siglo XIX que están absolutamente confundidos. El debate de la cuestión nacional, de la revolución burguesa y de los grandes conceptos de la historia porque se tienen interpretaciones distintas. ¿Qué es revolución? ¿Un cambio político nada más? ¿Social? ¿Económico?

Sucede lo mismo el término nación.

Tiene dos grandes definiciones en historia contemporánea. La nación como concepto cultural, que proviene de Alemania, el volksgeist, con Fichte, que define a una comunidad que comparte historia, normalmente una misma lengua y frente a él el concepto de nación de la Revolución Francesa. Como decía Renan: “La nación es el plesbicito cotidiano”. Es decir, lo que un pueblo en un determinado momento de historia quiere. Basta con una voluntad política. El concepto de Fichte es historicista y el de Renan es voluntarista y de decisión política. Cuando veo algunos debates sobre esto digo: ¡A ver si nos aclaramos! A los chavales yo se lo aclaro de una forma más sencilla: la nación es un concepto cultural y el estado es político. Y el nacionalismo es una ideología que quiere que su nación se convierta en estado.

Con la cuestión catalana en el candelero y el nacionalismo español en auge… ¿Qué se le viene a la cabeza como historiador cuando ve a Santiago Abascal montado a caballo llamando a la Reconquista desde Andalucía?

(Ríe) Es evidente que lo de Cataluña ha activado el nacionalismo español. Pienso en que son gente que se ha criado en la educación nacionalcatólica, en la historia conservadora de la Reconquista y de los Reyes Católicos que nada tiene que ver con la realidad. Sectores que además niegan el discurso de género y que tienen un machismo recalcitrante, propio de la derecha de toda la vida. Es un movimiento que estaba contenido en el PP de Aznar, que abarcaba desde la extrema derecha hasta la derecha liberal que no le perdona a Rajoy ser una derechita “cobarde” como ellos mismos dicen.

Diego Caro Cancela durante el encuentro con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

Usted que también es un reconocido investigador en temas memorialistas. ¿Genera la memoria histórica consenso?

La memoria histórica para ellos no. Porque son herederos del franquismo sociológico…

¿Ellos? Pero parece que para Ciudadanos y PP tampoco… ¿Hay dos Españas?

No, no… ellos responden a una derecha sociológica. Y claro que sí. Hay dos concepciones de la historia de España. Una se basa en mitos históricos indemostrables y otra que es la que construye el liberalismo político y el republicanismo que confronta a sus personajes por cómo son frente a los otros. ¿Quién es Carlos V? Para la derecha es el emperador que consolida el Estado de los Reyes Católicos, la espada del catolicismo contra los protestantes. Para la historiografía liberal Carlos V es un monarca extranjero que viene a España que viene para acabar con movimientos de base popular como los comuneros castellanos o las germanías valencianas y que uniforma la monarquía de los Austrias. Y es igual con 1812. Para la historiografía liberal, y para mí, es la primera Constitución de España. Para los reaccionarios es una reunión de masones y de logias que viene a acabar con la tradición española.

Esa concepción distinta de la historia para unos y otros dificulta consensos como el de la memoria histórica. En el segundo país con más desaparecidos del mundo, muchos de esos familiares directos ya se están yendo, sin haber encontrado a sus familiares represaliados…

Es evidente, por cuestiones de edad. Bueno… mi hermana se ríe de mí porque formo parte del Consejo Asesor de la Memoria Histórica de Andalucía, nombrado por la Junta desde octubre del año pasado. (Ríe) He ido a una reunión y me parece que no voy a ir más. Creo que en este tema el movimiento memorialista, que en Andalucía tiene mucha fuerza, tiene que seguir con su lucha por una razón tan elemental como que un país normal no puede tener miles de personas tiradas en las cunetas o en fosas sin identificar. Esto es un combate cívico. Si no lo hace la Junta lo tendrán que hacer las diputaciones o los ayuntamientos.

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Un comentario

  1. Para este señor el tema está muy claro, toda la razón la tienen los de izquierdas y los de derechas son unos paletos en lo que se refiere a conocimientos de Historia. Una solemne “carajotada”. Con individuos como el entrevistado la llamada “Memoria histórica” pueden imaginarse cómo está funcionando”.

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